La vuelta al cole con el portátil bajo el brazo

Los padres esperan en la puerta del centro a recoger a sus hijos./Igor Martín
Los padres esperan en la puerta del centro a recoger a sus hijos. / Igor Martín

55.400 alumnos, 459 más que el curso pasado, llenan desde este lunes las aulas. Cuatro familias nos cuentan cómo viven el arranque del curso

Jon Ander Goitia
JON ANDER GOITIA

Más de 55.000 alaveses encaran estos días la llegada de la cuesta de septiembre con la vuelta al cole. La mayoría de los centros de la capital han reabierto en la mañana del lunes sus puertas al nuevo curso. Se suman así a otros, como la Ikastola Armentia, Egibide y San Prudencio, que lo hicieron el pasado viernes. Aunque, no todos los estudiantes han estrenado ya sus libros -que empiezan poco a poco a ser relegados por la tecnología-, porque algunas escuelas esperarán hasta el martes para comenzar con las horas lectivas.

La calma y paz que respiraban hasta la fecha las calles de Vitoria vuelven a dar paso al ruido de los niños entrando a las clases y los coches de los padres aparcados en doble fila. Esta estampa, habitual ya, suma además nuevos miembros, después de que el territorio aumente para este curso en 459 el número del alumnado; en mayor medida en las escuelas públicas, que suben con casi 350 matrículas. Y, en contra de la tendencia que se recoge en el resto de Euskadi, Álava incrementa tímidamente este año el número de estudiantes. No obstante, cae con fuerza (-3,22%) en infantil, hasta los 4.332.

Un curso más, el modelo lingüístico estrella en las aulas sigue siendo el D, en el que se imparten las clases en euskera, reuniendo al 62,5% de los chavales. Gana fuerza respecto a los tipo A y B. No obstante, todos comparten un mismo patrón, el inicio del curso. Los estudiantes lo afrontan con «ilusión», comentan los padres. «Se vuelven a reunir con sus amigos». Y ellos, como un trámite más. «Supone la vuelta a la rutina después del verano», confiesan. Eso sí, para este nuevo curso se han tenido que apretar más fuerte el cinturón después de que la tecnología vaya ganando protagonismo en las aulas. «Les hemos tenido que comprar dos ordenadores para las clases», apuntaba Aitor San Mateos. Aunque, los libros siguen siendo los protagonistas. «Supone un desembolso de unos 300 euros», comenta Laura Castro.

«Vuelta a la rutina»

Termina el verano y miles de familias, como la de Laura Castro, se preparan para «la vuelta a la rutina». «Se lleva bien porque ellos (Alexander, de 12 años, y Hodei, de 8) también están encantados de volver a ver a sus amigos». Y a pesar de que ahora el despertador suene más pronto que hasta hace unos días, la jornada de esta madre que trabaja como enfermera no se verá alterada. «No me afecta tanto porque trabajo por la tarde y tengo la mañana para ellos», explica. Eso sí, lo que muchos padres han notado con la vuelta a las clases ha sido el aumento del desembolso que están 'obligados' a hacer. «Nos dejamos un dinero extra, unos 300 euros en libros, más ropa y material escolar. Y a eso hay que sumar que tengo dos hijos», lamenta Castro.

«Los ordenadores cuestan 300 euros»

Joseba y Andoni cargan las mochilas con los nuevos libros que utilizarán durante este curso. «Tenían ganas de volver a ver a los amigos y conocer con qué profesor les tocaba», apunta Aitor San Mateos, el aita. Aunque, este año llevarán menos peso, porque en las aulas la tecnología cada vez va tomando más protagonismo. Algo que obliga a los padres a realizar un mayor desembolso. «Es mucho un dinero, unos 300 euros. Encima, en mi caso empiezan con un ordenador portátil cada uno, por lo que se multiplica por dos», comenta sobre la cuesta de septiembre. «Se quitan libros pero gastamos más en ordenador», apostilla. No obstante, «entendemos que hay que ir con las nuevas tecnologías», apunta San Mateos.

«Tenían ganas de volver»

Con el primer día de clase son miles los padres que acompañan a sus hijos hasta la puerta del colegio. «Para nosotros supone un alivio, porque volver al colegio es sano para ellos», apunta Mark Beston, padre de Ander (9 años) e Ian (de 7). Y comienzan el nuevo curso con las pilas bien cargadas, porque «no nos ha costado nada prepararnos para venir al centro», confiesa. Estos primeros días servirán como toma de contacto entre los chavales, los libros y profesores, para después comenzar con los deberes. Algo en lo que los padres, opina, deberían mantener un cierto margen. «Tenemos que ayudar con las tareas al principio, pero poco a poco les tenemos que dejar solos para que aprendan y muestren sus capacidades por su cuenta», explica Beston.

«Económicamente es un gasto importante»

Para que llevar o recoger a sus hijos del colegio no suponga una carga, muchos padres optan por turnarse en estas tareas. «Hoy venimos los dos, pero a partir de ahora cada día vendrá uno de los dos a recoger a nuestra hija Aitana», comenta Ramón Palomar. Porque, «madrugar tenemos que madrugar igualmente, por lo que no nos cuesta mucho tener que hacerlo para venir a la escuela», razona este padre que regenta un bar. En lo que sí encuentran un muro es en el gasto económicamente que llevan a cabo para comprar a Aitana los nuevos libros. «Pagamos alrededor de 250 y 260 euros cada comienzo de curso», calcula. Una cuesta para la que se van preparando «durante el año».