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La parada de Joan García a Jonny.

Del 1-2 al 2-1 en 95 segundos: el paradón de Joan García que cambió el partido en el Camp Nou

El vuelco decisivo. El Alavés tuvo en las botas de Otto el 1-2 y casi en la jugada siguiente el Barcelona dio la vuelta al choque de la mano de Lamine Yamal

Sábado, 29 de noviembre 2025, 17:42

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De la alegría al mazazo. De la ocasión de gol más clara del partido a recibir un golpe desmoralizador. De poder ponerse en ventaja a tener que remar contra corriente. Todo ello en un lapso de dos minutos. Un margen tan estrecho que resulta hasta complicado de explicar a alguien que ayer no vio el partido. Jonny Otto tuvo en sus botas la oportunidad de poner de nuevo en ventaja al Alavés. Pero Joan García se lo impidió y prácticamente en la siguiente acción Lamine Yamal culminó la remontada culé. Un guion de película tan cruel que no se atrevería a firmarlo ningún director de cine.

El rumbo del partido pudo haber cambiado en ese fatídico minuto 7. El Alavés buscó y encontró la espalda al Barcelona con Abde corriendo al espacio. El extremo se adentró en el área y contemporizó la jugada a la espera de refuerzos. Y llegaron. A ellos les filtró un pase que dejó a Lucas Boyé y Jonny Otto solos frente a la portería. Fue el lateral el que finalmente conectó con el balón. Se relamió y afiló el colmillo. Pero mordió un hueso que nadie vio llegar. «Ha sido una buena parada de Joan García. Veía mucha portería y disparé alto para que no pudiese hacer la parada que finalmente ha hecho. Saca una mano increíble», se asombró. Una salvada de otro planeta.

Desde el suelo, al gallego se le podía leer en los labios su lamento. El guardameta levantó un muro que 'rebotó' la ocasión hasta la portería rival. Mientras la tropa albiazul replegaba posiciones, el conjunto blaugrana tocó la corneta. «En la siguiente jugada nos mete gol y eso ha sido mucho del partido. Puede ser el momento clave». Balde filtró un pase dentro del área a Raphina que prolongó la jugada al área pequeña, donde Lamine Yamal ejecutó elcastigo futbolístico. Esa cruel máxima que condena a quienes perdonan el gol.

Un revés demasiado severo para un equipo que no quiso especular. «La salida del Alavés nos ha pillado por sorpresa», reconoció Dani Olmo. El Glorioso firmó el inicio de partido soñado. Apenas se habían jugado 43 segundos y Pablo Ibáñez, que celebró de la mejor manera su centenar de partidos en la élite, adelantó a los albiazules en el marcador. Un aliento de esperanza y un gol que pasó a la historia como el tanto más tempranero de un equipo visitante en el feudo culé. Hace dos años, Samu Omorodion vio puerta cuando tan sólo se habían cumplido veinte segundos del partido. Sin embargo, aquel partido se disputó en Montjuic.

Esa carta de presentación cerca estuvo de obtener su premio al final. Una especie de círculo perfecto. «Al final la tuvimos. Ellos estaban casi pidiendo la hora, algo muy difícil de conseguir aquí», reconoció Otto. La más clara la tuvo Guridi en sus botas. Con el cronómetro agonizando, el guipuzcoano se plantó solo frente al meta culé, que repelió su disparo cruzado, aunque el colegiado había señalado fuera de juego. De nuevo, esa bala terminó hiriendo al cuadro albiazul, que en los siguientes minutos recibió la cruel puntilla.

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