Marijaia sabe mover las caderas

La txupinera y la pregonera también se apuntaron a la clase que Janire Otegui ofreció en el recinto festivo. / Pankra Nieto

Cerca de 200 personas se entregan en las txosnas a una clase de zumba y body combat antes de zambullirse en una noche de jarana

SERGIO LLAMAS

Marijaia no tendrá los brazos muy flexibles, pero sabe mover las caderas. Este lunes la protagonista de la Aste Nagusia se colocó al frente de la multitudinaria clase de aerobic que cada año se celebra en el recinto festivo. Casi 200 personas se entregaron durante más de una hora al ritmo y a los ejercicios marcados por Janire Otegui desde el escenario que comparten Trikimalu y Satorrak. «Hacer deporte siempre es positivo. La única contraindicación en fiestas es que alguno luego esté más cansado para aguantar toda la noche», detalló la monitora.

La clase empezó con un poco de calentamiento y mucha chufla. Algunos trataban de seguir los ejercicios sin soltar su consumición, como Sabar Rodríguez, un joven de Zaldibar que se encontró con la clase por casualidad. Más habitual era ver a participantes preparados para la actividad, con ropa de deporte y voluntad de sudar. Tani Fricano, neoyorquina afincada en Bilbao desde hace dos años, vestía mallas y ropa transpirable. «Es el primer año que me apunto. Se está formando un buen grupo», celebró. Aficionada al deporte, enseguida se entregó a los brincos de la clase. «Esto en Estados Unidos no tenemos», agregó.

En Bilbao, en cambio, el 'Aerobithon' es una tradición con varios años de historia. «Antes lo organizaba Bilboko Konpartsak. Ahora lo montamos desde Trikimalu y Satorrak», detalló Diana Márquez, de esta última comparsa. «Siempre viene bastante gente. En fiestas debe haber tiempo para todo», defendió la organizadora. Además, el ejercicio ayudará a estar «más sedientos».

Liberar toxinas

También a liberar toxinas. Janire, que debutaba en fiestas aunque suma 13 años como monitora, dedicó los primeros minutos a calentar antes de meterse a fondo con el zumba. Ya al final, para quemar los últimos cartuchos, pasó al body combat. Susana Vicario y Beti Hidalgo supieron llevarle bien el ritmo. «Somos alumnas de Janire en el gimnasio Nagusia de Basauri. Venimos a predicar con el ejemplo», explicó Susana, que sigue sus clases desde hace dos años. Beti lleva ya casi ocho.

No eran las únicas que se lo tomaban en serio. La bilbaína Alejandra Herrera y el baracaldés Alberto Orduñez llegaron antes para coger sitio. A Maite Barcia, de Santutxu, le sobraba sitio y ganas de moverse. «Disfrutamos con lo que nos pongan. Enseguida entra uno en ambiente».