Caminos teñidos de albiazul y celeste
Jonny, Denis Suárez y Boyé son los casos más recientes de un trasvase entre el Alavés y el Celta con casi un siglo de ejemplos
El Celta es el rival al que más veces se ha enfrentado el Deportivo Alavés en el fútbol profesional. Con el de este sábado en ... Mendizorroza (14.00 horas) serán 73 las ocasiones en las que ambas entidades se han visto las caras en Primera, Segunda o Copa. Esa historia entrelazada entre dos clubes ha deparado goleadas, partidos de máxima trascendencia y, de la misma forma, otros con poco lustre. También jugadores que han vestido ambas camisetas. No son pocos. La actual plantilla albiazul ilustra bien ese movimiento entre dos entidades fundadas con 31 meses de diferencia y separadas este curso por apenas dos puntos.
Tres de los integrantes del once titular del Alavés, así como su entrenador, pasaron en algún momento de su carrera por el Celta. El club vigués fue troncal en el desarrollo de la trayectoria de Jonny Otto y Denis Suárez. Nacidos ambos en la provincia de Pontevedra –en la propia ciudad viguesa el lateral y en Salceda de Caselas el centrocampista– se formaron en la cantera celeste antes de tomar caminos diferentes. Jonny llegó a la primera plantilla, con la que disputó más de 200 partidos antes de su marcha en 2018 –se reencontrará con el club por primera vez– mientras que Denis fue reclutado con apenas diecisiete años por el Manchester City. No fue hasta 2019 cuando regresó a la entidad.
Los otros dos albiazules, en cambio, se formaron muy lejos. El Chacho Coudet y Lucas Boyé arrancaron su carrera en su Argentina natal antes de saltar a Europa. El técnico esperó para desembarcar en el viejo continente, mientras que el hoy ariete albiazul se aventuró pronto. Un Coudet entonces rubio recaló en Vigo en el verano de 2002, pero tras un curso de escaso protagonismo optó por regresar a Argentina. Boyé, en cambio, desembarcó en el fútbol europeo con veinte años. Llegó al Torino, pero la falta de minutos le llevó en enero de 2018 a Vigo. Esa media temporada terminó sin goles y un recuerdo discreto sin la posibilidad de redención que sí tuvo Coudet cuando casi dos décadas después de su marcha, cuando regresó al Celta como exitoso entrenador.
Es el jugador de campo con más minutos del equipo y pieza clave de la mermada defensa
Jonny Otto
Defensa
Casos de trayectoria y desempeño desigual que comparten un rol principal esta temporada en el Alavés. Jonny es el jugador de campo con más minutos y una pieza capital de la defensa gracias a la regularidad. Denis encadena tres titularidades y Boyé volverá este sábado tras su sanción. El ariete, de momento, ya ha mejorado con sus dos goles el registro en blanco que dejó en Vigo. A los otros dos aún les resta camino para igualar un notable balance como celtistas.
Aunque el tinte celeste del Alavés no se corresponde esta vez en la otra dirección. Ningún jugador de la plantilla del Celta ha pasado por el bloque albiazul. Solo el joven central Manu Fernández conoce la casa vitoriana, aunque apenas lo hizo un curso en el juvenil babazorro. El otro nexo es el de un futbolista que, aunque cuenta con contrato con el club de Balaídos, compite lejos. Manu Sánchez juega este año cedido en el Levante tras hacerlo el año pasado en el Alavés. Su temporada, de menos a más, es otro ejemplo de una relación que ha dejado ejemplos de todo tipo.
221 Partidos
Duelos disputados por Jonny con el Celta, con un rendimiento que hizo al Atlético de Madrid pagar por su traspaso.
105 Encuentros
Partidos que jugó Denis en el Celta a lo largo de tres cursos en los que fue importante en el centro del campo.
13 Duelos
Choques, sin gol, que jugó Boyé cedido en el Celta por el Torino en la segunda mitad de la temporada 2017-18.
Caso reciente es también el de John Guidetti. El sueco se ganó con su carisma a la hinchada gallega antes de perder su hueco en el equipo y buscar continuidad en Vitoria. Solo la tuvo durante seis meses antes de diluirse y convertirse en el eterno secundario en busca de redención. Tampoco fue prolífica la etapa de Jota Peleteiro, que solo disputó un año en el Alavés antes de optar por la prematura retirada. Salido de la cantera celeste pero apenas pisó su primera plantilla antes de buscarse la vida fuera.
La balanza que sí se inclina con fuerza hacia el Alavés es la de Joselu. Formado también en el Celta, apenas disputó una treintena de partidos cuando era poco más de un adolescente. Casi década y media después vivió su explosión goleadora en Primera como albiazul. Sus 36 goles en la máxima categoría son aún la plusmarca a batir. No es el único caso. También Desio vivió dos años en Vigo antes de convertirse en pieza clave de la historia albiazul. De Lucas, Jordi Cruyff, Toni Moral, Nene –vendido al Celta por siete millones–, Jandro o Eggen también son ejemplos de futbolistas que vistieron ambas camisetas pero que dejaron mayor poso con la vitoriana.
Se ha asentado en la alineación como pieza de plena confianza de su entrenador
Denis Suárez
Centrocampista
Aunque hay ejemplos de lo contrario. Dutruel se consolidó como uno de los mejores porteros de la Liga en Vigo, lo que le valió para desembarcar en el Barcelona. Tras salir del Camp Nou, su único año en Vitoria, la 2002-2003, generó muchas expectativas pero acabó con el fracaso colectivo del descenso a Segunda. Pablo Coira vivió con el Celta su bautismo en Primera, pero nunca encontró su sitio en el Alavés. Lo mismo sucedió con Dani Abalo. El gallego fue importante cuando el equipo gallego sufría en Segunda, pero apenas pudo aportar años después, también en la categoría de plata, cuando llegó en enero a un Alavés que con Bordalás se encaminaba a Primera.
También hay casos más efímeros como los de Dituro, Arthuro o Samuel Llorca, con episodios breves en ambas entidades. O los de Igartua y Joseba Aguirre, aún en el siglo pasado. También Búa y Deva décadas antes. Pero de todos tal vez el más excepcional sea el de Alexandr Mostovoi. El talentoso ruso dejó en Balaídos una huella que aún se recuerda. En marzo de 2005, siete meses después de abandonar el club como un veterano de 36 años, llegó al Alavés como uno de esos movimientos con sello Piterman. Debutó a los pocos días contra el Cádiz en Mendizorroza, marcó un gol en los 12 minutos de los que dispuso –que no sirvió para evitar la derrota– y jamás volvió a enfundarse la zamarra albiazul.
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