María Pombo, de las redes al altar

María Pombo, de las redes al altar
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La 'influencer' y el empresario Pablo Castellano se han casado este sábado ante centenares de curiosos en la Colegiata de Castañeda

SERGIO SAINZ

Emocionados y cómplices. Así se mostraron María Pombo y Pablo Castellano, ya marido y mujer tras casarse en la Colegiata de Castañeda, en Socobio, en una ceremonia oficiada por Luis Carlos Fernández. La pareja de 'influencers' protagonizó un enlace muy seguido en redes sociales, pero también en directo. Centenares de curiosos se desplazaron hasta el lugar donde se celebró la ceremonia y compartieron el 'sí, quiero' más viral. Los novios se conocieron en Cantabria y cumplían así su deseo de contraer matrimonio en esta región, donde la joven veranea en familia desde su infancia. Un amplio dispositivo de seguridad cubría todas las inmediaciones, valladas para la ocasión y custodiadas por el efectivo equipo de 'wedding-planners' de 'Petite Mafalda', trasladado desde Madrid, así como los técnicos de una popular revista del corazón que retransmitía en directo la boda. Algo que sorprendía a los periodistas y fotógrafos especializados en prensa del corazón que cubrían el evento.

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Entre los invitados destacaban amigas y conocidas del universo Instagram de la novia, con nombres como Aída Domenech 'Dulceida' y su mujer, Alba Paul; Laura Matamoros y su novio, Daniel Illescas; Ángela Rozas, 'Madamederosa', vestida con un diseño en rosa de la cántabra Odette Álvarez; así como otras 'it-girls' con miles de seguidores como Marta Lozano, María F. Rubíes, Teresa Andrés Gonzalvo o Natalia Coll. Amigos de la pareja como el televisivo Risto Mejide y su mujer, una embarazadísima Laura Escanes, o María García de Jaime y su novio, Tomás Páramo, fueron otros de los rostros más mediáticos. En suma, protagonizaron un auténtico desfile de moda y tendencias, con el empedrado como gran obstáculo para los tacones.

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La expectación del enlace se notaba en las inmediaciones de la esperada ceremonia, con vecinos y curiosos entregados al evento. Rosana Velasco sólo tuvo que salir de casa, pues reside en Castañeda, y reconocía su «ilusión, estamos todos muy expectantes. Personalmente estoy encantada de que se hable de nuestro pueblo». Consiguió primera fila para no perder detalle, como Sandra Corrales, una burgalesa de Villarcayo. «Nos morimos por ella, la sigo desde hace muchos años. Si he venido hasta aquí es porque espero verles muy felices», aunque soñaba con que la pareja se acercara a saludar en las distancias cortas. Otras que hicieron viaje fueron las hermanas asturianas Victoria y Beti Quirós, de Pola de Siero. Más adultas, pero igual de entregadas. «Somos muy de eventos y, sin duda, se trata de un lugar precioso para casarse».

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Emocionados

El novio aparecía muy puntual con una gran sonrisa y saludando efusivo a los 'invitados' espontáneos, rematando últimos detalles como el nudo de la corbata, antes de acceder a la iglesia. Con apenas quince minutos de cortesía, María Pombo llegaba con un espectacular diseño de la firma Yolancris. Sin nervios aparentes, posó ante las cámaras del exterior y también tuvo palabras de agradecimiento a sus 'fans'. «¡Qué guapa! ¡Preciosa! ¡Parece una reina!», gritaban sus entregadas 'followers'. Ella mantenía la calma, incluso bailaba divertida antes de pasar el pórtico románico, tan emblemático de la colegiata y cubierto de flores de Elena Suárez para la ocasión. La música estuvo muy presente, pues en el interior esperaba un coro infantil que viajó desde Luanco, mientras el himno de España sonaba durante la consagración. Las cámaras compartían todos los detalles vía 'online' y colapsaban los móviles de los testigos sin invitación.

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Cantabria estuvo representada a nivel gastronómico en el posterior convite, que se celebró en la Finca de San Juan. Engalanada para la ocasión, aguardaba con una experiencia gastronómica que incluía una parrillada de carne de la región. Curiosamente, durante toda la boda las vacas fueron el símbolo de los novios, incluso con un logo diseñado por el propio Pablo Castellano. Hasta en sus redes compartían momentos con algunos animales que se encontraron en estos días en Somo, Pedreña –donde tuvo lugar la preboda– y Langre, donde se hospedaron. En la cena tampoco faltaron los helados favoritos de la protagonista, enviados expresamente por Regma en varios sabores. Todo resumido en su 'hashtag' oficial #ctycn, la metáfora 'con todo y con nada' de su historia de amor.