La cantante de dos mundos

Susheela Raman actuará este jueves en la Sala BBK de Bilbao./
Susheela Raman actuará este jueves en la Sala BBK de Bilbao.

Nació en Londres, creció en Australia y jamás ha perdido la conexión con la India, el país de su familia. La vida de Susheela Raman es pura fusión, con perdón por la palabra

CARLOS BENITO

A Susheela Raman no le gusta mucho esa palabra que siempre revolotea a su alrededor. "Hablar de 'fusión' suena como un apaño entre bloques culturales estáticos. Pero la música no es así en ninguna parte. La música es como una diosa que siempre está cambiando de opinión, dando rodeos. Para ganarse sus bendiciones y mantenerse cercanos a ella, los músicos han de probar cosas nuevas", explica. Y seguramente tiene toda la razón: lejos de la coctelería sonora que busca ingredientes raros para conseguir una fórmula de aire exótico, en Susheela Raman la mezcla es lo más natural y dinámico del mundo, una conclusión inevitable de una vida ligada a tres continentes. Nuestra protagonista nació en 1973 en Londres, en el seno de una familia tamil procedente del sur de la India, cerca de la puntita del subcontinente, pero cuando tenía cuatro años se mudaron todos a Australia. Era la única niña hindú de su colegio, y alguna vez ha contado cómo su madre buscó en la guía telefónica otros apellidos tamiles, para aliviar la soledad devastadora del emigrante. Cuando ya era veinteañera, Susheela se volvió al Reino Unido, mientras sus padres se afincaban definitivamente en la India.

Susheela Raman

Jueves, 13 de noviembre (20.00 horas)Sala BBK (Bilbao)25 eurosEl concierto se enmarca en el festival Zentsura At! (programa completo en pdf)

Y, a lo largo de ese viaje biográfico, no dejaba de sonar la música. Desde cría, Susheela Raman estuvo estudiando la tradición carnática, una rama de la música clásica india que se centra especialmente en la técnica vocal. Se trata de un aprendizaje complejo, exigente, y Susheela no ha olvidado las clases agotadoras de ocho de la mañana a dos de la tarde. Como reacción a aquel mundo disciplinado e imponente, repleto de normas asentadas a lo largo de los siglos, la adolescente se aficionó a la inmediatez rebelde del rock, el blues y el funk: con 16 años formó una banda y empezó a hacer "imitaciones de Aretha y de Hendrix" por los pubs de Sídney. Pero, tal como sucede tantas veces en la vida, con el tiempo llegaría la síntesis de los dos extremos, que en el caso de la vocalista anglo-tamil funciona a un nivel muy profundo, huyendo de la superficialidad como alma que lleva el diablo.

No resulta difícil encontrar en su carrera pruebas de esa actitud concienzuda. Una: ya de adulta, Susheela descubrió al mito pakistaní Nusrat Fateh Ali Khan y comenzó a indagar en los misterios del 'qawwali', la música devocional de tradición sufí. Pues bien, todavía hoy sigue recibiendo clases de este estilo hipnótico y estremecedor a través de Skype, con un maestro que la instruye directamente desde Lahore. Otro ejemplo, esta vez de su vertiente occidental: en 2006, Susheela editó '33 1/3', un álbum de versiones de pop y rock de los 60 y los 70, pero no incurrió en la práctica tan habitual de desempolvar unos cuantos clásicos populares de alcance masivo. En el disco, junto a temas de Dylan o Lennon, aparecen sus interpretaciones de artistas tan inesperados como Can, Captain Beefheart, Joy Division e incluso los industriales Throbbing Gristle.

El esquimal y Beethoven

"Cada vez que te sumerges en una cultura, lejos del 'mainstream, encuentras áreas enteras de música que son menos conocidas y te sientes obligada a traerlas a la luz", resume la artista, cuyos intentos no siempre han sido bien entendidos en la India: a algunos tamiles no les hizo nada de gracia que interpretase himnos religiosos de su cultura, y en lugares como Mauricio le han prohibido tocar parte de su repertorio. Por algo su visita a Bilbao se encuadra en la novena edición del Festival contra la Censura. Eso sí, Susheela también ha obtenido grandes éxitos en la tierra de sus ancestros, como su popular versión de 'Ye Mera Divanapan Hai', que sonaba en la película de Mira Nair 'El buen nombre'.

Desde el inicio de su carrera, sus compinches han sido el guitarrista Sam Mills (que tocó en 23 Skidoo y es su pareja sentimental) y el pasmoso tablista Aref Durvesh, un espectáculo de la percusión en sí mismo. Su lanzamiento más reciente es 'Queen Between', un álbum en el que los maestros del Rajastán y los vocalistas sufíes se codean con colaboradores como el mítico batería nigeriano Tony Allen, en un intento de "ignorar categorías como occidental y oriental, sagrado y profano", según explicaba Susheela el mes pasado al diario francés 'La Voix du Nord'. Allí también condensaba, en una frase lapidaria, su opinión sobre otra de esas expresiones que la suelen rondar: "Los términos 'world music' no tienen ningún significado intrínseco. Si eres esquimal, Beethoven será para ti música del mundo".