Ángel Toña, en el centro de las tormentas

Urkullu y Aburto se abrazan en la toma de posesión de Toña./
Urkullu y Aburto se abrazan en la toma de posesión de Toña.

Con su nombramiento como consejero de Empleo y Asuntos Sociales, Urkullu acentúa el sello socialcristiano de su Gobierno y el PNV ensancha bases por la izquierda

PEDRO ONTOSO

El nombramiento de Ángel Toña Guenaga como consejero de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno vasco persigue un objetivo claro: engrasar el diálogo social con una persona que ha cultivado la interlocución con los sindicatos y reactivar una cuestión que se está haciendo cuesta arriba. Pero, al mismo tiempo, se trata de garantizar la hoja de ruta emprendida por su antecesor -Juan María Aburto- en asuntos como la Renta de Garantía de Inserción (RGI) y otras iniciativas relacionadas con el derecho al bienestar de todos los ciudadanos. Y para esa misión también está preparado Toña, forjado en el mundo socialcristiano desde un compromiso abierto y progresista, y en el impulso de la banca ética. No hay más que seguir sus huellas desde hace muchísimos años.

He desempolvado estos días un histórico documento firmado en 2009 por 300 personas del ámbito del cristianismo progresista, entre ellos 100 vascos, en el que se denunciaba que "la causa de la crisis en la Iglesia es la infidelidad al Vaticano II y el miedo a las reformas". Ángel Toña firmaba aquel texto valiente, junto a otros creyentes que venían del mundo de la teología, de la universidad, de la política, del clero y de las comunidades de base. Gente como Imanol Zubero, Juan José Tamayo, Juan Masiá, Juan Antonio Estrada, Xabier Askasibar, Eskolumbe Mesperuza, Javier Oñate, Joaquín Perea, Miguel Saenz de Cabezón, Jesús Sánchez Maus, Andrés Torres Queiruga, Demetrio Velasco, Iosu Madariaga o Juan María Aburto. Los firmantes denunciaban el "descrédito" de la institución y la "incapacidad para escuchar" de la jerarquía.

Era un texto profético porque ponía sobre el tapete cuestiones que ahora las ha hecho suyas Bergoglio. Por ejemplo, la "urgente reforma del entorno papal", de la curia romana. Y ponía el dedo en la llaga sobre otra cuestión más cercana: "su injusto poder sobre el colegio episcopal que se deriva en una serie de nombramientos de obispos al margen de las iglesias locales, y que busca no los pastores que cada Iglesia necesita, sino peones fieles que defiendan los intereses del poder central y no los del pueblo de Dios". También llamaban a "no avergonzarse" del Evangelio.

En todas las 'movidas' cristianas

Angel Toña nunca se ha avergonzado de su condición de creyente, más bien le ha servido de acicate para reivindicar los derechos de los más desfavorecidos. "Es lo que más le vertebra", apuntala un amigo cercano. Siempre ha sacado tiempo para colaborar en ese espacio: para estar en todas las 'movidas' cristianas y para apuntarse a todo tipo de voluntariados pese a su endiablada agenda profesional. Pertenece a la comisión de economía de la Delegación de Caridad y Justicia, un área de nueva creación en la diócesis de Bizkaia para hacer frente a las consecuencias de la crisis económica. Y sigue siendo miembro del Consejo Pastoral Diocesano, una especie de Senado plural en el que participa un amplio grupo de profesionales del ámbito civil para dar pautas al obispo en su tarea de gobierno. También ha participado como ponente en cursos de formación económica organizados por el Instituto Diocesano de Teología y Pastoral.

A Ángel Toña le preocupa la crisis económica y le preocupan los que se quedan en la cuneta de la vida. Así lo manifestaba en 2012 en 'Alkarren Barri', la revista diocesana, en un número decado a la recesión. Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, Toña escribía que "la codicia se ha instalado en el centro de nuestro sistema financiero y económico y, sin apenas ser conscientes, nos ha atrapado y se ha cebado con los sectores más débiles de nuestra sociedad" y denunciaba que la recuperación del sobreendeudamiento "se hace recaer en los sectores más vulnerables".

El nuevo consejero del Ejecutivo vasco lanzaba, también, un mensaje político, que ahora cobra actualidad. "No resulta fácil recaer el esfuerzo en quienes más recursos tienen, porque el propio sistema les garantiza su protección y blindaje, pero es nuestra obligación como creyentes trabajar para que las propuestas y las medidas que nuestros gobiernos y el sistema nos ofrezcan, recaigan sobre los ricos y los responsables originales de la situación, por su capacidad para afrontarla y como sujetos responsables", proponía.

Toña tendrá que defender ahora -y gestionar- una razonable protección pública ante la exclusión social, generalizada por una crisis económica que ha agudizado la desigualdad. Pero conoce los desafíos financieros desde la perspectiva de la justicia. En 2005 formó parte del grupo que impulsó FIARE (Fundación para la Inversión y el Ahorro Responsable), un banco solidario al servicio de los más desfavorecidos con los excluidos en el centro de su proyecto y con la misión de generar conciencia social.

La iniciativa fue promovida por 62 organizaciones sociales vascas en colaboración con la Banca Popolare Etica de Italia y en la junta de la fundación se encontraban entidades como Cáritas o Misiones Diocesanas. Al frente de esta banca alternativa, un proyecto no lucrativo e independiente, se puso Peru Sasia, profesor de Ética Cívica y Profesional de la Universidad de Deusto, que ha realizado un gran labor. La fundación la presidió Ángel Toña y tuvo como vicepresidente al sacerdote Joseba Segura, una de las cabezas mejor formadas de la diócesis vizcaína que ahora se encuentra en Ecuador, donde ha relanzado la red asistencial de Cáritas. Segura ha desempeñado un papel relevante en los procesos de mediación para que ETA bajara la persiana.

Ocupar el espacio del PSE

A Toña se le describe como una persona que busca el consenso y el entendimiento, y lo cierto es que ha intervenido en los conflictos más variados para sacar las castañas del fuego con la vitola de 'hombre bueno'. Fue presidente del congreso de Euskadiko Ezkerra en un momento difícil, le llamaron los jesuitas para pilotar una reconversión académica en las aulas de Sociología y ha mediado en asuntos laborales muy complejos.

La red que ha tejido a su alrededor Toña, un nacionalista templado, es tupida y plural y en ella destacan numerosos profesionales muy cualificados, pero también muy comprometidos en el ámbito social y empresarial. Con su entrada en el Ejecutivo de Urkullu se mantiene el hilo conductor de que los asuntos sociales casi siempre han sido gestionados por personas con sensibilidad cristiana. Es una estrategia que tiene calado, porque ayuda al PNV a ensanchar su base socialdemócrata y se lo pone más difícil al PSE. Al dar más cancha a ese mundo, capta su apoyo electoral y ocupa un espacio que era del socialismo vasco. El lehendakari no esconde ese sello en su Gabinete, incluso cita a menudo al Papa Francisco en sus discursos. Parece claro que él mismo respira por ahí.

Bergoglio acaba de reivindicar ante los representantes de la Expo 2015 el ejercicio de la política "tan denostada, pero que es una vocación de altura, es una de las formas más valiosas de la caridad. ¿Cuáles son los pilares de los llamados a administrar lo público?. La respuesta es precisa: la dignidad de la persona humana y el bien común", ha señalado. El Papa ha vuelto a repetir, también, el mensaje de la 'Evangelii gaudium', "No a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata", aplaudido por el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y reivindicado como 'copyright' intelectual por el secretario general de ELA, Txiki Muñoz. Por ahí también puede haber un punto de conexión con Ángel Toña, un buen tipo que resuelve problemas.

 

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