El sur y este de Vitoria, de nuevo anegados por las trombas veraniegas

El polígono industrial de Oreitiasolo fue una de las zonas más afectadas por el agua./@efdzbetono
El polígono industrial de Oreitiasolo fue una de las zonas más afectadas por el agua. / @efdzbetono

El Ayuntamiento sigue sin resolver la inundación de varios pasos inferiores de la capital alavesa en episodios de lluvias puntuales pero intensas

Sergio Carracedo
SERGIO CARRACEDO

Todos los veranos se elevan a categoría de noticia las tormentas veraniegas que convierten las calles del sur de Vitoria en improvisados cauces fluviales. Sin embargo, sucede todos los años y hasta varias veces en un mismo verano.

Este miércoles, el eje de la calle Madrid y Jacinto Benavente fue uno de los más afectados, con dos cortes de tráfico a la altura de la calle Florida y bajo el puente de la Avenida de Santiago. El nivel del agua alcanzó en algunos puntos bajos más de medio metro de altura y en otros la riada llegó a mover algunos contenedores. Otra de las zonas más afectadas por las intensas precipitaciones fue el polígono industrial de Oreitiasolo donde la tormenta generó grandes balsas de agua que llegaron a cubrir buena parte de algunos vehículos. En el de Betoño, por su parte, la situación tampoco fue fácil. También se cerraron los túneles de la calle Fueros y de la calle San Antonio y las alarmas por inundación sonaron en varios aparcamientos subterráneos del barrio de Salburua.

Hace poco más de un mes, el pasado 1 de junio, dos trombas de agua obligaron a cortar el túnel de la calle San Antonio y causaron problemas de tráfico en el sur de la capital alavesa.

Los pasos inferiores de la calle Jacinto Benavente y calle Madrid, anegados por el agua caída este miércoles. Varios contenedores de la calle Jacinto Benavente, movidos de lugar por el agua. / Jesús Andrade, Igor Aizpuru y @AselaVit

La misma imagen de pasos inferiores inundados se repitió el pasado año. El día negro fue 19 de junio de 2017, cuando las mismas calles Madrid, San Antonio y Jacinto Benavente volvieron a anegarse tras una tormenta.

Ello demuestra dos cosas, que cuando una tormenta llega cargada de precipitaciones a Vitoria, los pasos subterráneos se convierten en gigantescas balsas de agua y que el Ayuntamiento sigue sin resolver la inundación de estos puntos en episodios de lluvias puntuales pero intensas.

Una inmensa balsa de agua se creó en el polígono de Uritiasolo.
Una inmensa balsa de agua se creó en el polígono de Uritiasolo. / @efdzbetono

Afortunadamente se trata de episodios excepcionales, pero eso no evita que los vecinos y los conductores afectados se sigan preguntando si estos episodios son evitables. Más cuando algún automovilista se mete en el fondo de la balsa sin percibir la profundidad real del agua y se ve obligado a abandonar el vehículo y a desembolsar un elevado importe para recuperar el motor calado y otras partes del turismo.

Un rayo sobre un pino, riesgo de explosiones...

Balsas de agua, calles cortadas, la caída de un rayo y diversas incidencias en industrias fueron algunas de las numerosas intervenciones que ayer realizaron efectivos de la Policía Local y Bomberos de Vitoria a consecuencia de la tormenta y la tromba de agua que descargó sobre la ciudad hacia las cuatro de la tarde. Por citar algunas de las más destacadas, cabe decir que los bomberos acudieron a una empresa de fundición, en la calle Portal de Bergara, a la que estaba entrando mucha agua y en la que había riesgo en los hornos de moldeo de explosiones incontroladas. Los profesionales ayudaron al personal en las tareas de control y desaguado, colocando barreras y levantando alcantarillas. También intervinieron en otras empresas de las calles Larragana y Los Olmos, donde entró el agua.

La caída de un rayo sobre un pino en la calle Ramón y Cajal provocó el desprendimiento de una rama que obstaculizaba la entrada y salida de vehículos a un garaje, por lo que los bomberos acudieron para retirarla. Poco después cayó un trozo de cornisa encima de un turismo aparcado en la calle Ecuador. Una dotación revisó la fachada, retiró varios trozos con riesgo de caída e informó posteriormente a la comunidad de la necesidad de un estudio exhaustivo del estado de la fachada.

Debido a la intensidad y a la cantidad de agua que descargó en pocos minutos, fueron varios los puntos de Vitoria donde la lluvia anegó calles y puentes y a los que se desplazaron patrullas de la Policía Local para cortar el tráfico y derivar actuaciones al servicio de Bomberos y de limpieza de FCC. Se generaron balsas de agua en el puente de Jacinto Benavente con La Florida, San Antonio, Fueros, calle Madrid, calle José María Iparraguirre, Bulevar de Salburua, calle Gabriel Martínez de Aragón, Bruselas, Portal de Elorriaga y avenida Los Huetos, así como en los polígonos industriales de Uritiasolo y Betoño, según consta en el parte oficial de incidencias.

El Ayuntamiento tiene perfectamente identificados estos «puntos negros», a los que en ocasiones se suman también los túneles de Salburua, los de El Boulevard o el paso bajo las vías de Fueros. El pasado año reconoció que «cuando cae tanta agua de golpe, es casi imposible evitar las balsas». Eso no impide que los vecinos, sobre todo los de Santa Lucía y Arana, insistan una y otra vez en que es necesario «limpiar mejor» las alcantarillas, que en ocasiones se taponan. Una tarea periódica de la que se encarga la contrata de limpieza, en manos de FCC y GMSM Medioambiente.

Más grave fue la situación en junio de 2008 cuando una tormenta anegó por sorpresa varios barrios de Vitoria y los pueblos de Elorriaga, Mendiola, Monasterioguren y Ullíbarri de los Olleros, situados al sur y al este de la ciudad. Los daños fueron cuantiosos y hubo hasta evacuados.

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