La novia de Jaén que encontró en el País Vasco el vestido con el que pocas se casarían

La novia de Jaén que encontró en el País Vasco el vestido con el que pocas se casarían

Joana tiene alma de 'rock' y desde un primer momento supo que la diseñadora bilbaína Alicia Rueda podría hacer realidad su look soñado al confeccionar un mono corto de neopreno

María Calvo
MARÍA CALVO

Cada vez son más los diseñadores que, entre una amplia gama de tradicionales vestidos de novia, introducen piezas novedosas en sus colecciones. Los monos o los trajes de chaqueta, por ejemplo, se han ganado un lugar privilegiado en las ceremonias, sobre todo, de carácter civil. También existen versiones mucho más arriesgadas que podemos ver en pasarela, pero que no son tan fáciles de encontrar en la vida real. Sin embargo, ha tenido que llegar Joana con su alma de rock n´ roll dispuesta a desmontar las directrices más clásicas de una novia. Esta joven jienense se casó el pasado mes de noviembre con un diseño 'made in Bilbao' que no ha dejado indiferente a nadie. Su sobrefalda desmontable ocultaba un mono corto que no podía haber sido creado por otras manos que no fueran las de Alicia Rueda. La propia diseñadora asegura que Joana fue «una novia realmente especial y diferente, que no dudó en ser todo lo que deseaba ser en su gran día».

Aunque es de Alcázar la Real (Jaén) y ahora reside en Barcelona, Joana Aguilera eligió el suave otoño cordobés para casarse con Sergio Victorio, su compañero de vida desde hace 14 años. Celebraron una preciosa boda civil en El rincón del Acebuche, una finca de corazón andaluz situada en Almedinilla, al sur de Córdoba. La pareja prescindió de 'wedding planner' y orquestaron la boda con su propia varita que sonaba a rock n' roll. Desde las mesas, hasta el 'seating plan', hecho con vinilos antiguos y, por supuesto, la música, estuvieron guiados por las melodías y la estética de los años 50' y 80'. Esa banda sonora fue la que hizo de hilo conductor aquel 3 de noviembre tan especial.

Aunque se dedica a la moda, Joana reconoce que nunca se había visualizado de novia. «No tenía ni idea de qué ponerme», asume. Tan solo tenía claro que se inspiraría en décadas pasadas, que marcaría cintura y que el volumen en los hombros sería el punto de partida. Con estos datos en la mano supo que Alicia Rueda sería su 'hada madrina', aquella que haría realidad el vestido que ella misma era incapaz de materializar en su cabeza. «Me dibujó un boceto y no hizo falta más, era lo que buscaba», apunta. La idea de confeccionar un 'mono-short' surgió enseguida y la diseñadora bilbaína decidió darle forma con tejido de neopreno, algo novedoso e inusual en los vestidos de novia, aunque muy recurrente en sus creaciones. Lo que para muchos diseñadores sería todo un reto, Alicia asumió el look de Joana como algo natural. «Mi personalidad encaja a la perfección con el concepto que ella me transmitió y no nos costó ni medio minuto conectar», revela la bilbaína. De este modo, pronunció sus hombreras con un punto ochentero y lo llenó de bordados, algunos de golondrinas como guiño al novio, un apasionado de los animales. También incluyó flecos kilométricos en uno de los laterales y detalles salpicados de estrellas. «Joana quería algo 'rock n´ roll', pensé en Bowie y salió solo», asegura.

La sorpresa que nadie esperaba

Finalmente, confeccionó una sobrefalda desmontable con varias capas en gasa de seda que, muy sutilmente, dejaba pasar la luz al caminar. Fue al comenzar el baile cuando llegó la sorpresa. Tras abrir la pista con un romántico tema de Ed Sheeran, comenzó a sonar 'Sweet Sweet' de Katy Perry, una canción que, según la novia, «Sergio baila muy bien». Con la ayuda de su hermana, se despojó de la falda y desató la locura entre pareja e invitados cuando dejó al descubierto aquel mono corto que solo pueden defender las novias con actitud. Así, bailó durante varios momentos de la velada. «Quise ser muy yo. Es mi boda, pero también mi fiesta, ese momento que nunca más se va a volver a repetir. Por eso quise ir especial pero natural, acorde con mi forma de ser», apunta Joana.

Sus accesorios también merecen un capítulo aparte. Los pendientes XL y asimétricos fueron obra de otra bilbaína, Anita Ribbon. Uno de ellos era un diseño de flores y el otro, largo y de estrellas, confeccionado a partir del propio vestido, al igual que hizo con el tocado de rejilla que ocultaba parcialmente su rostro. Además, utilizó unas sandalias de estilo 'peep-toes' en mostaza y plata, de Salo Madrid. Para el ramo, hizo honor a su padre y a su tierra, tomando como base unas ramas de olivo, al que añadieron flor de algodón y protea. «Después de mucho buscar, una vecina del pueblo que conocía de toda la vida me ayudó a confeccionar el ramo. No quería el típico 'bouquet', quería algo que pareciera que acababa de cogerlo del jardín», confiesa Joana.

«¡Original y rompedor! Me flipa que haya novias que piensen verdaderamente en ellas y en lo que quieren. ¡Adiós convencionalismos!», comentaba con acierto Eva Jara, la experta de la Agencia de Comunicación y eventos para bodas «No quiero». Aunque aún existen aquellos a quienes chocan las nuevas tendencias de la industria, las críticas que ha recibido la diseñadora bilbaína a través de su Instagram han sido del todo favorables. «¡Qué espectáculo de novia, no se puede tener más rollazo», «increíble, nunca había visto a una novia así. Me parece súper atrevido y arriesgado, a la vez que clásico y elegante. Me quito el sombrero tanto por la novia como por la diseñadora», o «esto sí es rock n´ roll y no lo de Pilar Rubio. ¡Me encanta!», fueron tan solo algunos de los comentarios más destacados que demuestran que, por fin, algo está cambiando en el diseño nupcial. Además, es la propia Alicia Rueda quien defiende una nueva definición de la moda para novias: «Hay que animar, hay que hablar de este tipo de diseños como una opción más. Es una alternativa para personas que sienten y viven de esa manera y es tan respetable como cualquier otro vestido de novia», concluye.