Las otras víctimas del alcoholismo en Vitoria

Se estima que por cada enfermo de alcoholismo hay otros cuatro familiares que también sufren./E. C.
Se estima que por cada enfermo de alcoholismo hay otros cuatro familiares que también sufren. / E. C.

Al-Anon, el grupo que ayuda a los familiares de personas con esta enfermedad, cumple 55 años

Rosa Cancho
ROSA CANCHO

«Vienen a nosotras buscando la pastilla mágica que va a hacer que esa persona enferma deje de beber y cuando les dices que esa no es la ayuda que ofrecemos, que estamos ahí para recomponerles a ellos, porque también están muy afectados, se suelen quedar en shock». Así relata una voluntaria de Al-Anon cómo son los primeros encuentros con las esposas, maridos, novios, novias e hijos de alcohólicos. La asociación, que cuenta con tres grupos en Vitoria, cumple 55 años con el mismo reto de sus orígenes de llevar un poco de serenidad a los hogares de los enfermos. Porque por cada persona que se precipita al alcoholismo hay al menos otras cuatro a su alrededor que resultan dañadas. «Y ellas no tienen la culpa», repite una de las veteranas, quien ha sufrido en su piel y en la de sus hijos la devastación que provoca esta enfermedad y que ha sabido hacerle frente con la ayuda de otras mujeres que pasaban por lo mismo.

Promesas incumplidas, buenas intenciones olvidadas, noches en vela, reproches, sensación de no hacer lo suficiente, problemas en el trabajo, con los vecinos, aislamiento, hospitales, terapias que fracasan... Y un gran desamparo. Todo esto se convierte en el día a día de las familias que asisten con la impotencia de no saber qué hacer para frenar el declive de su ser querido.

«Se quedan extrañados cuando les dices que les vas a ayudar a ellos, pero luego ven que estamos bien y que ellos están fatal y se dan cuenta de que así no pueden seguir», explica la voluntaria. «A veces a los enfermos les arropamos tanto que no es bueno, porque mientras tengan ese colchón no van a hacer nada y destruyen a su familia» agrega.

Esas parejas llegan a la asociación con la autoestima por los suelos. «Pero es porque pagan su frustración con la familia. El alcohol les hace decir cosas muy duras, como que la culpa de todo es tuya y que no vales para nada, cuando eres la que está sacando adelante a la familia». Y eso mina poco a poco la moral. «Y el sentimiento de culpa no sirve para nada, como tampoco el odio. Necesitan herramientas para recuperar la serenidad y aceptar que no pueden salir solos de esto». Y constancia. Un cambio de actitud de los otros, sostienen las voluntarias, en su mayoría mujeres, también puede ayudar a la recuperación del alcohólico y de las relaciones maltrechas o rotas.

«Porque se sale»

Al-Anon (nombre que procede de Alcohólicos Anónimos) cumple estos días 55 años. La asociación, originaria de Estados Unidos, tiene su sede central en Barcelona. En España ya hay 300 grupos que se mantienen al margen de cualquier religión, entidad política e institución, razón por la cual no piden subvenciones y viven de las aportaciones de los propios voluntarios. En Vitoria existen grupos en Arana, Coronación y San Cristóbal que se reúnen una vez a la semana en locales que les ceden Cáritas o las parroquias. Esta hermandad de parientesy amigos que conviven a diario con una personas alcohólicas está integrada por alaveses que llevan ya tiempo, algunos muchos años, vinculados. Animan quien se vea reflejado a acudir y compartir «experiencias, fortaleza y esperanza». «Hay que ser constante, proque se sale y ves cómo poco a poco te recuperas tú como persona».

Más información en el teléfono 630 650 872, a través del correo electrónico info@al-anonespana.org o en la página www.al-anonespana.org.

Más de 12.000 alaveses son bebedores excesivos

Más de 12.000 alaveses bebe de manera excesiva puntual o regularmente, según los datos de la última encuesta de salud del País Vasco. Este macrochequeo señala que un 2,3% de las alavesas consume ocho a más bebidas a la semana y que un 5,8% los hombres del territorio bebe más de 15. Es el paso anterior a desarrollar alcoholismo, cuando aún no se está enfermo, pero empiezan a aparecer algunos problemas. Los alcohólicos que han sido diagnosticados y que dan el paso de iniciar un tratamiento son derivados al Centro de Orientación y Tratamiento de Adicciones de Arriaga (COTA), dependientes de la red de salud mental. Está especializado en la atención de las personas con patologías relacionadas con el abuso o dependencia de sustancias psicoactivas (alcohol, heroína, cocaína, cannabis), con el juego patológico y con las denominadas nuevas adicciones (internet, móviles). Tienen programas de deshabituación ambulatoria y de consultas externas y de mantenimiento de abstinencia y supervisión de medicación.

Además, en Vitoria funcionan tres locales de Alcohólicos Anónimos en Adurza, Casco Viejo y Arana. Desde hace tres años hay también un Grupo 24 Horas de Alcohólicos Anónimos. Y existen también viviendas comunitarias, Bidegurutze y Erantsi, para combatir contra la exclusión de estas personas. Muchas veces la enfermedad les ha llevado a quedarse sin familia, sin amigos y sin techo.