Los mayores también saben disfrutar

'Los Chimberos' son un ejemplo del relevo generacional al asumir las riendas del grupo cuando los anterios miembros se jubilaron . /Pedro Urresti
'Los Chimberos' son un ejemplo del relevo generacional al asumir las riendas del grupo cuando los anterios miembros se jubilaron . / Pedro Urresti

La Pérgola del parque Doña Casilda reúne a cientos de espectadores en las actuaciones de las 'bilbainadas'

PELLO ZUPIRIA

Algo tienen las bilbaínadas para levantar las pasiones que levantan. Para muchos bilbaínos el concierto de todos los días en la Pérgola del parque Doña Casilda se ha convertido en una cita ineludible. Nadie de los asistentes sabe dar una respuesta exacta de qué es lo que tiene este tipo de música, pero queda claro que es especial por los sentimientos y recuerdos que aflora. La carpa junto al Txikigune está a rebosar cada mediodía y los mayores, y otros que no lo son tanto, lo dan todo ya sea bailando o cantanto durante la hora y media que dura la actuación.

En primera fila está siempre Salomé, que deja de lado «la excusa de la edad», y demuestra que a pesar de los años sigue teniendo la marcha en el cuerpo. Junto a ella están también Malvina Gutierrez y Raquel Martínez, que afirman venir «todos los días y todos los años». «Nos encantan, lo vivimos plenamente y bailamos todo el rato», relataban minutos antes de que comenzase el emotivo espectáculo de los 'Los Chimberos'. Las hermanas María Lurdes Larizgoitia y Elena, tuvieron que disfrutar de la actuación desde un banco del parque, al lado de la carpa, pero disfrutaban de la misma manera con las rancheras y los boleros. «Nos dan mucho ánimo y alegría. Las letras nos emocionan mucho, bailamos poco y cantamos mal, pero nos traen muchos recuerdos y nostalgia», confesaban. Para José Luis López y Ángela Díez, «es lo mejor de todas las fiestas». «Me gusta desde que soy un enano, y es un plan estupendo, te hace salir de casa a la mañana y ecnima disfrutas de buena música».

La pasión por esta música no conoce fonrteras y va más allá de Bilbao e incluso de Euskadi. Mari, de noventa y un años, vino desde Amorebieta y no podía contener las lágrimas al expresar qué significaban para ella las bilbaínadas. «He venido todos los años, ahora ya no puedo, pero antes cantaba como ellos», recordaba sin poder parar de mover el pie al ritmo de la música Jordi y Nuria, de Girona, vienen todos los años a fiestas, y desde que sus amigos de aquí les enseñaron bilbaínadas no han fallado ni una vez a esta cita.

Pedro Urresti

«Que no desaparezca»

Las bilbainadas son especiales no sólo para los espectadores, tambíen para los artistas que crean ese ambiente desde el escenario. «El concierto de la Aste Nagusia es la mejor actuación del año, el público conecta con nosotros desde el principio. Es una satisfacción enorme», explica Jon Basterra, de 'Los Chimberos'. Este mítico grupo se fundó en 1939, y es un claro ejemplo del relevo generacional de las bilbainadas. Basterra y los otros componentes actuales cogieron las riendas de la banda cuando los anteriores se jubilaron. Ha mamado esta música desde pequeño, su padre José Luis fue uno de 'Los Chimberos', y según cuenta, «es un honor aportar nuestro granito de arena».

Carmelo Velasco y Fernando Elosua, del grupo 'Bilbotxeros' coinciden con él cuando dicen que el Ayuntamiento hace un esfuerzo para que «esto no se pierda». Ellos, como su publico, sienten verdadera devoción hacia esta música. Su grupo es una asocicación sin ánimo de lucro y tocan solamente «para el disfrute del público». «Es muy bonito, a la gente le encanta. En cada actuación nos sentimos como los Rolling Stones pero sin cobrar», afirmaban entre risas.