'Todo lo que hay' de James Salter

Portada del libro. /
Portada del libro.

El autor neoyorquino retrata la elite intelectual de su tiempo a partir de la peripecia de un brillante editor incapaz de hallar la felicidad

CÉSAR COCA

A los 87 años y tras más de tres décadas alejado de la novela, James Salter publicó esta novela que llegó a las librerías españolas la pasada primavera. Para muchos, será un descubrimiento porque Salter no fue nunca, ni siquiera en su país, un autor de grandes ventas ni muchedumbres de lectores. Pues bien, este libro demuestra que quedan grandes autores por salir a la luz, descubrimientos pendientes por muy al día que el aficionado esté o crea estar.

La novela comienza con la experiencia de Philip Bowman, el protagonista, en la Segunda Guerra Mundial. El relato bélico termina muy pocas páginas después para dar paso a una serie de escenas, a veces con cierto aspecto fragmentario, en las que el narrador va contando cómo Bowman encuentra trabajo como editor en un sello de tamaño medio pero con gran prestigio por el valor de sus publicaciones. El protagonista se convierte pronto en un profesional respetado, que viaja a reuniones y encuentros literarios en Estados Unidos y Europa mientras enlaza episodios sentimentales que siempre comienzan con un deslumbramiento y tienden a terminar con dolor o al menos con extrañeza.

Hay un aire a lo Scott Fitgerald en no pocas escenas, en esos diálogos entre gente brillante que a veces juega a la frivolidad como forma de protegerse, de tapar sus propias carencias o sus debilidades. Y mientras Bowman envejece, es el propio mundo del libro el que va perdiendo importancia, el que deja de ser el Olimpo que fue en los años cincuenta para convertirse en algo más mundano y menos exquisito.

Salter escribe con un vigor insólito en un autor de su edad y un estilo llamativo por su desnudez. Hay un puñado de homenajes en el texto -como una referencia a Philip Roth y su ciudad de nacimiento- y unas cuantas referencias literarias que harán las delicias de los aficionados. 'Todo lo que hay' es más que una magnífica vía de entrada a un autor que merece ser leído. Es, sobre todo, una estupenda novela.