Una meriendilla con Shöck

La milanesa Micky y el crestudo Vitxo en el Museo Marítimo /CARLOS Gª AZPIAZU
La milanesa Micky y el crestudo Vitxo en el Museo Marítimo / CARLOS Gª AZPIAZU

El supergrupo mixto italo-bilbaíno de punk dio un bolazo que superó todas las expectativas y los hándicaps

ÓSCAR CUBILLO

El martes, cuarto día de fiestas de Bilbao, por la tarde acudimos a la Explanada del Museo Marítimo, al exterior del bar Nave 9, a sus denominadas 'Meriendillas', a calibrar a Shöck, el supergrupo mixto italo-bilbaíno de punk compuesto por tres miembros de Los Vibradores más la chica Micky al micrófono, ex No Relax y pluriempleada en los locales Micky & The Buzz. Y dieron un bolazo que superó todas las expectativas y los hándicaps.

Por ejemplo, a pesar de celebrarse al aire libre y de no disponer de un telón de fondo que encuadrara el show (el cuarteto colgó una pancarta con su logotipo en la valla urbana a sus espaldas), Shöck lograron proyectar a volumen poderoso su rock melódico, cromado, con coros cuidados y letras claras que no caen en el panfleto a pesar de sus argumentos.

Ante un público atento que también siguió la actuación de los teloneros Soma 101 (el nuevo proyecto de Charly Usher), Shöck, contentos, dinámicos, energéticos y con muy buena estética (la cresta de Vitxo, la camiseta de Parálisis Permanente de Mikel, el parche de The Adicts de Micky…), se merendaron el entorno y descargaron 15 pelotazos en 52 minutos intensos, intercalando tres versiones: 'Garageland' de los Clash, 'Hybrid Moments' de los Misfits, y 'I Don't Believe In Christ' de los suecos The Vicious.

Invitada especial

Además, en dos temas participó como invitada especial una amiga milanesa de la cantante, Ketty Passa, con quien montó el combo de cabaret y funk Missdoppio y que el martes participó en la de los Misfits y en 'La trampa'.

Shöck (siempre con diéresis) generaron un pogo constante en la vanguardia de la explanada a cargo de los espectadores más animosos y repasaron las 12 canciones de su primer disco, homónimo (se puede oír entero en YouTube). Rocanrolearon con soltura ('No hay paz', 'No funciona'), sonaron como pulcros punk rockers ('El subsuelo', la de «toda una vida en las cloacas»), remitieron a la amplia panorámica vikinga (en 'Mundanal ruido' pensamos en Wilmer X y Volbeat, ahí es nada), exhibieron sonidazo y personalidad ('No son dos'), tocaron asuntos espinosos (en 'Holocausto (animal)' Micky afirmó que «cada fiesta conlleva un sufrimiento, cada bocadillo…» y de seguido dedicó 'Devadasi' «a todas las mujeres que no tienen elección»), unieron 'Mar sin sal' con 'Sexta extinción' (quizá esta fue la mejor del lote)…

Y así todo el rato, empujando, metiendo caña, sonando bien y animando y convenciendo a la parroquia. Hum… por un pelo su bolo no ha entrado en nuestra lista de lo mejor del año. Por unas décimas. Grrr…

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos