Aste Nagusia, las fiestas que nacieron de un concurso

Las txosnas de la primera Aste Nagusia eran todas iguales y mucho más sencillas que las actuales./Archivo El Correo
Las txosnas de la primera Aste Nagusia eran todas iguales y mucho más sencillas que las actuales. / Archivo El Correo

La Semana Grande de 1978 fue un éxito inesperado que se organizó en apenas un mes

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

La Aste Nagusia parece haber estado ahí siempre. Pero no. Es una fiesta de nueva creación que este 2018 cumple 40 años. Antes de 1978 no había nada. O lo que había, bajo la deslumbrante etiqueta de Semana Grande, era en realidad gris y triste. Una feria taurina y poco más. Así lo decía este periódico el viernes 19 de agosto de 1977, al recoger la noticia de que cientos de jóvenes se habían lanzado a la calle tras una pancarta que reclamaba «En Bilbao también queremos fiestas populares». La villa «está en fiestas, pero, ¿quién se da cuenta de esos festejos bilbaínos?», se preguntaba el redactor de la noticia. «Sinceramente, nadie», respondía él mismo. «Hay toros, unas barracas que se están muriendo lentamente y unos circos diseminados por los extrarradios».

«Bilbao necesita fiestas del pueblo y para el pueblo», decía el texto que recogía el éxito de la convocatoria lanzada por Zorion Eguileor en Radio Popular. 41 años después, el locutor y actor es el pregonero de la Aste Nagusia 2018. «La Aste Nagusia nació a través de un concurso de ideas llamado 'Hagamos populares las fiestas de Bilbao', lanzado por Quico Mochales, relaciones públicas de El Corte Inglés», recuerda Marino Montero, uno de los miembros de la primera comisión de fiestas. Mochales llevaba varios años intentando promover la idea frente a la inexpugnable alcaldesa Pilar Careaga. Fue con el siguiente alcalde, todavía franquista, José Luis Berasategui, que se abrió la espita. Aún no se habían celebrado las primeras elecciones municipales, pero estaba claro que iban a cambiar las tornas y que más pronto que tarde iban a llegar nuevos aires al Ayuntamiento. «Así que se desentendió del asunto y dejó hacer pensando que no iba a pasar nada», recuerda Montero. El concurso se realizó y lo ganó Txomin Barullo, colectivo vinculado a EMK.

EN SU CONTEXTO

24
fueron las comparsas que sacaron adelante la primera Aste Nagusia, que se celebró del 18 al 27 de agosto de 1978. De todas ellas, 7 continúan en activo y forman parte de Bilboko Konpartsak: Txomin Barullo, ganadora del concurso de ideas que dio origen a las fiestas, Hontzak, Uribarri, Tintigorri, Moskotarrak, Pinpilinpauxa y Bizizaleak.
Txosnas
Todas eran iguales y se prepararon en apenas un día, con la misma cantidad de material para cada conparsa. Empezaron a montarse sin que las comparsas recibieran la subvención prometida, que era de 48.000 pesetas.
Accidente
La Sokamuturra fue una de las actividades más exitosas de aquella primera Aste Nagusia, en cuya feria taurina Ortega Cano se llevó dos orejas y una cornada. La bajada también fue un éxito y en el balance final la comisión censuró la falta de implicación municipal.
La primera comisión de fiestas en el Ayuntamiento.
La primera comisión de fiestas en el Ayuntamiento. / A. E. C.

Una locura y mucho curro

«Todo fue muy rápido», asegura Montero. El concurso «se convocó el 21 de marzo y se falló el 24 de mayo. El alcalde dijo que, ya que había un proyecto ganador, que adelante, que se realizara. La primera reunión para constituir la comisión de fiestas fue el 29 de junio», en la Biblioteca de Bidebarrieta. «Txomin Barullo convocó a todo el mundo. Acudieron asociaciones, colectivos, personas a titulo individual...». Se formó la primera comisión, «y empezamos a trabajar. Nos dejaron el salón árabe para reunirnos, que es algo alucinante. Allí hasta comíamos y dormimos en alguna ocasión». El programa definitivo se presentó el 18 de julio, «fecha que elegimos para darle más coña».

Sacar aquello adelante fue «una especie de locura y un curro del copón». Las comparsas, que en aquella primera edición fueron 24, «surgieron de los movimientos y asociaciones vecinales, entonces muy potentes», que se pusieron manos a la obra «partiendo prácticamente de la nada. Todo fue muy improvisado». ¿Un ejemplo? «La Marijaia. Surge en una comida que tuvimos el día 15 de agosto ¡y las fiestas empezaban el 19! En ningún momento se pensó que fuera el símbolo de las fiestas, al principio se planteó como una cosa puntual».

Las fiestas nacieron a través de un concurso de ideas lanzado por Quico Mochales

Lo interesante es que de toda aquella improvisación surgió «el armazón, la estructura básica de la Aste Nagusia tal y como sigue siendo hoy», reflexiona Montero. Se tomaron decisiones fundamentales, como «que la fiesta fuera en un recinto concentrado y que no se desperdigara por los barrios», o la creación de las txosnas, fruto de la necesidad: «En agosto cerraban todos los bares. No puedes tener una fiesta sin avituallamiento, sin bebida ni comida».

El txupin, que dio paso a la primera bajada de comparsas, se lanzó el 18 de agosto desde Begoña. La txupinera -«una figura que recuperamos de la historia local, originariamente era una funcionaria municipal del siglo XIX»- fue Ana Isabel Arciniega, una estudiante de 18 años de la comparsa Araba Etxea. Siguió una semana de fiestas que se cerraron con éxito. «Un txalo grande para la comisión de fiestas, para las comparsas, para las fanfarrias, para tantas y tantos que se han esmerado en conseguir unas fiestas que se han de repetir», celebró el CORREO.

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