Alavés 0-1 Celta
Un Alavés gris comienza a plantear dudasDe nuevo sin capacidad para generar problemas al rival encadena otra derrota tras caer con un penalti más que dudoso fabricado por Aspas
Los números avalan al Alavés de Coudet, pero el equipo parece sumido en una involución. El camino del cangrejo. Hacia atrás. De la alegría y ... frescura de otras tardes nada quedó en un duelo ante Celta que comenzó a plantear dudas. Debido a que el conjunto vitoriano, que llegaba de una derrota ante el colista Girona en similares condiciones, atravesó todas las tonalidades del gris hasta caer en Mendizorroza, el bastión de su todavía cómoda posición. De nuevo sin capacidad individual ni táctica para crear problemas al rival, un penalti sirvió a los gallegos para llevarse el triunfo. Lo fabricó y ejecutó el sempiterno Aspas. Martínez Munuera lo señaló y Melero no quiso entrometerse desde el VAR. Por más que el delantero provocara el contacto cuando perfectamente lo podía evitar. El piscinazo salpicó de pleno a los albiazules. Empapó a Yusi, que volvió a dejar pasar un balón que era suyo y que acabó en decisivo penalti.
Deportivo Alavés
Sivera; Jonny (Mariano, m. 81), Tenaglia, Pacheco, Yusi; Blanco, Denis Suárez (Guevara, m. 81), Carlos Vicente (Ibáñez, m. 62), Aleñá (Abde, m. 62); T. Martínez (Guridi, m. 90) y Boyé.
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Celta de Vigo
Radu; Rueda (Mingueza, m. 66), Rodríguez, Starfelt (Aidoo, m. 73), Alonso, Carreira; Beltrán, Ilaix; Zaragoza (El Abdellaoui, m. 83), Aspas (Román, m. 73)y Durán (Iglesias, m. 73).
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Goles 0-1, m.55, Aspas, de penalti
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Árbitro Martínez Munuera. Amonestó a los locales Jonny y Pacheco y los visitantes Rodríguez y Rueda.
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Incidencias 16.582 espectadores.
Tras el paréntesis liguero el preparador albiazul recuperó para el once a Pacheco y Boyé, además de a Carlos Vicente. Delante, un adversario europeo de amplia plantilla y que se afanó desde el inicio en cuidar el balón y evitar pérdidas en zonas peligrosas. Sin demasiado interés en profundizar, pero con calma para evitar arreones alavesistas. Entre unos y otros, en realidad, ofrecieron un duelo más que discreto hasta el descanso. Por parte albiazul, de nuevo con un Aleñá intrascendente en una banda izquierda donde casi nada aporta. Su calidad no produce ahí rendimiento. Ya es una cuestión más que evidente.
Una semi oportunidad, tras un rebote que Toni Martínez cazó para enviar el balón muy alto, resultó toda la producción ofensiva del conjunto vitoriano hasta el descanso. El central Starfelt acabó en el intenso cuerpo a cuerpo con el otras veces incombustible Boyé y a la incapacidad para convertir las combinaciones en opciones claras en el área se unió la niebla en los balones aéreos. Demasiadas cuestiones negativas en un Alavés donde de nuevo Tenaglia destacó por su hiperactividad y concentración. No parece que lo vayan a hacer pronto los futbolistas ofensivos en un conjunto vitoriano que solo ha marcado en uno de sus últimos cinco partidos. Sequía que raspa en la garganta pese al agua y la nieve de los últimos días.
En diez minutos, tras el descanso, sucedió casi todo lo noticioso. Ilaix Moriba iba a realizar el primer disparo a puerta del encuentro, Sivera la primera parada para salvar una ocasión muy clara de Durán y Aspas el gol de penalti que acabaría por decidir. Al margen de señalizar esa más que dudosa pena máxima a Martínez Munuera se le iba el partido por cualquier esquina. En el reparto de tarjetas, en permitir que el Celta ralentizase el ritmo a través de faltitas y presuntas lesiones… También en al menos dos acciones claras de saque de banda y córner que se señalaron justo al revés de lo que había visto todo el campo. En fin. Que no fue precisamente su mejor mediodía.
Tres delanteros
Había tiempo para tratar de reaccionar y lo intentó un Alavés más voluntarioso que preciso. Entraron Abde y Pablo Ibáñez. El último de ellos, de nuevo por la banda en otra decisión para ponerse a pensar. No ha dado precisamente con la tecla Coudet en los últimos partidos o ni siquiera ha visto el teclado. Se jugó casi de principio a fin a lo que planteaba el Celta. Algo similar a lo que sucedió en Montilivi antes del paréntesis liguero. La plantilla albiazul acumula calidad en el centro del campo, pero pocas veces se traduce en peligro real. Esa segunda línea que debe ayudar para buscar el gol tampoco aporta demasiado. Otra cuestión es que Carlos Vicente, pese a tardes grises como ante el Celta, sea sustituido con el duelo cuesta arriba. Poco menos que el jugador franquicia, según la importancia que el club dio a su continuidad en el equipo el pasado verano.
Así que el Alavés iba a acabar con tres delanteros en el campo tras la tardía entrada de Mariano y Guevara, lo que llevó a Pablo Ibáñez al lateral derecho. Una especie de apuesta a todo o nada que tampoco iba a crear siquiera una sensación real de estar cerca del empate. El Celta, eso sí, tiraba de banquillo con nombres, entre otros, como Borja Iglesias o Mingueza. No era cualquier cosa. Poco iba a cambiar y tampoco con el toque de corneta aparecieron las ocasiones claras. La falta de claridad en los lugares estratégicos -al pisar el área- volvió a llevar las nubes negras a las botas alavesistas. El calendario aprieta y urge mejorar.
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