El Correo

«Negar a los sirios poder llegar a Europa dice bastante de los valores europeos»

Naomí Ramírez, experta en el conflicto sirio.
Naomí Ramírez, experta en el conflicto sirio. / Unanue
  • Naomí Ramírez, doctora en Estudios Árabes e Islámicos que vivió un año en el país, sostiene que la población huye de las torturas y bombardeos del régimen de El-Asad, no del Daesh»

Naomí Ramírez (Madrid, 1987) es buena conocedora del horror que se vive en Siria. Doctora en Estudios Árabes e Islámicos por la Universidad de Madrid, antes de la revolución en el país árabe vivió allí durante un año. Una jornada organizada por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto la ha traído a Donostia, donde ha descrito la crudeza de la realidad siria y la complejidad del conflicto.

- ¿Cuál es la situación en Siria?

- Es complicada. Se trata de un guerra enquistada en la que la población se ve atrapada y donde fundamentalmente mueren civiles no tanto por los combates, sino por un dominio del aire que tiene el régimen de Bashar el-Asad que lanza barriles dinamita y bombas contra las ciudades, argumentando que allí hay posiciones armadas. La crisis humanitaria derivada de este conflicto enquistado es de una magnitud incalculable.

- ¿Cómo se llega a este punto?

- Lo que empezó siendo una revolución popular que demandaba dignidad, libertad, derechos sociales y una apertura del sistema político y del poder fue reprimido por el régimen de Bashar El-Asad, que consideró que el país era suyo y que debía defenderlo a muerte, lo que acabó derivando en una guerra. En un momento dado, la revolución se armó aferrándose a su derecho a la autodefensa, amparado por las leyes internacionales. Al mismo tiempo aparecen brigadas de muchos tipos: laicas, de corte más islamista, otras de presos amnistiados por el propio régimen que habían sido condenados por su ideario político demasiado islamista... Cuando el apoyo internacional falló aparecieron elementos de Al Qaeda y posteriormente el núcleo del mal llamado Estado Islámico o el Daesh. Todo ello forma una tormenta perfecta para que sea el todos contra todos.

- ¿Quién es quién en esta guerra?

- Aunque se declara a Daesh como contrario al régimen, contra quien realmente lucha es contra la revolución y la población civil. Están todas las brigadas que luchan contra El-Asad. Por otro lado, tenemos diferentes apoyos internacionales que recibe el régimen como Rusia, mientras que de una manera un poco extraña también hay diferentes facciones armadas que luchan, unos por intereses geoestratégicos y otros por enfrentarse a Rusia en una especie de ideología de bloques de guerra fría.

- ¿Por qué continúa El-Asad?

- A pesar de que hablemos del mundo árabe, sus sistemas de gobierno son diferentes. En el caso de Egipto, la caída de Mubarak era posible porque él era la cara visible de todo un sistema que había detrás. Quitarle a él no suponía dejar caer el país. Era solo un lavado de cara.

- ¿Y en Siria?

- Desde su fundación por Háfez el-Asad, padre del actual presidente, el régimen fue erigido de forma que todo el sistema empezaba y terminaba en él. Todo el aparataje de servicios de seguridad, ejército e incluso el propio partido Baaz, que no era más que una parafarnalia parlamentaria. Tenía el control de todo. Si esa figura central caía el sistema se desmorona porque empezarían las luchas de poder. Bashar heredó este sistema y a las potencias les preocupa mucho que el sistema se desmorone, incluso a aquellas que dicen estar en contra de él. A nadie le ha interesado que el régimen cayera.

- ¿Por qué?

- Si hubiera habido un interés real en cuatro años y medio esto se habría producido. Y no hablo de una intervención sobre el terreno, porque no era lo que pedía la población siria. Tan solo buscaban un apoyo internacional y una solidaridad ante un «miren ustedes que nos están matando a diario». Como a los países les da miedo que si cae Bashar lo haga también el Estado, han preferido que se sigan matando pero en un reducto cerrado que son las fronteras sirias. Por eso todas las declaraciones que se han hecho, todo lo que se han condenado los crímenes del régimen han sido una verborrea. Las sanciones económicas se las han saltado aliados del régimen como Rusia, Irán y Hezbollah, mientras el resto de países, supuestamente enemigos de Bashar, han hecho lo mismo manteniendo el régimen. Incluso Obama, que dijo que el uso de armas químicas era la línea roja y provocaría una intervención sobre el terreno, no lo ha hecho a pesar de que se siguen usando a menor escala como el cloro, que está prohibido internacionalmente.

- ¿Qué opinión le merece la actitud de Europa con los refugiados?

- En una guerra uno de los derechos humanos fundamentales es el de tener asilo en cualquier país del mundo. Cuando una persona huye de barriles dinamita, de gente que si te atrapa te corta el cuello, de un régimen que encarcela, tortura y dispara a bocajarro al primero que se levanta en su contra... Los sirios tienen todo el derecho a, por lo menos, llegar al continente a solicitar asilo. Otra cosa es que luego cada Estado se lo deniegue basándose en políticas que por desgracia yo no hago. Pero negarles la posibilidad de llegar a Europa dice bastante de los valores europeos. Líbano, Jordania o Turquía han hecho verdaderos esfuerzos para acoger a estas personas que pensaban que huían para unos meses y llevan ya mucho tiempo.

- La situación se cronifica.

- Tras dos años se llega a un horizonte sin futuro, de niños sin escolarizar y que son una generación perdida, gente que ha visto horrores... Las condiciones en algunos campamentos son tan malas que hay quien prefiere volver a Siria. Es brutal que una persona que ha huido quiera volver allí sabiendo que puede morir. Tienen pocas opciones. Pudrirse en un campo de refugiados, volver a su país donde les pueden matar o cruzar el Mediterráneo, donde igual se ahogan.

- El mar no tiene piedad.

- Actúa de filtro y por desgracia el que se sube a una barca y se ahoga es uno menos. La actitud europea en la acogida de refugiados consiste, básicamente, en repartirse unas cuotas irrisorias en comparación con los países del entorno o hacer como Arabia Saudí, que paga a los campamentos para que no se los manden a su país. Nosotros pedimos a Turquía que se los quede. A mi me deconstruye totalmente el concepto que podía tener de Europa, de las libertades y del derecho de movimiento.

- Hay quien apunta que entre los refugiados que llegan a Europa se cuelan terroristas.

- Quien huye de la guerra no creo que vaya a venir a hacerla aquí. Evidentemente se puede filtrar alguno que esté en el Daesh y venga a atentar, pero en número masivo no va a ser. De la misma forma que los judíos que huyeron del holocausto no creo que sean los que matan palestinos en Gaza. Si se les acoge y se les ayuda con el idioma, ellos van a estar muy agradecidos e incluso hay quien quiere devolver el favor. Hay que desterrar los estigmas de «vienen los musulmanes a invadir Europa», porque realmente es gente que necesita ayuda. Además, muchos no quieren quedarse sino volver a Siria, pero no pueden vivir en un país donde les puede caer una bomba encima de casa.

- ¿Cree que esta forma de comportarse con los sirios podría ser caldo de cultivo para el Daesh?

- Cuando ves que la comunidad internacional mira hacia otro lado, al final, aunque no estés muy convencido, te vas a unir al que te dé para comer a tu familia, te da un sueldo, aunque suene a broma, y, de alguna manera, te ayuda. Durante cuatro años y medio nadie ha dicho que Bashar se tiene que ir y lo que es más indignante, a día de hoy estamos hablando de aliarnos con él contra el Daesh.

- ¿No es una salida?

- El régimen ha matado a 250.000 personas. No hay color con la cantidad de gente asesinada a manos del Daesh, que son más hollywoodianos y graban un vídeo de cada decapitación. Cuando una familia muere por un barril dinamita que tira el régimen eso no sale porque no hay un vídeo. Aliarnos con un criminal de guerra para deshacernos de este grupo es una solución que está muy mal pensada.

– ¿Por qué?

Bashar el-Asad es el principal valedor del ascenso del Daesh por su política de masacrar a la población. Los terroristas se han justificado diciendo «está matando musulmanes, nosotros estamos en su contra y quien nos apoye también». Él es quien ha liberado a muchos terroristas y yihadistas que tenía en sus cárceles, quien ha fomentado la división sectaria en Siria... Considerar que es el mal menor no tiene ningún sentido.

«El Daesh se verá muy debilitado si se quita a El-Asad»

Ramírez apunta a que la posible solución en Siria también pasa por «garantizar» a Rusia un papel en la región

Naomí Ramírez, doctora en estudios Árabes e Islámicos, apunta que la posible solución del conflicto en Siria está en manos de diferentes actores.

- ¿Hace falta mandar tropas?

- Los propios sirios dicen que no necesitan que nadie venga de fuera. Simplemente quieren que paren los bombardeos. Habría que apoyar a la sociedad civil mediante un bloqueo aéreo para evitar que el régimen siga atacando y que haya una presión diplomática y económica real.

- ¿Qué pasos hay que dar?

- Toda la sociedad civil que se levantó contra el régimen creó consejos locales de administración de las zonas liberadas o daban cursos de democracia y gestión y administración de un Estado. Ellos quieren reconstruir su país pero por desgracia no tienen voz ni voto. La oposición política siria es un montón de gente que tiene una tradición de lucha verbal contra el régimen y algunos de lucha real. No obstante, y aunque no es que todos se hayan subido ahora al carro, es verdad que se dedican a pasearse por hoteles y embajadas buscando apoyos pero realmente han hecho poco en Siria. Por su parte, la oposición armada tiene unos réditos sobre el terreno, pero la mayoría de brigadas son islamistas y eso implica que en su visión de Estado futuro la religión tiene un peso importante en la política. Y eso crea fisuras a nivel social.

- ¿A nivel internacional?

- La sociedad civil no tiene representación en los foros internacionales y los únicos que sí lo tienen son esas brigadas y los partidos políticos que, por ejemplo, están reunidos en Arabia Saudí discutiendo si tienen una postura común.

- ¿Qué se puede hacer?

- Hace falta un proceso político, por consenso, en el que haya figuras de la oposición y del régimen, pero que no tengan relación directa con la represión. Pero quien no puede estar es El-Asad porque la mayoría de los sirios identifican el problema con él. Si se mantiene, continuará el Daesh con toda su fortaleza porque seguirá teniendo una justificación. Los sirios seguirán teniendo miedo y no querrán volver a Siria. El Daesh se verá muy debilitado si quitamos de en medio a El-Asad.

- ¿Y Rusia?

- Hay que garantizarle un papel en la región porque es por lo que está batallando. Mientras no decida que no puede seguir destruyendo Siria y alimentando al Daesh, que ha nacido de esta guerra enquistada, no habrá nada que hacer.

- ¿Si dejara de hacerlo?

- Por lo menos cesarían los bombardeos y la gente podría volver y reconstruir el país. Hasta que no se deje de blindar la figura de El-Asad por parte tanto de las potencias que lo ven como aliado contra el Daesh como por parte de Rusia, que lo quiere utilizar como garante de su influencia, no hay nada que hacer y esto seguirá enquistado.