El Correo
La abstención en diciembre fue del 26,8%.
La abstención en diciembre fue del 26,8%.

¿Cómo les convenzo para ir a votar?

  • Con la razón frente a la emoción. La de junio va a ser una campaña muy diferente a la diciembre: «Los líderes se van a mostrar menos beligerantes, más conciliadores. El 'y tú más' ya no es una buena estrategia», coinciden los analistas políticos

Se acabó el tiempo del 'y tú más'. Y de los cafelitos, la mano en el pecho, la descalificación desnuda. Va a ser la de junio una campaña electoral muy distinta a la del diciembre pasado: la razón frente a la emoción. Porque el punto de partida es distinto y los cuatro meses de negociaciones fallidas han alejado al ciudadano y han desgastado al político. Con este panorama... ¿cómo nos van a convencer para ir a votar?

El 20-D acudieron a las urnas el 73,2% de los españoles del censo y la abstención (26,8%) fue casi dos puntos menor que en las elecciones de 2011. Al margen de la factura que pase a cada partido la fallida investidura podría haber un peaje común a pagar entre todos a escote: la participación. «Puede haber una abstención importante porque el ciudadano hace un mes que desconectó», advierte Miguel Ángel Rodríguez Caveda, experto en comunicación política. La incógnita es en qué porcentaje se traducirá ese descenso y Pau Canaletas, analista político, no cree que vaya a ser dramático. «La gente es más racional de lo que pensamos. La diferencia respecto a los anteriores comicios no será tanto que la gente se vaya a quedar en casa, sino que hará un voto más calculado, menos emotivo».

En la línea de lo que vamos a ver en los líderes políticos, que van a priorizar el mensaje frente al gesto. «El tema de los pactos va a ser clave y antes de ir a las urnas sabremos quién pactará con quién porque los propios líderes de opinión van a pedir más claridad. No va a haber tantas líneas rojas ni vetos como la otra vez. Nada de 'si no me das tal o cual no te apoyamos', sino acuerdos de mínimos. Porque el elector ya no entendería que no hubiera gobierno y tuviéramos que ir a unas terceras elecciones. Eso no va a pasar».

Y tampoco va a pasar que se echen los trastos a la cabeza con tanta intención. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, reconoció el otro día que se equivocó al llamar «indecente» a Mariano Rajoy en el único cara cara televisado que mantuvieron durante la anterior campaña. Cuatro meses ha tardado en hacer la reflexión, que abre el camino de esta nueva senda, la de la conciliación: «Las formas van a cambiar. Los partidos se tienen que presentar como gente resolutiva con una alternativa de gobierno estable. Van a hacer una campaña menos beligerante y menos trivial, más moderada. El 'y tú más' ya no va a ser la estrategia porque ha sido algo muy criticado», adelanta Rodríguez Caveda. Y secunda Canaletas: «Habrá algo de eso, pero mucho menos. El tono beligerante aleja al votante y dificulta los pactos. Los líderes van a ir por el lado racional, no tanto por el emocional como hicieron la última vez».

Aunque puede haber matices en el tono. «A Pablo Iglesias le vamos a seguir viendo duro. Intentará atraer el malestar que existe en España con la situación política para visualizarse como la única alternativa al PP. Va a mostrarse muy claro, pero sin salirse de tono», avanza Canaletas, que advierte de que Podemos «tiene la posibilidad de generar ilusión por el pacto con IU porque tiene algo que ofrecer en la línea de novedad». Otra cosa es cómo se rentabilice la alianza. «Podemos no tiene tanta necesidad como otros partidos de ceder porque su objetivo no es tanto gobernar como colocarse como principal figura de la oposición», lo que le permitiría ciertas 'licencias' de intensidad en el tono.

Mariano Rajoy, sin embargo, hará apariciones «reforzando la imagen del sentido común y atacando a Podemos», pero con intervenciones medidas. «Rajoy va a presentarse como alguien conciliador, y va a dejar la 'beligerancia' en manos de otros dirigentes populares, que tratarán de recuperar el voto que se ha ido a Ciudadanos recreando el 'o nosotros, o el caos'». Hay una sensación generalizada de que al PP esta segunda ronda le puede venir bien «porque para junio ya nadie se acuerda de Rita Barberá», cree Rodríguez Caveda. Y porque podría revertir el voto de castigo de la última vez. «Muchos votantes le castigaron por la corrupción pero ahora podrían volver». Los populares, coinciden los expertos, no sufrirán mucho la abstención.

Una «papeleta más difícil» le auguran a Pedro Sánchez. El líder del PSOE «lleva cuatro meses diciendo en la tele que va a provocar un pacto y se ha desgastado», considera Rodríguez Caveda, que apunta por aquí a la abstención. «Hay muchos votantes socialistas que siempre han votado lo mismo porque en su familia lo hacían, por convicción... y que no van a cambiar de papeleta. Pero si Sánchez no les convence le van a castigar no yendo a las urnas». De ahí que el candidato socialista vaya a ahondar en «lo positivo». «Esa va a ser la actitud, la de poner en valor que son un partido capaz de pactar casi con todas las fuerzas, aunque finalmente no hayan logrado formar gobierno».

Una estrategia similar, apunta Canaletas, a la que seguirá Albert Rivera. El líder de Ciudadanos, que quería servir de 'bisagra' entre los dos grandes partidos, va a reforzar en la campaña de junio la imagen del «político conciliador con el que se puede pactar» para rentabilizar así los «esfuerzos» hechos en estos cuatro meses.

Una cosa es la actitud de los políticos. Pero ¿y la del votante?

El hartazgo con la política viene ya de años, pero el resultado de diciembre era complejo, tampoco se esperaba que se pusieran de acuerdo fácilmente. Por eso, no me cabe duda de que si hay debates televisados volverán a tener buenas audiencias. La diferencia respecto a la última vez es que a los partidos les va a costar más llenar los mítines. Los que más pueden llenarlos son Podemos y el PP -argumenta Canaletas-.

Ahí cada uno defenderá lo suyo, pero no hay duda de que los partidos van a hacer causa común para animar a la participación. «Van a poner mucho énfasis en valorar el voto, en resaltar lo importante, que es ir a votar».