Apio y verdel para limpiar los 'pecados' de Semana Santa

Los purés de verduras son una buena opción para depurar el organismo./
Los purés de verduras son una buena opción para depurar el organismo.

Tanta fiesta seguida seguro que ha tenido consecuencias en tu cintura. Te ayudamos a depurar el organismo con unas sencillas recetas

SERGIO EGUÍA

De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente. Si es que puedes. Dependiendo de lo que te hayas abandonado a la buena mesa estas semanas llenas de fiestas... . Encadenando Semana Santa, San Prudencio (para los alaveses) y el Primero de mayo surge una gymkana de encuentros familiares y escapadas de fin de semana que ríete tú de los excesos navideños. Sí, sí, si la Pascua será un tiempo de recogimiento, abstinencia y lo que quieras, pero... . Puedes repetirlo como un mantra las veces que consideres necesario hasta convencerte. Ahora, que la báscula se crea lo que dices ya es otra cosa. Así que vamos a encarar mayo como si de enero se tratara -si has salido mucho también las cuentas serán tan complicadas de cuadrar como a primeros de año- y preparemos nuestro organismo para poder enseñar un poco de piel cuando empiece el verano, si es que llega. Que esto no es Málaga por mucho que nos crucemos a Dani Rovira en la calle todos los días.

Menú depurativo

Puré de tomate, calabacín, puerro, sal y pimienta.
Pure de apio, la cebolla y el repollo.
Verdel o mojarras al papillote.

La receta la conocemos de sobra: favorecer el reposo digestivo y metabólico. Es decir, menos plato y más zapato. Beber mucho, (no sonrías que la cerveza no vale, aunque sea diurética), comer limpio (sin salsas, ligero de sal, nada de tres postres...) y hacer algo de ejercicio. Y puestos a recuperar el orden, pues como en la cocina tras una mañana de intensa actividad en los fogones. Lo primero, limpiar. Para depurar el cuerpo, especialmente el aparato digestivo, hay que introducir lo necesario y ayudar para que salga lo que sobra. Paciencia pues y mucho purecito. Rico, rico y no necesariamente aburrido con poco atención que le prestemos.

En serio. Espera, que te va a gustar. No abandones el artículo todavía. ¿Cómo te suena tomate, calabacín, puerro, sal y pimienta? Es todo lo que necesitas para dar el primer paso hacia el cuerpo que sueñas y que te mereces. Además, con esos ingredientes no puede estar malo. Más sencillo imposible. Pelar, picar, cubrir de agua, fuego 30 minutos y batidora. Ah, si te preguntas por qué estos alimentos y no otros, la razón es que el calabacín tiene mucha agua y un alto contenido en fibra; el puerro, efecto laxante y diurético y pocas calorías; y el tomate fibra, licopeno -que ayuda a reducir el colesterol- y propiedades antioxidantes.

Y para que tengas más opciones durante estas semanas de monacal deambulatorio aquí va otra opción más potente. El calabacín se cae de la alineación y salta al campo el apio, la cebolla y el repollo. Los dos últimos contribuyen también a luchar contra la retención de líquidos. El apio, por su parte, es la piedra filosofal de las dietas. Como sucede con la avena, el estómago de un humano necesita más energía para digerir este alimento que la que aporta el propio vegetal, por lo que produce lo que Zapatero llamaría un engorde negativo. Por cierto, casi todos estos vegetales son grandes aliados en la prevención de diversos cánceres.

Ah, si aprieta el calor, todos los alimentos a los que nos estamos refiriendo pueden ir en ensaladas. Y los espárragos, en plena temporada, tampoco son una mala opción. Por supuesto, de postre, fruta.

Consejos de los expertos

1. Deje que repose su sistema metabólico y digestivo. Evite las salsas y apueste por los purés.
2. Hidrátese más de lo habitual. Beba cinco o seis veces al día, mejor entre horas.
3. Consuma más peras y zumos de frutas para mejorar el tránsito intestinal.
4. Recupere su peso habitual y aproveche para ponerse en forma. Ande hora y media al día.
5. Cocine sano. Apueste por platos a la plancha, al horno, hervidos, al vapor, o al papillote.
6. Controle el consumo de sal. Evite por norma la refinada y use sal marina con hierbas.
7. Utilice el aceite de oliva -virgen extra- sólo para aliñar ensaladas; y hágalo con envases que lleven pulverizador.
8. Con infusiones claras de manzanilla con anís evitará gases y pesadez estomacal.
9. Un pensamiento positivo ayudará a su corazón y también a su salud mental.
10. Y recuerde: 5 raciones de frutas y verduras al día.

Segundos platos

Y para que tu mente no se hunda en el pozo de la perspectiva de comer tan verde, mientras se va haciendo la cocedura, aprovecha para regodearte en la delicatessen que tenemos de segundo plato. Una forma efectiva y sabrosa de mantener las grasas a raya son los pescados en papillote. Sin grasa, sin manchar demasiado y muy sabroso. Tira de los que pescan nuestros arrantzales. Verdel; empiezan a llegar las primeras anchoas; todo tipo de pescados con carácter y menos populares como las mojarras, que dan un punto potente al paquetito. El papillote, que cocina al vapor dentro del horno, permite platos elaborados, con poco esfuerzo y en los que no faltan las verduras. Prepararlo es cosa de niños. Si te han limpiado bien los lomos del pez en la pescadería, lo único que falta es poner un buen trozo de papel de aluminio (algo más del doble de lo que calculas ocupa la pieza), sobre él un chorrito de aceite -oliva virgen- una cama de vegetales -tomate, puerro y cebolla (muy finos para que se hagan), calabacín, zanahoria... Sobre ello se tumba el pescado, sal y pimienta. Se cierra el paquete, asegurándose de que no quede ningún resquicio por los bordes por los que pueda escapar el vapor y al horno. Lo suyo es unos 20 minutos a 180-200 grados, pero no es una ciencia exacta. Dependerá del horno, de la cantidad de comida, del punto al que te gusta el pescado... La primera vez quizá no lo claves, pero perseverando lo bordarás. Prisa no tenemos, esas grasas para las que no hemos reservado sitio en la plaza tampoco se van a marchar en dos días. Así que paciencia y al toro.