¡Agur Marijaia! ¡hasta el año que viene!

Quema de Marijaia. / JORDI ALEMANY | IGNACIO PÉREZ

Bilbao ha cerrado este domingo su semana más grande con la despedida entre llamas de la señora de las fiestas, que prometió volver en 2020

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

La reencarnación número 41 de Marijaia ya no existe. La gran señora de la Aste Nagusia se despidió entre llamas y pirotecnia, sonriente y con su eterno gesto de saludo entusiasta brazos en alto, de las miles de personas que este domingo pasaron de ser fiesteras a plañideras en ambas márgenes de la ría. Quienes hace nueve días cantaron 'Badator Marijaia' entonaron el 'Agur Marijaia' que despide al ídolo de las fiestas convertido en cenizas que se llevó la ría.

Entre fúnebre y festiva, la despedida náutica de Mariaja se desarrolló una vez más entre el puente de la Merced y el Ayuntamiento. Antes, las traineras de Deustu Arraun Taldea remontaron la ría desde las nuevas instalaciones de este club en la isla de Zorrotzaurre hasta el entorno del Puente de La Merced.

Allí se hicieron cargo de su ilustre pasajera, a la que acompañaron en su último viaje, ahora ría abajo, pasando junto al teatro Arriaga, que ha sido su lugar de descanso y dormitorio durante estos días, en los que no ha parado en ningún momento, y bajo los puentes del Arenal y el Ayuntamiento hasta el pantalán de la Plaza Pío Baroja. En este amarre fue recibida por quienes han completado con ella el triunvirato festivo de la Aste Nagusia, la txupinera Itsasne Núñez, y la pregonera, Beatriz Sever, que dedicó unas palabras de despedida a su enorme amiga de madera y cartón, hierba y tela.

Después, llegó el final inevitable, con la canción 'Agur, Marijaia' como banda sonora, con despliegue pirotécnico y en un ambiente medio de fiesta y medio de funeral impostado. Al fin y al cabo, como comentaba uno de los asistentes, «todos sabemos que regresará en un año y será la misma». Porquesiempre lo es. A pesar de que la ropa varía según las directrices de su creadora, Mari Puri Herrero, Marijaia se reencarna con el mismo rostro en cada edición de la Aste Nagusia desde la original de 1978: para crearlo se usa todos los años el mismo molde.

Marijaia se fue este domigno y el público que asistió a su despedida se retiró un poco incrédulo porque una semana tan grande que dura tres días parezca haber pasado tan pronto. ¡Agur, Marijaia! Hasta la Aste Nagusia de 2020.