La diseñadora vasca que se casó con el pantalón que ahora buscan todas las novias

La diseñadora vasca que se casó con el pantalón que ahora buscan todas las novias
Inma Fiuza

Con motivo del tercer aniversario de la boda de Alicia Rueda y Rubén Gorospe, recordamos aquel look tan especial que marcó un antes y un después dentro del mundo nupcial

María Calvo
MARÍA CALVO

«A veces ocurre que lo que empieza con una locura se convierte en lo mejor de tu vida». Así describe Rubén Gorospe a través de Instagram su feliz matrimonio con Alicia Rueda, la prestigiosa diseñadora de novias e invitadas nacida en Markina. El 27 de agosto de 2016 la pareja sellaba su amor en una impresionante ceremonia celebrada en un caserío a las faldas del monte Anboto, un idílico enclave vizcaíno propiedad del ciclista Mariano Lejarreta. Hoy, ambos recuerdan su tercer aniversario de boda regalándose bonitas palabras de amor y compartiendo con sus seguidores algunos de los emotivos momentos que aquel día capturó la fotógrafa Inma Fiuza. Como describe Rubén, su relación comenzó con ese punto necesario de locura que aún hoy se mantiene vivo. Una locura sana, divertida, que también se aprecia en cada una de las puntadas con las que Alicia moldea a sus novias. Y es que la diseñadora se caracteriza por llevar las tendencias nupciales un paso más allá, por transformar a las novias clásicas en puro rock n' roll y por romper cualquier canon estético que le ha llevado a situarse a la vanguardia de la industria. Evidentemente, su propio vestido de novia no iba a ser menos y fue tan especial que sentó cátedra entre las mujeres que aún hoy planean pasar por el altar.

Inma Fiuza

Alicia fue una pionera en el arte del 'mix and match', en mezclar conceptos y huir del pulcro blanco nupcial. Acorde con su personalidad y sus gustos a la hora de vestir, consiguió una equilibrar una balanza perfecta entre lo masculino y lo femenino, gracias a un original look rematado en cola que se inspiraba en aquellas capas con maxi-volante que el maestro Balenciaga convirtió en icono. Para confeccionarlo se necesitaron ni más ni menos que 70 metros de un tejido que encontró en París. Más que un tejido, encontró un tesoro firmado por Emanuel Ungaro. Se trataba de una creación en gasa de seda estampada con hortensias en un tono que oscilaba entre el azul y el malva. Con ello consiguió la apariencia de un vestido 'tail-hem' con escote cruzado en la espalda, e impactar con un pantalón por la parte delantera, en este caso de corte 'capri'.

Inma Fiuza

En cuanto a los accesorios, eligió el contraste de unas sandalias de vinilo con aplicaciones metalizadas que delataban ser creación de Valentino. Para los pendientes, también quiso saltarse las normas más clásicas gracias a Lanvin y a un diseño en forma de hortensia con 'strass'. Estos complementos seguían la tendencia XL que a día de hoy reina entre las novias más especiales. En su caso, brillaron aún más gracias a un recogido con ondas suaves que le realizó el peluquero Jesús Ferrero y que los dejaba al descubierto. El maquillaje que le aplicó la estilista Tamara Pereda enmarcaba una mirada intensa y una base muy natural. Por último, los colores del ramo jugaban en consonancia con el resto del look, intercalando azules, malvas, burdeos y buganvillas que se mimetizaban con el vestido.

Inma Fiuza

Si Alicia fue original, el novio no se quedó atrás. Rubén eligió un tres piezas con estampado tartán, una pajarita de 'paisley' y unos zapatos tipo Oxford de color marrón, acorde con el 'dress-code' marcado previamente para los invitados. Y es que, según indicaron, los hombres debían llevar pajarita y traje azul marino y las mujeres debían vestir en colores pastel, buganvilla o azul marino. Una de las sorpresas del día fue ver llegar al novio a lomos de una Vespa roja del 64' con un cartel que indicaba «I love Alicia», mientras que la novia llegó motorizada en un tándem conducido por el propio Mariano Lejarreta, propietario de la finca.

Inm Fiuza

La pareja cuidó hasta del más mínimo detalle, no solo de sus looks sino también de la ambientación de la celebración, en la que no faltaron divertidos guiños a la película 'Alicia en el País de las Maravillas' en el 'seating plan' o en un divertido salón de té que podías encontrar en pleno jardín. En el cóctel hubo puestos de comida con un 'catering' de El Frontón de Tolosa y varios 'corners' muy divertidos ambientados con música en directo de mariachis. Más tarde sonó música de los 60, jazz, soul e 'indie'. Las mesas estaban adornadas con centros florales, vasos de colores y manteles de 'toile'. Además, podías toparte en ocasiones con sillones y sofás isabelinos tapizados especialmente para la celebración. En definitiva, una boda por todo lo alto con grandes dosis de creatividad que aún hoy sigue siendo un ejemplo para muchas ceremonias. Como la propia Alicia ha destacado, «ya han pasado tres años desde el gran día, pero aún queda toda la vida por delante para seguir disfrutando de lo que venga». ¡Enhorabuena!