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E. C.

El Alavés, una afición de pico y pala en el Camp Nou

Un centenar de hinchas albiazules estrena la zona visitante del campo azulgrana, aún en obras con varios andamios en las gradas y a la sombra de grúas

Sábado, 29 de noviembre 2025, 17:34

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El renovado Camp Nou acogió este sábado por primera vez a una aficíon visitante 901 días después del lejano Barcelona-Mallorca del 28 de mayo de 2023. El calor volvió a ese sector foráneo de la mano de la hinchada albiazul, incondional incluso a 550 kilómetros. Aunque ayer no sólo asumieron la férrea tarea de alentar a la tropa de Eduardo Coudet en un castillo impenetrable. El público alavesista se puso también el casco de obra e inspeccionó el reconstruido estadio, continuamente en el ojo del huracán por sus contratiempos laborales. De hecho, hasta el viernes no se aclaró si habría público visitante por razones de seguridad.

A pocos minutos de empezar el partido, los seguidores albiazules tomaron posición en unas gradas rodeadas por andamio y a la sombra de unas enormes grúas que asomaron la cabeza por encima del segundo graderío. «Se nota que aún están remodelando el campo, cuando entras tienes la percepción de unas obras. Y sorprende porque la percepción del resultado es que solo han cambiado los asientos», describió a este periódico Juanvi Arroyo, presidente de la Penya Alabèscat.

Una metáfora de lo que iba a ser el partido, un trabajo de pico y pala para tratar de sumar en Barcelona. Y que pareció encontrar un pozo de petróleo con el tempranero gol de Ibáñez. El delirio en las gradas trajo a la memoria ese triunfo de 2016 o 2000, las únicas visitas del Alavés en el templo azulgrana.

Al igual que lo que se pudo ver en el verde, las gradas también registraron un reñido duelo. «Aunque no fuésemos tantos como queríamos –alrededor de un centenar–, hemos estado animando al equipo durante todo el partido». Se refiere a la incertidumbre acerca de la disposición de entradas. La Liga autorizó este viernes, poco más de veinticuatro horas antes del partido, la presencia de afición visitante en las gradas. La revisión técnica de seguridad daba el visto bueno para poblar las gradas. De hecho, en la fiesta culé por el regreso a su casa no hubo seguidores del Athletic por ese motivo.

Este contratiempo minó la presencia alavesista en el estadio. «El Barcelona envió 470 entradas, pero el hecho de no saber si finalmente íbamos a poder acceder o no al estadio ha hecho que muchos no hayan planificado el viaje. Ha sido una pena», se lamenta Arroyo, quien coge papel y bolígrano para anotar algunas mejoras a realizar. «Hay una mampara de seguridad que resta un poco la visibilidad». Eso sí, a favor del campo destaca que «la zona visitante es muy amplia».

El encuentro fue el broche a una jornada festiva que arrancó con una comida de unión. La Penya Alabèscat celebra este año su décimo aniversario como el corazón del sentimiento albiazul a 550 kilómetros. «El ambiente nunca falla. Somos como una familia. Una pena que no hayamos podido llevarnos un triunfo». El año que viene volverán a ponerse el buzo.

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