El yerno que robaba a su suegro en Vitoria

Vendió lo robado a una tienda. /E. C.
Vendió lo robado a una tienda. / E. C.

En los 4 meses de idilio con su hija le sisó joyas, un reloj y hasta dos pines del Athletic. Un juzgado le condena a pagar 10.000 euros

David González
DAVID GONZÁLEZ

Las visitas al hogar de su suegro en Vitoria escondían un motivo oculto. Mientras la relación sentimental con su hija parecía que iba viento en popa, aprovechó varias de esas ocasiones para rebuscar en sus cajones. Tanto sisó que el dueño del piso acabó percatándose del entuerto.

Echó en falta una parte de su colección de monedas de oro. También habían volado un par de sortijas. No quedaba ni rastro de una alianza. Tampoco de un valioso reloj de bolsillo. E igual con una de sus posesiones más preciadas, dos pines del Athletic de Bilbao. Una cualidad engarzaba a los objetos desaparecidos: estaban hechos o bañados de oro.

Para cuando este hombre se dio cuenta, alguien los había vendido en una tienda de segunda mano de la capital del País Vasco. Acudió hasta nueve veces a lo largo de tres meses, quizá para no llamar la atención o porque cada vez que accedía a la casa de su suegro salía con algún objeto escondido.

El primer día le dieron 29 euros por un anillo de oro. 48 horas después se embolsó otros 55 euros por una alianza, un anillo y un crucifijo. Las remuneraciones no alcanzaron los tres dígitos hasta que apareció por el mostrador con las monedas. Por la primera que canjeó recibió 162 euros. A partir de ahí cada día que se pasó por este comercio de segunda mano obtuvo compensaciones de tres dígitos. Siempre que le preguntaron por el origen de la mercancía a la venta, aseguró que eran de su propiedad.

Tanto ir y venir se tradujo en una ganancia de 2.533 euros para este yerno sin escrúpulos. Un posterior peritaje cifró en 7.095 euros el valor real del género en paradero desconocido.

En cómodas cuotas

Se cumplen cuatro años de aquella ristra de sustracciones con idéntico autor y víctima. Cuatro meses duró el idilio entre su hija y este varón. La familia, consciente de que sólo él podía andar detrás de tanta sustracción seguida, denunció.

Hace unos días, el caso llegó al Juzgado de lo Penal número 2 de Vitoria. Pintaba crudo para el acusado, ya desvinculado de esta familia vitoriana. La Fiscalía partía con una petición de cuatro años y medio a la sombra. El letrado del imputado tiró de diplomacia. Parlamentaron y, tras reconocer su patrocinado su autoría en los hechos, le rebajaron la pena a un año a cambio de indemnizar a su antiguo suegro con 10.000 euros.

Como manifestó no disponer de esa cantidad, su señoría le impuso un pago mensual de 130 euros. Ya ha abonado la primera letra. Le quedan 76. Hasta octubre de 2024.