El Supremo fija la obligación de vigilar a los condenados por delitos sexuales

Enmienda así una sentencia de la Audiencia de Barcelona que obvió dicho control en una sentencia dictada contra un octogenario que fue sorprendido ofreciendo dinero a menores por tocarles los pechos

EL CORREO

El Tribunal Supremo ha establecido la obligación de imponer la libertad vigilada como medida a cumplir por los condenados por delitos sexuales tras salir de prisión. Enmienda así una sentencia de la Audiencia de Barcelona que obvió dicho control en una sentencia dictada contra un octogenario que fue sorprendido ofreciendo dinero a menores por tocarles los pechos en las inmediaciones de un colegio. En este caso, el juez condenó al anciano a dos años de prisión por dos delitos de abusos, aunque no le impuso la medida de libertad vigilada introducida en una reciente reforma del Código Penal por entender que no procedía dada la avanzada edad del agresor. Aducían que la pena había sido suspendida y el hombre no iba a entrar en prisión.

En respuesta a un recurso de la Fiscalía, el Supremo establece que la libertad vigilada es obligatoria como medida postdelictiva en delitos sexuales salvo las excepciones previstas en el Código Penal, que autoriza a prescindir de ella para el delincuente primario al que se condena por un único delito.

En este caso se condenó a Juan. R.M. por entablar confianza con dos niñas de 10 y 12 años a las que veía pasar diariamente frente a un bar cuando caminaban hacia la escuela de Sant Boi de LLobregat. Un día que una de las pequeñas iba sin su amiga, le pidió que le acompañara a unos matorrales y le ofreció dos euros a cambio de tocarle los pechos por encima de la ropa. Una vez entregada la moneda, pasó casualmente por el lugar el conserje del colegio, lo que provocó que la niña y el anciano se separaran precipitadamente. El portero sospechó de la situación y avisó a la jefa de estudios, que dio la alarma a la Policía. Meses más tarde el hombre hizo el mismo ofrecimiento a las dos niñas, pero esta siendo seguido por la policía y fue detenido. A las escolares se le decomisaron los cuatro euros que recibieron para acceder a la solicitud del anciano. El Supremo establece ahora la libertad vigilada durante cinco años para el condenado.