Siete amigas construyen la casa de sus sueños para envejecer juntas

Las siete amigas posan frente a su vivienda./Shangai.ist
Las siete amigas posan frente a su vivienda. / Shangai.ist

La idea surgió como una broma, pero una de ellas se lo tomó muy en serio y no paró hasta encontrar la vivienda perfecta. Allí este grupo de amigas, que se conoce desde hace más de 20 años, pasarán juntas el resto de sus días

ÁLAVA DMODA

Nos cruzamos con muchas personas a lo largo de nuestra vida, pero nos hacemos amigos de unos pocos. Algunos nunca pasarán de buenos conocidos, pero otros hace tiempo que se convirtieron en imprescindibles. Son aquellos que siempre están ahí, en las buenas y en las malas, los que se alegran de tus logros y lloran contigo las penas. No se trata de compartir aficiones o tener gustos similares, es algo diferente que tiene que ver con la complicidad. Los verdaderos amigos mejoran nuestra existencia, nos enriquecen la vida, nos entienden sin que haga falta decir nada.

Siete amigas de China, que se conocen desde hace más de 20 años, sabían que su amistad era así, auténtica e imperecedera, que perduraría más allá del tiempo y la distancia. Así que se pusieron manos a la obra para comprar una casa en un enclave espectacular y reformarla a su gusto. ¿Su intención? Tras su jubilación, irse a vivir allí para envejecer y pasar juntas el resto de sus días. ¿Te imaginas un retiro mejor? Un hogar compartido en el que poder cocinar juntas, beber vino, ver películas, charlar en pijama... sin tener que dejar la conversación a medias porque se ha hecho tarde y toca volver a casa.

Un día, hablando sobre su futuro, fantasearon con la idea de comprar una vivienda para vivir allí todas juntas después de jubilarse. Aunque todo empezó como una broma, una de ellas se lo tomó muy en serio y buscó el lugar en el que poder hacer realidad aquella ilusión. Entonces, encontró una casa todavía de ladrillo en un pequeño pueblo cercano a la ciudad china de Guangzhou, según informa Shangai.ist. El enclave les gustó y pensaron que la vivienda tenía posibilidades, así que reunieron cuatro millones de yuanes (unos 513.000 euros) para hacer realidad su sueño.

Después, diseñaron el inmueble, de tres plantas y 700 metros cuadrados, según sus gustos y aficiones, que son bastante similares. En el primer piso han habilitado un amplio comedor principal y una gran cocina rural con vistas al campo. Es un espacio acogedor y abierto en el que tienen intención de pasar la mayor parte del tiempo. Las habitaciones están en la planta superior y son individuales, que a cierta edad una ya sabe que la soledad e independencia se hacen tan necesarias como la amistad. La casa es muy luminosa, tiene enormes cristaleras, por lo que podrán sentarse a leer un libro mientras disfrutan de unas vistas privilegiadas. También cuentan con una piscina exterior y un pabellón en mitad del campo, al que se accede por una pasarela, para tomar el té al aire libre.

Eso sí, para que su plan de jubilación sea perfecto y evitar discusiones entre ellas han llegado a un acuerdo. «Hemos empezado a bromear con que cada una de nosotras debe aprender una habilidad nueva ahora para no pelearnos demasiado en el futuro», cuenta una de las amigas en el vídeo donde explican su proyecto. Es decir, cada una se especializará en algo útil para su vida en común: una aprenderá a cocinar, otra estudiará como cultivar sus propias verduras, otra irá a clases de medicina tradicional china, etc. Dan mucha envidia, ¿verdad? Pero en el fondo sabes que tu suerte es tener ahí a tus amigas, que no las cambiarías por nada... y que la casa es lo de menos.