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Qué hacer para evitar un gatillazo

Qué hacer para evitar un gatillazo
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La sexualidad se ha convertido en algo exigente, en vez de lúdico, lo que provoca que cada vez haya más problemas relacionados con las pérdidas de erección

LURDES LAVADO

¿Os acordáis cuando eráis niños y no sabíais nadar? ¡Cómo os lo pasábais eh! Pero llegó un día y aprendisteis. En ese momento, hacíais largos en la piscina, cuantos más mejor. Y cuanto mejor nadabais, debido a la práctica, ¿qué paso? Que cada día jugabais menos y nadabais más. Os encantaba el agua, queríais estar a «remojo» todo el rato posible, saltar olas, vuestros amigos abrían las piernas y pasabais entre ellas bajo el agua… ¡en fin! Todo lúdico, todo risas y… todo juego.

Ahora que ya sabéis nadar el juego ha pasado a «hacer largos», compites contigo, compites con los de las demás calles de la pisci. Ahora no te gusta tanto el agua, no quieres estar todo el rato a remojo, ahora el agua es nadar, cuanto más y más rápido lo hagas mejor nadador parece que eres. Entonces ya ha dejado de ser placentero y es …otra cosa más, otro «trabajo» más.

Ahora imagina que cambias la palabra nadar por follar. Imagina… y verás.

¿Qué te sugerimos desde Albora Bide? Te recomendamos jugar, hazte a la idea de que no sabes nadar, es decir follar. Piensa que es el primer día que vas a estar sexualmente con esa persona, es más, imagina que nunca has estado nunca con nadie. Imagina que es tu primer día. Tu estreno.

Y si imaginas bien, el primer día no sabías qué iba a pasar, no sabías si tu pene llegaría a estar duro o no, no sabías qué ibas a hacer, qué te iban a hacer y que te iba a pasar. Ibas nervioso, expectante, ansioso. Pero lo que sí sabemos es que no ibas con la idea de que seguro fallarías «de nuevo», la clave está en este «de nuevo». ¡No existía!

No anticipes, no te proyectes a un futuro, vive en el presente, no lo intentes, hazlo, en el presente no has fracasado nunca, lo habrás hecho en el pasado, pero el pasado ya no existe, el futuro tampoco, vive, se el actor de tu propia película erótica. Y hazlo bien, es decir, juega, olvida tu erección, tienes mucho cuerpo más allá de tu pene y la otra persona exactamente igual, juega a no penetrar, juega a descubrir el otro cuerpo y el tuyo propio, juega y sigue jugando, tienes brazos, lengua… y para el 99% de todas las cosas que puedes hacer en el juego sexual no necesitas de tu erección, de tu pene duro. Solo la necesitas para el coito, olvídate de ella, juega… y vendrá.

La media de edad baja a los 25 años

A Albora Bide cada día nos llegan más problemas relacionados con las pérdidas de erección o la falta casi total de esta. Parece que una vez que ha fallado esta erección la persona vive en el miedo a que pueda volver a pasar, vive angustiado con el siguiente encuentro y esto hace que se anticipe el fracaso. Y como bien sabemos todos: ¡la profecía siempre se cumple!

Hace unos años la media de los hombres que nos llegaban con pérdidas de erección o falta de ella estaba entre los 35-45 años, aunque por supuesto había chicos que no llegaban a los 30 y otros que superaban los 55, la gran población masculina aquejada de dicho problema se situaba en esa media de edad. Pues bien, hoy en día las cosas han cambiado y la media de edad de los chicos con problemas de erección ha bajado a los 25 años.

¿Por qué? La exigencia marca ahora nuestros encuentros sexuales. Hemos cambiado mucho, la sexualidad se ha convertido en algo importante en las relaciones, ya no es algo para tener hijos y de paso disfrutar. Además, hace años disfrutaban solo ellos, porque nosotras… poco o nada. Y este cambio hace que la sexualidad se convierta en algo exigente, en vez de en algo lúdico. Hay que tener orgasmos, cuantos más y más gordos mejores amantes nos consideramos, y si encima eres un poco narcisista de tu pene, el orgasmo de tu pareja ha de ser con él, no vale con la mano, con la lengua… Todo exigencia. Todo contrareloj.

El placer depende de uno mismo

Parece que nos la jugamos en la sexualidad, parece que si no lo hacemos bien, que si no damos la talla, sino aprobamos la asignatura con nota, no complaceremos a la otra parte, la cual está en el mismo examen (¡claro está!) y pensamos que la pareja nos sustituirá por otra persona para participar en los juegos erótico-festivos.

Así que nuestra libertad sexual se ha transformado en una prueba de examen donde el placer del otro parece que depende de nosotros. Error muy gordo, que pagamos con problemas sexuales. El placer solo depende de uno mismo, no importa lo que el otro nos haga, si no tenemos el día, ya puede hacernos el pino puente. Nuestro placer es responsabilidad nuestra, pide, di como quieres, cuándo y dónde. Y así liberamos al otro de tanta responsabilidad y se podrá dedicar a buscar su propio placer y en esa búsqueda común, de nuestros propios placeres, seguro disfrutaremos más y mejor.

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