Girona 1-0 Alavés
El Alavés tira 45 minutos por la bordaEl equipo se desinfló en la presión, su principal baza para desactivar al rival, y se hundió en exceso, lo que dificultó la salida del balón
Como una moneda, el Alavés mostró este sábado dos caras. Y fue su peor versión con la que salió a escena. Demasiada concesión en Primera ... y más aún ante un Girona en urgencias. El equipo lo pagó. Y Eduardo Coudet tomó nota. «Tenemos claro qué ha fallado, pero las cosas se corrigen en casa. Lo tengo claro yo y los jugadores. En el segundo tiempo no pasó; el primero quedó muy en evidencia», dijo, molesto tras el partido. Porque lejos de ser un lapso, esa desconexión se prolongó 45 minutos. Y marcó el rumbo del partido. Los catalanes aprovecharon ese escenario para abrir la lata. Ese primer asalto fue el decisivo.
Que al descanso el Chacho revolucionase el partido con un triple cambio revela que lo visto no le había gustado. El técnico argentino no es dado a señalar en público los fallos, pero está claro que el equipo se desinfló en la presión. Esa «intensidad» que demanda a sus jugadores ayer no se proyectó sobre el verde y el equipo de Míchel lo aprovechó para tomar el centro del tablero. El barco albiazul aquejó más de lo esperado la sensible baja de Lucas Boyé. El delantero no sólo alumbra el ataque, también muerde a los rivales, a los que trata como presas. Coudet apostó por mantener el dibujo y suplirle con Mariano. Pero el resultado no fue el esperado.
De hecho, a la vuelta de los vestuarios su lugar lo ocupó Guridi. Un movimiento con un doble propósito. Además de intensificar la presión, también trató de cerrar el agujero generado entre la delantera y la medular. Que en la primera mitad Blanco tuviese que saltar a 'morder' hasta la medialuna denotaba ese desajuste. El trabajo no termina de ser coral. Tampoco en las bandas, con Aleñá y Calebe que se vieron superados. Las cámaras mostraron al propio capitán y Toni Martínez reprochando a otros compañeros su trabajo después de que el Girona lograse superar las líneas.
Veinte pérdidas en su campo
Esa concesión de metros obligó al equipo a replegarse. A proteger su área y esperar a que la gasolina del Girona se agotase. Pero el equipo de Míchel mantuvo ese asfixiante ritmo durante media hora. Es cierto que la ocasión de Denis Suárez pudo haber cambiado el rumbo del encuentro. Una acción individual, culminada con la ayuda de Mariano, que no consiguió desenredar el nudo en la salida del balón. Las veinte pérdidas del equipo albiazul en campo propio reflejan las dificultades que tuvieron ayer los vitorianos para desplegar su vistoso juego, el mismo que arrolló al Espanyol hace una semana. El equipo se hundió en exceso, lo que hacía cuesta arriba su camino hacia la meta rival cuando recuperaba el balón.
Más aún después de recibir el tanto de Tsygankov.Un mazazo. Los albiazules se han mostrado especialmente sólidos en defensa. Sin embargo, en los últimos tres encuentros han encajado tres goles idénticos:un centro lateral que encuentra cómodo un rematador. Ocurrió en Vallecas, ante el Espanyol y ayer en Girona.
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