Agur Marijaia!

La quema de Marijaia./
La quema de Marijaia.

La quema de la reina de las fiestas ha cerrado la Aste Nagusia de este año tras un baño de masas por la ría remolcada por 'La Tomatera' de Deusto

S. CANTERA / R. MEDINABILBAO

Como si del Ave Fénix se tratase, la reina de la fiesta ardió tras nueve días de fiesta con la firme promesa de reaparecer el próximo agosto con aire rejuvenecido y más hambre de juerga, si cabe. En sus últimos minutos de existencia convocó a miles de bilbaínos. Las txosnas se apagaban a su paso. Surcó la ría remolcada por la Tomatera -en la que viajaban la pregonera y la txupinera- y acompañada por unos truenos que intentaron hacer la competencia al ruido de los fuegos artificiales que vinieron después. Recibida y despedida con lluvia. Un ciclo perfecto.

Durante el aurresku final, los esfuerzos de Gurutze Beitia por contener las lágrimas fueron en vano. Comenzó su pregón de despedida con palabras de repulsa a las agresiones, las mismas que pronunció en la balconada del Arriaga, en un día que ya queda muy lejano. Nombró uno por uno a los miembros de Bilboko Konpartsak que la acompañaron estos días e hizo llorar a Oihana Pascual al referirse a la txupinera como «entrañable compañera, divertida e inteligente». Aguantó el vaivén de la trainera, resuelto con un simpático «a que me doy la leche», y bromeó con sus meteduras de pata durante el pregón. Se preguntó cómo convertir San Nicolás en catedral y para cambiar el talo por el cordón en Santo Tomás. «Mari, guapa, que el año que viene nos vemos y cantaremos hasta perder otra vez la voz», le dijo al símbolo de la fiesta. Se consumió durante una tromba de agua y a ritmo de txalaparta. Ya queda menos para que vuelva a resurgir de sus cenizas para reencontrarse con su villa.