Vitoria, la primera en comprometerse a crecer con criterios ecológicos

Vista del parque de Salburua./Jesús Andrade
Vista del parque de Salburua. / Jesús Andrade

La capital alavesa firma la 'Carta del Urbanismo Ecosistémico' junto a Palma y Madrid

Rosa Cancho
ROSA CANCHO

Ahora que los vitorianos ya saben qué significa sostenibilidad, kilómetro cero, eficiencia energética y otros vocablos de corte verde, llega el momento de avanzar hacia el urbanismo ecosistémico. ¿Y qué es? Vitoria fue este jueves, del puño y letra del alcalde, Gorka Urtaran, una de los tres primeras ciudades junto a Madrid y Palma en firmar el compromiso de 67 páginas que plantea una nueva manera de planificar y regenerar las ciudades «como el más complejo ecosistema que ha creado la Humanidad». Con este gesto la capital alavesa se compromete a someter a examen su Plan General, la herramienta con la que cuentan los ayuntamientos para crecer y crear ciudades «compactas, eficientes y cohesionadas». Detrás de cada nuevo proyecto y ordenanza deberán reflejarse hasta 44 indicadores que medirán la eficiencia en el consumo de recursos o la mejora de la calidad de vida.

«Esta carta reconoce el papel de las ciudades en el siglo XXI», indicó Urtaran, flanqueado por el presidente de la Fundación Conama, Gonzalo Echagüe, el director de la Agencia de Ecología Urbana, Salvador Rueda, y el concejal de Desarrollo Sostenible de Madrid, José Manuel Calvo. «Somos generadoras de recursos y grandes consumidoras. Somos las principales emisoras de gases de efecto invernadero, pero también tenemos un papel fundamental para solucionarlo, para favorecer el tránsito al cambio y generar espacios atractivos, una sociedad más justa y nuevas economías preservando el entorno natural». «Necesitamos de nuevo volver a las leyes de la naturaleza», agregó, por su parte, Rueda.

La ciudad ya ha empezado a aplicar esa nueva manera de ordenar el territorio con su concepto del urbanismo a tres niveles (en altura, superficie y subsuelo) y la creación de las supermanzanas. Los 44 indicadores que servirán para poner nota a la capital medirán la densidad urbana, la calidad del aire, la relación verde -espacio público, el acceso a transporte colectivo o a redes alternativas al coche, el equilibrio entre actividad y residencia, el consumo energético, el autoabastecimiento de agua, las emisiones de CO2, la gestión de los residuos, los puntos para recargar coches eléctricos, los árboles, las aves o el nivel socioeconómico de los habitantes.