Viaje hacia el Dazz sin barreras

El compositor madrileño tocará junto a la cantante Cristina Mora las canciones de su primer álbum conjunto./jaime massieu
El compositor madrileño tocará junto a la cantante Cristina Mora las canciones de su primer álbum conjunto. / jaime massieu

El pianista de jazz madrileño Moisés Sánchez interpreta 'Heart Landscapes' el domingo en el bar de la calle Cuchillería junto a la cantante Cristina Mora

Ramón Albertus
RAMÓN ALBERTUS

Hace doce años, en la pausa de un ensayo con una orquesta en León comenzó a tocar jazz. El veterano pianista bilbaíno Joaquín Achúcarro era su profesor en aquella masterclass que incluía una audición. Se le acercó y le llamó la atención. «Recuerdo que vino gritando diciéndome 'eso sí te da bien'...», cuenta entre risas Moisés Sánchez.

Desde entonces, el nombre del pianista madrileño no ha dejado de sonar como una figura del género. Este domingo, Sánchez se sentará a las teclas en el Dazz (calle Cuchillería, 60), a las 19.00 horas, acompañado de la voz susurrante de Cristina Mora. El concierto gratuito será la carta de presentación del disco 'Heart Landscapes', de tono intimista. «Me encantó la onda del Dazz. Lo conocí por el bajista vitoriano Pablo Martín Caminero. Aunque es pequeño, tienen tan buena energía y es tan cercano que no me lo pensé cuando nos propusieron tocar», señala acerca del bar con sofás antiguos, alfombras y aire de club americano.

Sánchez y Cristina Mora se conocieron en una escuela de música creativa hace más de una década. Y son colaboradores habituales desde hace un lustro. «Ella canta en mi grupo y yo he trabajado en el suyo. Cada uno ve la música de una manera y eso es lo bonito. Hablamos mucho», indica el músico. Cada «tira y afloja» en la grabación del disco, compuesto por diez canciones, tuvo una tregua. La bandera blanca se alzaba siempre que encontraban una referencia musical en común. «Había muchas influencias que nos unían». Curiosamente, entre ellas estaba la polifacética cantante Björk de la que se pueden reconocer sus famosos silabeos y su tono dramático.

También la banda Radiohead, que alcanzó la fama a finales de los 90 con el rock melódico de 'OK Computer', pasea entre las alusiones más llamativas de un dúo que se mueve entre el jazz y el soul. «Al final el jazz se ha nutrido de lo que había antes y lo que había antes también es el clásico. En Radiohead es increíble ver la influencia de los dominantes secundarios (son conceptos técnicos)», explica Moisés Sánchez, quien remarca con un tono didático que «existen sonoridades en el grupo británico que recuerdan al último Romanticismo, a Brahms y a Liszt».

La cercanía de ambos a la música popular les ha llevado a hacer una versión de la canción 'Red Rain', de Peter Gabriel, y otra de 'Come as you are', de Nirvana, donde la fiereza del icono caído Kurt Cobain se ha transformado en un canto ligero y tarareado en voz de Cristina Mora. Esta experimentación no es algo nuevo en la carrera del pianista, que ha compuesto y producido para artistas tan dispares como el rapero Nach o el cantante Juan Valderrama, hijo del cantaor flamenco. Al repertorio de 'Heart Landscapes' se le sumarán composiciones de 'Metamorfosis', el último disco en solitario. «Si empiezas a escarbar en diferentes compositores ves que está todo muy unido», señala Moisés Sánchez, que empezó a tocar el piano a los tres años.

Afición paterna

Fue a esa edad cuando su padre le regaló un teclado. Incluso recuerda la marca: Yamaha U3. «Mi padre tocaba la batería, era aficionado pero un gran amante de la música. Tenía nociones muy básicas y me enseñó a leer las primeras partituras. Luego en casa había desde clásica, jazz, rock... había un ambiente muy rico».

Esa amalgama de estilos ha ido creciendo a lo largo de los años. Sin miedo a acercarse a ningún género musical. Entre sus improvisaciones se filtran referencias al pop. No es de extrañar que el título de una de las canciones sea 'Free your mind' ('Libera tu mente'). Sin barreras. Como él mismo reconoce: «Nunca tuve una noción consciente de que las músicas estuvieran separadas de ninguna manera. Para mí tanto lo clásico como el jazz eran uno». Al pianista no le gustan las etiquetas. A pesar de que todos reconocen que lo que se le da bien es el jazz.