El Árbol de Gernika, dos meses en cuidados intensivos

El Árbol de Gernika, dos meses en cuidados intensivos

"La llegada del invierno será crucial para su recuperación", asegura su principal vigilante

MIRARI ARTIME

Durante los dos próximos meses el Árbol de Gernika estará sometido a cuidados intensivos. Técnicos de la firma foral Basalan que atienden al ejemplar de 28 años le aplicarán un intenso tratamiento biológico con el fin de que vuelva a florecer y deslumbrar a los miles de turistas que lo fotografían en la Casa de Juntas. "Si todo sale bien, estará listo para primavera", confía Kepa Txarterina, su principal cuidador.

La primera intervención de urgencia para estabilizar el deterioro del roble ha servido para eliminar los excesos de humedad que tienden a acumularse alrededor del cepellón donde está ubicado. "Son zanjas a cielo abierto con pendiente suficiente para airear la zona encharcada", detalla. El plan de choque incluye aportes de oxígeno a presión -"lo que sería inyectar en vena" - y la aplicación de estimulantes en forma de microorganismos para mejorar su crecimiento.

"Cuando empezó a mostrar los primeros síntomas de debilidad ya se le suministraron nutrientes directamente al tronco, además de inyectarle a baja presión productos fitosanitarios. Al reaccionar positivamente comprobamos que estaba vivo, aunque con las hojas decoloradas y con un aspecto bastante delicado", añade Txarterina.

De forma paralela, en colaboración con el centro de análisis de suelo de Fraisoro, se realizan una serie de pruebas sobre la tierra en la que expande sus raíces para mejorar en lo posible su composición. La llegada del invierno será crucial para su recuperación. Entonces se conocerá "la situación de las yemas del roble y su desarrollo vegetativo". Para los técnicos que atienden al árbol, "será el momento de la toma de nuevas decisiones".

Su ubicación, a debate

Entre los aspectos que se analizarán destaca su ubicación, un factor clave para su supervivencia. "Está en un entorno muy complicado, rodeado de edificios y cemento, en una zona muy húmeda y sombría, lo que debe llevarnos a ser consciente de que en el futuro los ejemplares que crezcan en ella, a diferencia del que fue sustituido en 2005, puede que nunca lleguen a ser centenarios", declara Miren Duñabeitia, profesora de la UPV-EHU. "Habrá que tener presente que el símbolo de las libertades vascas será representado en la misma generación de personas por más de un ejemplar de la estirpe del roble viejo, cuyos restos se conservan en la Casa de Juntas".

Aunque a lo largo de la historia, los diferentes árboles de Gernika han muerto de manera natural, "en ocasiones ha sido la intervención humana la que ha acelerado ese proceso", según el responsable del patrimonio etnográfico de la Diputación, Alberto Santana. El ejemplar enfermo ocupa el lugar histórico de su abuelo, el 'arbol viejo', la iconografía reproducida millares de veces en todo tipo de imágenes y soportes durante más de un siglo.

A su juicio, "la lección de historia es que lo que nunca ha muerto es el árbol como símbolo, ya que siempre ha habido un renuevo vivo para proceder a la sustitución". El próximo Árbol de Gernika ya ha nacido. El retoño se encuentra a la espera en los viveros de Basalan donde cada año germinan 450 ejemplares.

 

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