El arte de hacer joyas y decoración sostenibles

El arte de hacer joyas y decoración sostenibles
Ekain Calleja

Desde el municipio vizcaíno de Sopuerta, Sonia Castán y Sendoa Calleja moldean a mano las piezas más especiales de su firma Kéyah

María Calvo
MARÍA CALVO

Hace poco menos de un año, Sonia Castán y Sendoa Calleja se metían de lleno en su proyecto más personal. Con el objetivo de dar valor a la creación local y artesana y desarrollar un concepto de consumo consciente nacía Kéyah, una firma destinada a los amantes de la joyería y la decoración. Sonia es de Sopuerta y estaba finalizando la carrera de Bellas Artes cuando Sendoa, natural de Galdakao, se vio en un momento personal en el que quería cambiar su oficio, su vida. Este punto de inflexión fue buen momento para comenzar de cero con una nueva ilusión. Así, en las largas tardes de verano empezaron a fantasear con la idea de no aportar más productos contaminantes al mundo y comenzaron a dar forma a una serie de diseños que, poco a poco, darían identidad propia su firma. «Teníamos claro que crearíamos objetos con materiales sostenibles», argumentan. Ahora, desde su taller de Sopuerta, moldean con mimo su nueva ilusión.

Tras buscar un nombre que representase sus valores encontraron el término 'Kéyah', que tiene como significado 'Tierra' en el idioma nativo americano. «Este nombre da significado a nuestro proyecto, ya que gran parte de los objetos que creamos están realizados con arcilla», comentan. Además, para el logotipo de la marca han mantenido el de su familia, que se dedicó a la cerámica durante muchos años. Desde aquel 18 de noviembre de 2018 en el que comenzaron su andadura, su proyecto no ha hecho nada más que crecer.

En el ámbito de la decoración realizan muebles por encargo. «Nos encanta crear diseños únicos para cada cliente», afirman. Además, nos desvelan con orgullo cuál es la pieza estrella que tan buena acogida está teniendo últimamente entre el público vizcaíno. Se trata de unos cabeceros de cama con un estilo bohemio que realizan con madera reciclada en su propio taller. «Cada mueble es montado y transportado por nosotros, de esa manera podemos conocer a nuestros clientes», aclaran, asegurando un trato personal y cercano con cada una de las personas que confían en sus diseños.

Ekain Calleja

Por su parte, su forma de entender la joyería se asienta sobre piezas cerámicas, con formas geométricas que siguen una estética minimalista e impregnada de color. Son diseños llamativos que, sin embargo, encajan en todo tipo de estilos, desde los más clásicos a los más atrevidos. Tal y como nos cuentan, encuentran la inspiración en la naturaleza, en artistas como Yayosi Kusama, en diseñadoras como Elsa Schiaparelli o marcas actuales como Paloma Wool, convirtiendo cada una de sus piezas en una historia en sí misma bautizada con nombre propio. «Todos nuestros pendientes tienen nombres de artistas mujeres, algunas reconocidas y otras no tan reconocidas, todas y cada una de ellas nos inspiran día a día», comentan. Aparte de su estética, lo mejor es la comodidad. «Todo el mundo se sorprende con lo ligeros y cómodos que son», aseguran.

Haizea Ogueta

La filosofía colorista de sus piezas no tardó en crear la perfecta simbiosis con la marca vizcaína Dossis Designs, capitaneada por Maialen Illescas. La unión de estas dos partes creativas dio lugar a su nueva colección 'MINA'. 'Nos ha resultado muy gratificante trabajar con ella. Su ropa es muy atrevida y colorida, y eso ha hecho que planteemos una colección diferente', nos cuentan. Y es que las camisas y vestidos multicolor de la diseñadora de Durango son las piezas del puzle que le faltaba a esta nueva hornada de joyas de Kéyah.

Nerea Moreno

Sonia y Sendoa son activos en redes sociales, donde muestran día a día su proceso de trabajo. Además, puedes encontrar sus piezas en su tienda online y en varios puntos de venta en la zona de Bizkaia. También suelen estar presentes en mercados tan reconocidos como Dos de Mayo en Bilbao y Merkadito en Sopelana, con el objetivo de dar a conocer sus piezas hechas a mano y de tener un trato más cercano con sus clientes, algo que hoy en día, en plena era digital y de producción en masa, se agradece.