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Inglesmendi, el monte alavés de las tres batallas

la primera, hace casi 650 años

Inglesmendi, el monte alavés de las tres batallas

El cerro, entre Aríñez y Víllodas, ha sido testigo de choques entre ejércitos por su importancia estratégica en la defensa o asedio de Vitoria

06.03.13 - 22:41 -
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Hay un pequeño monte en Álava en el que se han librado, al menos, tres batallas. De una de ellas este alto recibió el topónimo que quedó fijado en la población local para la posteridad y que ha llegado a nuestros días. Se trata de Inglesmendi, lugar estratégico en la Llanada alavesa del que se conoce su importancia en tres batallas o combates a lo largo de la historia.

Situado entre los pueblos de Aríñez y Víllodas y con sus humildes 620 metros de altitud destaca por su localización valiosa más que por su escasa altura. Lugar de observación de buena parte de la Llanada Alavesa y sitio protegido por la pendiente de sus laderas, es además el punto desde el que se podía controlar el paso de tropas procedentes de la Legua del Rey (La Puebla de Arganzón) o del valle que va de Subijana y Pobes hasta Nanclares, ya que las otras alternativas, nada fáciles, obligarían a salvar mayores pendientes como son los Montes de Vitoria o la Sierra de Tuyo y de Badaya.

Este lugar, serviría por tanto de refugio y de control para quienes pretendían proteger la ciudad de Vitoria, que a lo largo de la historia ha sido un importante punto estratégico tanto en el plano militar como en el comercial y el de las comunicaciones entre Madrid -y anteriormente Castilla- y Europa. Ello explica la multitud de episodios que en la capital alavesa han tenido lugar a lo largo de la Historia, uno de los cuales, la Batalla de Vitoria entre las tropas de la alianza y las napoleónicas, será protagonista este año al conmemorarse su bicentenario.

Inglesmendi, el monte alavés de las tres batallas

El cerro de Inglesmendi con su índice geodésico y, al fondo, Vitoria. ::F. Góngora

1367. El combate de Inglesmendi

Posiblemente no sería el primer enfrentamiento bélico que tuvo lugar en estas lomas, pero ha quedado registrado para la posteridad gracias a ‘Les chroniques de Sire Jean Froissat’. En el conocido 'combate de Inglesmendi', que aconteció en 1367, hubo combatientes castellanos, franceses y aragoneses por la parte de Enrique de Trastámara y castellanos, gascones e ingleses por la parte de Pedro el Cruel o el Justiciero, tras la internacionalización de la denominada Guerra Civil Castellana. Este pequeño monte alavés fue el escenario de varios enfrentamientos entre las tropas partidarias de Enrique y las de su hermano Pedro, en su lucha por el trono de Castilla. Y más en concreto, entre la avanzadilla del conde don Tello -partidario de su hermano Enrique- y las de Thomas de Phelleton, partidario de Pedro.

Cuentan las crónicas que en el mes de marzo de 1367 Don Tello le pidió permiso a su hermano el rey Enrique para atacar el lugar donde se asentaban las tropas inglesas, en Inglesmendi, y éste al verle "en tan buena voluntad" accedió. Los soldados de Don Tello, junto con franceses y aragoneses, más de 6.000 en total, dieron muerte a muchos mientras dormían y derrotaron al ejército de Hue, pero algunos lograron armarse y huir hasta el ejército del duque de Lancaster. En su ayuda acudieron ingleses y gascones, el Príncipe Negro - Eduardo de Inglaterra- y el rey Don Pedro de Castilla.

Inglesmendi, el monte alavés de las tres batallas

Foto aérea del monte Inglesmendi, a la derecha, junto al monte Júndiz y frente a la N-1, principal eje terrestre entre Madrid y París. Al fondo, Trespuentes y Mendoza.

El conde Don Tello al ver que no podía tomar la montaña retrocedió con el resto de su ejército, antes de que "algunos caballeros gascones e ingleses" rompieran filas para "herir y derribar a algunos de los españoles". Al tiempo volverían los ataques a las tropas "anglogasconas" que permanecían sobre la "pequeña montaña", hasta que llegó el sitio de la misma, hacia finales de marzo. "Franceses y españoles hirieron con lanzas y espadas en tan gran estilo que los ingleses no les pudieron romper ni abrir", aunque combatieron "muy valientemente", pero "una vez los españoles hubieron entrado" en la montaña, "no se pudieron sostener mucho tiempo". El texto de Borrow dice: "Vibrando las ballestas y empuñando las armas dejaron tras de sí un nombre glorioso en Inglis Mendi, nombre que ha de durar hasta que el fuego consuma los montes cántabros". De entonces, explica Gárate, procede el nombre que se fijó en el léxico de los pueblos de las inmediaciones.

Después del combate de Inglesmendi, el rey Don Pedro se fue por el puerto de Eguileta (Azáceta) a Santa Cruz de Campezo, cruzó la sierra y pasó a Logroño. De camino de Logroño a Burgos, el 3 de abril de 1367, se volvió a encontrar con su enemigo y hermano Enrique produciéndose la célebre batalla de Nájera en la que Pedro I derrotó a Enrique que se retiró a Francia. Tras reorganizar éste sus ejércitos y ayudado por los sublevados castellanos y por los franceses de Bertrand Du Guesclin venció a Pedro en la Batalla de Montiel (14 de marzo de 1369) y subió definitivamente al trono de Castilla con el nombre de Enrique II.

Las otras batallas

Cinco siglos después, Inglesmendi sería el escenario de la famosa batalla de Vitoria, en la que las tropas españolas e inglesas derrotaron a las de Napoleón y de la que daremos cumplida cuenta. No sería esta la última contienda bélica que se produjo en Inglesmendi. Durante las guerras Carlistas el pequeño monte también fue un lugar estratégico y desde el que vigilar la Llanada. A lo largo de la historia los nombres de las dos pequeñas colinas han bailado y se han confundido. Durante años, y dada su importancia militar, el cerro de Inglesmendi se conoció como como el “alto del Castillo de Jundiz”, menciona Gárate, mientras que el cerro más occidental se conoció como el “alto de San Juan de Jundiz”, donde se levantó una ermita. El fuerte, que tuvo el nombre de San Juan de Jundiz, albergó a un oficial y 30 soldados durante la Guerra Carlista. Las laderas de Inglesmendi también fueron testigo de la fuerza de la artillería de la época.

Sobre estos dos montes, naturalistas alaveses pretenden desde hace años establecer una figura de protección tanto por su valor histórico como natural, ya que posee una interesante biodiversidad y especies autóctonas ya que los intentos por plantar árboles han fracasado por el escaso sustrato. Esa protección blindaría la zona del amenazante avance de los polígonos industriales de Jundiz por un lado y de Subillabide por otro.

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Fuerte de San Juan de Jundiz, durante la tercera Guerra Carlista, según dibujo de la Ilustración Española y Americana de 1875.
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