Vitoria vuelve a ver la lluvia tras 22 días en seco

Los vitorianos se han visto obligados a sacar de nuevo el paraguas a la calle. /BLANCA CASTILLO
Los vitorianos se han visto obligados a sacar de nuevo el paraguas a la calle. / BLANCA CASTILLO

Los paraguas no salían a las calles de la ciudad desde el 11 de febrero, un mes atípico en el que se rozaron los 23 grados de máxima en la capital alavesa

María Rego
MARÍA REGO

Los paraguas han vuelto este miércoles a las calles de Vitoria aunque el regreso de las precipitaciones ha sorprendido a más de uno, desacostumbrado ya a cargar con este complemento tras un febrero, y un arranque de marzo, más propios de la primavera que del invierno. De hecho, hacía ya 22 días que no llovía sobre la capital alavesa. La última vez que lo hizo fue, según las tablas climatológicas que maneja Euskalmet, el lunes 11 del pasado mes, cuando la estación de Abetxuko registró 2 litros por metro cuadrado en toda la jornada.

El invierno, sin embargo, no ha pronunciado aún la última palabra y las lluvias que han vuelto a mojar la ciudad sólo son un aperitivo del cambio meteorológico que se avecina. Las bufandas, los guantes y los paraguas volverán a salir del armario tras su destierro en un febrero atípico. De hecho, estas precipitaciones son fruto de un primer frente al que seguirá otro en las próximas horas -ambos se caracterizan por su rápido paso- que dejará más chubascos, localmente moderados, y bajará la cota de nieve hasta los 1.200 metros. El termómetro descenderá asimismo en las siguientes horas (la máxima, en torno a los 15-16 grados, se ha alcanzado ya) y el viento Sur que ha atravesado el territorio en los últimos días girará hacia Norte-Noroeste con algunas rachas fuertes. No se descarta tampoco que de madrugada se produzcan algunas heladas. La mínima que se espera para mañana en Vitoria será de 1º y, como mucho, se alcanzarán los 12º en torno al mediodía.

El regreso de las lluvias y la caída del mercurio ponen fin a dos semanas y media de sequía y tiempo agradable en Vitoria que, a principios del pasado febrero, ofrecía una postal totalmente invernal, con su correspondiente dosis de nieve. El primer fin de semana, por ejemplo, se cubrió de blanco y ese sábado (2 de febrero) se registraron 33,4 litros por metro cuadrado en la estación de Abetxuko, en ese caso, de nieve y no de lluvia. También nevó al día siguiente y llovió (poco) otras cuatro jornadas. El contador de precipitaciones se detuvo el día 11, hasta hoy.

Pero el mes de récord que acaba de cerrar la ciudad, con una máxima de 22,8 grados jamás vista desde que se cuenta con registros, se ha repetido en otros puntos del mapa. Ha sido uno de los tres febreros más cálidos observados en medio siglo en España, con playas abarrotadas y embalses a la baja.