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Cinco propuestas para disfrutar esta Semana Santa de cómo eran los viajes con máquinas de vapor

16.04.14 - 19:00 -
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Pruebas en vía de 'la Aurrera' tras una reparación y nueva pintura./ Juanjo Olaizola

Viajar en una locomotora de vapor aún es posible en España. Pero tampoco se crean que es algo habitual; más bien todo lo contrario. Salir a la vía en un artilugio de este tipo no se hace todos los días ni en cualquier lugar. España cuenta con una veintena de locomotoras de vapor operativas y preparadas para protagonizar un viaje nostálgico que nos retrotrae a épocas casi olvidadas. Salvando Euskadi y Asturias, que en sus instalaciones de Azpeitia y Gijón miman el patrimonio y que cuentan con vías propias, el parque de máquinas de vapor al que se puede recurrir en ancho ibérico (1.668 milímetros) es limitado. Si a ello añadimos las duras condiciones que establece el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), la lista se reduce a una sola máquina: la Baldwin de Guadix (Granada), la más cinematográfica del parque español.

El 23 de junio de 1975 se cerraba en nuestro país la época del vapor, al menos comercialmente. Ese día el hoy rey apagaba la caldera de la Mikado 141f-2348 para simbolizar el cambio. En realidad, unos días antes, el 15 de mayo, se había suprimido la tracción vapor en el último depósito en que seguía activa, Ciudad Real (Castejón se clausuró un mes antes). Bien es cierto que otros ferrocarriles mantuvieron vivo el vapor algunos años más. La 'Coronel Esteban', en la Fábrica de Trubia, se mantuvo operativa hasta los primeros años 90, pero sólo se encendía ocasionalmente, sobre todo para exhibirla ante visitantes a las instalaciones. Aunque también merecen figurar como 'las últimas' las máquinas de Andorra-Escatrón (hasta 1984), Hulleras de Sabero (hasta 1992?), Altos Hornos de Vizcaya (1982), Encasur (hasta principios de los 80) y Ponferrada-Villablino, donde circuló el último tren de vapor de viajeros en servicio regular de España en 1980 y se mantuvo el vapor hasta 1989.

Una locomotora de vapor es una máquina impulsada por la acción del vapor de agua. Utiliza la presión de éste para producir movimiento. A partir de ahí, para los profanos lo más llamativo es el penacho de humo -blanco o negro- que sale de estas atractivas máquinas cuando la caldera quema el carbón, la madera o el fuel que hace posible su funcionamiento. Es entonces cuando estos artefactos se vuelven poderosos, fascinantes y hechiceros, y atrapan al espectador -que no viajero- en su particular universo. Olor a carbonilla, siseo de ruedas, armónico pitido y humeante marcha.

Para recordar con nostalgia esos tiempos donde viajar no era un placer, pero que recordamos como si lo fuera, proponemos cinco lugares mágicos donde existe una verdadera devoción.

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Locomotora 'Aurrera' en su habitual recorrido hacia Lasao./ Juanjo Olaizola

1. Azpeitia, culto al vapor

Si existe un lugar en el mundo donde las circulaciones con vapor constituyen una auténtica liturgia, no hay lugar a dudas: el Museo del Ferrocarril Vasco de Azpeitia. La villa guipuzcoana es el santuario ferroviario más importante de España (al menos, en vía métrica) y uno de los últimos bastiones donde se hace posible la contemplación de locomotoras de vapor en funcionamiento. La primera parte del museo se abrió en 1992, dos años más tarde se empezaron a recibir los trenes y en 1998 se inauguró el de vapor que se desplaza desde la estación de Azpeitia hasta Lasao. Los fines de semana los visitantes tienen la ocasión de montar en los coches de madera del antiguo tren del Urola, donde, remolcados por locomotoras de vapor, necesitan 20 minutos para recorrer una distancia aproximada de 5 kilómetros. El museo dispone de una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa, integrada por más de 75 vehículos de todo tipo: desde locomotoras de vapor, tranvías, trolebuses, automotores y vagones de todas las clases hasta un camión de bomberos. El centro incluye una exposición sobre la máquina herramienta, a través del antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que se conserva tal como fue instalado en 1925. Un antiguo motor eléctrico hace funcionar sus 16 máquinas a través de un complejo sistema de poleas, correas y embarrados. El museo pondrá en circulación dos trenes de vapor diarios del 17 al 21 de abril, ambos incluidos, con salida desde las instalaciones de Azpeitia a las 12.00 y 17.30 horas. Además, se ha establecido un horario especial de apertura al público todos los días de la Semana Santa, incluido el Lunes de Pascua. El horario de apertura será de 10.30 a 14,00 horas y de 16.00 a 19.30 horas. La 'Aurrera' vuelve a la vía tras una serie de reparaciones y con nueva pintura. Esta máquina es la titular habitual de los trenes de vapor que recorren el trayecto que une el museo con la antigua estación de Lasao, por el trazado del desaparecido Ferrocarril del Urola. La locomotora sale con nueva pintura, una vez se ha sometido a un proceso de mantenimiento y diversos arreglos.

Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril

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'La Hulla' y 'el tranvía' del Museo de Utrillas en su circuito kilométrico./ Jorge Almuni Ruiz

2. Utrillas, casi de estreno (Teruel)

La locomotora de vapor 'Hulla' (1903) es la atracción principal del tren minero de Utrillas (Teruel) que dispone desde este año de un circuito de un kilómetro donde se realizan las demostraciones de vapor. La centenaria 'Hulla, como 'la Montalbán' y 'la Utrillas' que permanecen en Reino Unido, y otras seis más eran las hermanas pequeñas de aquel tren que circulaba entre Utrillas y la capital aragonesa. Estas eran las máquinas que tiraban de los vagones y unían las diferentes minas de MFU en Utrillas para recoger el carbón y conducirlo hasta los lavaderos, donde se clasificaba. El Museo de la Ciencia y Arqueología Minera es el escenario en torno al cual se ha montado este recorrido por el que circulan la 'Hulla', original de MFU (de 1903), y un coche de viajeros de esta misma línea, también impecablemente restaurado, conocido en la zona por su forma como el 'tranvía'. El recorrido transcurre por un circuito de un kilómetro de vía que sale del Pozo Santa Bárbara para llegar a la estación del Mirador, en un trayecto en el que los viajeros pueden disfrutar del paisaje en un tren gestionado por la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (Azaft), la Asociación de Amigos del Museo Minero y el Ayuntamiento de la localidad. El sábado 19 está programada una nueva circulación del tren minero. Con salida en el Pozo de Santa Bárbara, se recorre el antiguo trazado del ferrocarril en un tren remolcado por la 'Hulla' y la locomotora diesel Deutz (1958). Las circulaciones tendrán lugar de las 11.00 hasta las 14.00 horas y de 16.00 a 20.00 horas. Asimismo, durante todo el día serán visitables otras instalaciones restauradas, como los vestuarios del pozo y las enormes calderas de vapor que movían el castillete del Pozo. Las siguientes salidas serán el 4 y 18 de mayo; el 8 y 21 de junio; el 13 y 17 de julio, y el 10, 17 y 24 de agosto.

Museo de la Ciencia y Arqueología Minera de Utrillas

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'Pita más que anda', el tren de Arganda es ya un clásido de las circulaciones de vapor.

3. Arganda, pita más que anda (Madrid)

La asociación Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), que entre otros cometidos se dedica a la restauración de toda clase de vehículos ferroviarios antiguos, es la encargada de operar el ‘Tren de Arganda’. La 'Arganda', o locomotora Henschel Arganda, es la joya de la asociación. Una locomotora a vapor-carbón fue fabricada en 1925 en Kassel (Alemania) y diseñada como una máquina especial para industrias y haciendas, para poder arrastrar una carga considerable, a velocidad reducida, con sus ruedas de pequeño diámetro. Trabajó en unas obras del puerto del Musel (Gijón, Asturias). Su velocidad máxima se estima que es de 20 kilómetros por hora. No era la máquina ideal para trenes de viajeros, por su limitada velocidad (de ahí viene el dicho de '...pita más que anda'). Es una locomotora-ténder, con rodaje de tres ejes acoplados, sin ejes libres, clasificada como 0-3-0T. Muy apropiada para el servicio turístico. Aunque madrileño de nacimiento, el 'Tren de Arganda' recorría 70 de los 148 kilómetros de su trayecto por tierras de la Alcarria de Guadalajara. Sus orígenes datan de 1883, cuando se concedió a Juan Carlos Morillo la licencia para la construcción de un ferrocarril que uniría la capital de España con la población de Vaciamadrid y posteriormente con la de Arganda, con la finalidad de transportar los materiales de construcción que abundaban en estos lugares. La empresa se llamó Compañía del Ferrocarril Madrid-Arganda, nombre que en 1892 se cambió por el de Compañía del Ferrocarril del Tajuña, al tener en previsión el paso de la línea férrea por la vega de este río. El tren turístico circula todos los domingos de marzo a mayo y de octubre a diciembre. En Semana Santa circulará como un domingo cualquiera solo el 20 de abril, en horarios de 11.00, 12.00 y 13.00 horas. La oferta turística consiste en el viaje en un tren de vapor histórico por el único tramo que se conserva de la línea del Tren de Arganda (1886), incluyendo el cruce del río Jarama por un monumental puente metálico de 175 metros de longitud. También se puede visitar una maqueta modular (escala HO) instaladada en una nave de 200 metros cuadrados.

Centro de Iniciativas Ferroviarias VAPOR MADRID

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El ferrocaril minero de Río Tinto se ha convertido en una de las atracciones favoritas de los turistas.

4. Río Tinto, historia minera (Huelva)

Las locomotoras de vapor más antiguas en orden de marcha en España aún circulan por la red ferroviaria del Parque Minero de Riotinto. En otra época cargaron toneladas de mineral en dirección al muelle de Huelva, trasladaron a los obreros de una corta a otra y ayudaron a otras locomotoras a maniobrar en la estrechez de la mina. Actualmente sólo pasean a los turistas. La compañía minera de Río Tinto llegó a tener un parque móvil sólo superado en España por el de Renfe. Tuvo 147 locomotoras de vapor -todas, menos 6 americanas, de construcción británica-, 9 locomotoras diésel hidráulicas, 21 eléctricas y 1 de aire comprimido. Todas estas máquinas están perfectamente catalogadas y sus planos y demás documentación custodiados en el Museo Minero de Riotinto. En 1994 la Fundación Río Tinto puso en funcionamiento el Ferrocarril Turístico Minero, en un primer momento sólo con tracción diésel. Tres años más tarde se incorporó una locomotora de clase I, construida por la compañía escocesa Dübs & Co Glasgow Locomotive Works en 1883, la número 51 de la compañía minera, a la que también se le acopló un ténder de carbón en forma de pantalón. Y en 2003 fue la número 14 la que volvió a quemar carbón. Recuperó 12 kilómetros de la antigua línea comercial del ferrocarril minero y restauró otras locomotoras y vagones del parque móvil de la compañía, con los que se hacen viajes turísticos por el trazado de la antigua firma británica Río Tinto Company Limited, que explotó las minas desde 1873 hasta 1954. En el recorrido, el visitante disfruta de paisajes impactantes, como el antiguo polo industrial de la comarca y parajes naturales, siempre acompañando el curso del río onubense. La vía original tenía más de 300 kilómetros, de los que 84 correspondían a la línea comercial. El ferrocarril de vía estrecha (1.067 mm.) se empezó a construir por cinco puntos diferentes, debido a la urgencia de acabarlo en un corto plazo de tiempo. Se finalizó el 28 de julio de 1875 con un coste total de 767.190 libras. El trazado, planeado y supervisado por George Bruce, tuvo que adaptarse a las características del terreno (teniendo que atravesar a menudo arroyos y barrancos), aunque discurriendo siempre paralelo al río Tinto. Todo ello hizo que fuese necesaria la construcción en hierro forjado de ocho puentes. Del mismo modo se proyectó y llevó a cabo la construcción de cinco túneles. A lo largo de la vía general, también se edificaron doce estaciones para regular el tráfico de mercancías, pero además existían otras en diferentes pueblos de la cuenca para el tráfico de pasajeros. En 1984 bajó el último tren por la vía del ferrocarril. También se puede aprovechar la visita y acceder al Museo Minero, centro de interpretación del Parque Minero de Riotinto. Está situado a unos 80 kilómetros de Huelva.

Parque Minero de Riotinto

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El vapor ha vuelto a la comarca de Langreo con una máquina del museo de Gijón./ Severiano Rodríguez Chamorro

5. De Gijón al valle de Samuño (Asturias)

El olor a carbonilla, el humo y el penetrante silbido de las locomotoras de vapor ha vuelto al valle de Samuño. La máquina 'SHE D' de Gijón, construida en Alemania por Maffei en 1920 para minas de Aller y rehabilitada en el Museo del Ferrocarril de Asturias, recorre desde hace unas semanas las antiguas vías mineras. La inicitiva del Ecomuseo Minero de Valle Samuno, en El Cadaviu situado en Ciañu ( Langreo), se repite los sábados hasta el 29 de mayo. Hay circulaciones previstas para el 26 de abril; y el 10, 24 y 31 de mayo. El Sábado Santo las actividades se realizan en el Museo de Gijón, aunque con máquinas diésel. La máquina, similar a las que funcionaron décadas atrás en el valle langreano, circula por el tramo de aproximadamente un kilómetro que separa la estación de El Cadavíu de la galería minera del Pozo San Luis de La Nueva. Para que funcione la máquina es necesario "hervir el agua de la caldera". Lo hace posible la combustión de carbón y madera "en una parrilla como la de las cocinas de carbón", explica Javier Fernández, director del Museo de Gijón. "Cuando coge presión puedes aprovechar el vapor para crear un tiro artificial". La 'SHE D' es una de las piezas que custodia el museo gijonés. Centro de investigación y difusión de la historia ferroviaria de Asturias, muestra la evolución social y económica que trajo consigo la implantación del ferrocarril en la región. El centro ocupa las instalaciones de la antigua Estación del Norte, que quedó fuera de servicio el 29 de enero de 1990 con la construcción de la nueva red arterial ferroviaria de Gijón. Gracias a un convenio firmado por Renfe y el Ayuntamiento, la ciudad obtuvo buena parte de los terrenos de la operadora, incluido el edificio de viajeros y otras instalaciones, con la única condición de su reutilización para fines culturales y sociales. De todo el variado conjunto de elementos que custodia el museo, cedidos en su mayoría por diversas empresas y entidades públicas, destacan los relacionados con los ferrocarriles mineros e industriales, dada la intensa vinculación de la economía asturiana con estos sectores, y en especial las locomotoras de vapor. La colección de objetos del museo está formada por más de un millar de piezas. De ellas, un centenar son material móvil -es decir, locomotoras y vagones- de hasta siete anchos de vía diferentes, que constituyen el mayor conjunto de material histórico ferroviario preservado en España. Además, se han conservado todo tipo de objetos relacionados con la labor ferroviaria, como faroles, herramientas, señales y teléfonos. Suele organizar alguna circulación con sus máquinas de vapor en un pequeño recorrido por las vías interiores del museo. Esta Semana Santa habrá trenes disel en marcha cada 30 minutos de 11.30 a 13.30 y de 16.30 a 18.30 horas.

Museo del Ferrocarril de Asturias

Ecomuseo Minero Valle de Samuño

Lástima que no se puedan añadir a esta guía las evoluciones de 'La Verraco' (Ponferrada), 'La Garrafeta' (Lérida), 'la Mikado gallega' (Monforte de Lemos), 'La Mataró' (Vilanova i La Geltru) y 'La Baldwin de Guadix' (Granada).

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