El Araski logra el ascenso

Jugadoras del Araski celebran la victoria en Cáceres./
Jugadoras del Araski celebran la victoria en Cáceres.

El equipo vitoriano vence en Cáceres al Sant Adriá y logra el ascenso a la Liga Femenina de Baloncesto

OLGA JIMÉNEZ

El Araski ha hecho historia de la manera más dulce y emocionante. Acudían a la fase de ascenso de Cáceres como equipo tapado, sin entrar en las quinielas pero, a veces, eso es una ventaja. Este club, creado hace seis años, nació de un amor al baloncesto inoculado desde niñas. Con Livia López como presidenta y Made Urieta como entrenadora y coordinadora deportiva, han logrado algo impensable al principio de la temporada.

En su tercer año en Liga femenina 2, el verano de 2015 estuvo lleno de contratiempos, desde la marcha de su gran referente Itsaso Conde, a la enfermedad de Sara Ortega. Muchos obstáculos sumados a la incorporación de cinco caras nuevas, algo que siempre genera dudas a la hora de integrar perfectamente las piezas del puzzle. A las americanas Griffin e Iwuoha se unió la experiencia de la argentina Cecilia Liñeira y el reclutamiento de Anne Senosiain y Ane Aldalur.

El equipo comenzó perdiendo en tres de las cuatro jornadas iniciales. El punto de inflexión fue la derrota por tres puntos en León. Algo cambió en este equipo, palabra que el cuerpo técnico con Made Urieta a la cabeza y Ioseba Redondo, han repetido incansablemente. Mendizorroza empezó a convertirse en el templo de Araski. Llegó una racha de 15 victorias consecutivas y un crecimiento personificado en jugadoras de casa como Arrate Aguirre, Laura Pardo o Cristina Molinuevo. En esta fase de ascenso, Anne Senosiain ha madurado como jugadora siendo fundamental. Todas han sumado.

El primer choque ante el GDKO Ibaizabal lo solventaron con esa naturalidad que tiene este grupo para lograr victorias y que se basa en el máximo esfuerzo defensivo y en correr la pista. Esa victoria ante las vizcaínas hizo creer aún más. En el vestuario se rumiaba algo grande, corroborado ante el Alcobendas, con otra exhibición de baloncesto de las vitorianas. El trámite ante el Leganés, sirvió para relajar unas piernas con demasiados kilómetros. El domingo era el día, y nadie se quería perder el final de un cuento de hadas.

Sin Arrate Agirre, lesionada con un golpe en el ojo y con una mermada Cristina Molinuevo con un fuerte esguince de tobillo, el Araski se entregó de principio a fin. Le bastó el primer cuarto para enseñar sus dientes afilados, con dos americanas comprometidas con el proyecto y decisivas como Griffin (17 puntos) e Iwuoha (18). El destrozo que ocasionaron en la pintura de las catalanas fue irreparable. El Sant Adriá no tuvo tiempo de entrar al partido. El hambre de las alavesas se podía oler. Ese gen ganador, personificado en la curtida Liñeira se contagió al resto. Al descanso, la faena estaba casi acabada (27-44).

Proeza alavesa

Las catalanas, a través de su mejor jugadora Olga Ruano, buscaron un amago de reacción en el tercer cuarto que nunca fue definitivo. Fue el momento de Anne Senosiain, una base de 1,60 llena de talento y explosividad que manejó el partido a su antojo para tapar cualquier atisbo de peligro. Araski celebraba su hazaña ante su gente, con cerca de 100 personas en Cáceres. Han tenido que pasar 24 años, tras aquel Eroski de Primera División, para que el baloncesto femenino en Álava vuelva a la élite, un logro que no es fruto de la casualidad en una ciudad que respira y vive en vena el deporte de la canasta.

El Araski ha culminado esta tarde la proeza de obtener el ascenso a la Liga Femenina de baloncesto, la máxima categoría nacional, tras vencer al Snatts Femeni Sant Adriá en la fase de ascenso disputada este fin de semana en Cáceres. Es todo un hito para el joven club alavés, que se sitúa así en la élite del basket femenino español. Las de Made Urieta han enlazado victorias en toda la fase final y han obtenido el merecido premio del ascenso.

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