«No somos ladrones, venimos a probar para jugar en el Alavés»

«No somos ladrones, venimos a probar para jugar en el Alavés»

Uno de los dos supuestos asaltantes de pisos pillados por la Ertzaintza justifica ante el juzgado su presencia en Vitoria porque es «futbolista»

David González
DAVID GONZÁLEZ

¿Puede un deportista semiprofesional saltar de los campos de fútbol al innoble mundo de los robos en viviendas? Pues parece ser que sí resulta posible. Al menos en el caso de uno de los dos presuntos ladrones interceptados por la Ertzaintza a principios de semana.

El jueves, ambos individuos fueron puestos a disposición del juzgado de guardia, Instrucción 3, encargado de filtrar los atestados policiales, denuncias y demandas. Durante su declaración, este sospechoso, de 28 años y nacionalidad georgiana, justificó su presencia en el municipio por que «venimos a intentar hacer una prueba con el Alavés, soy futbolista».

Por si fuera poco, aducen medios policiales, este sujeto se vino arriba. «Hemos intentado con el Madrid -se supone que el Real Madrid-, pero no nos han recibido y nos hemos venido aquí». Semejante coartada choca con el atestado policial. En plena oleada de asaltos a domicilios -rondan las cincuenta denuncias desde el cierre de La Blanca'17-, una patrulla de paisano sospechó de su andar errático en las inmediaciones de la Avenida de Gasteiz. Este dúo estaba más pendiente de los portales que de dirigirse a algún lado.

En una de éstas, presuntamente forzaron con una lámina de plástico reforzado la puerta de un portal y accedieron al interior. Unos minutos después salieron y, quizá porque se percataron de la discreta vigilancia, se refugiaron en un bar cercano al Palacio Europa. Allí fueron detenidos. Durante las siguientes 48 horas, aparte de tomarles huellas y muestras de ADN, la Policía autonómica trató de relacionarles con alguno de esos robos.

«Los resultados de ADN no llegan en tan poco tiempo, así que sólo se les pudo vincular con la entrada a la fuerza en el portal». Una tentativa de robo. Libertad con cargos para ambos. El 'futbolista' salió del Palacio de Justicia por su propio pie. Su cómplice, un compatriota de 27 años, al carecer de papeles en regla, fue trasladado por la Policía Nacional a un centro de internamiento para irregulares. Tal vez acabe deportado, aunque lo habitual es que apure su ciclo de espera y le liberen.

El tema es que el supuesto futbolista no mintió del todo. De la temporada 2011-12 a la 2014-15 militó en un par de modestos equipos de su país en calidad de centrocampista, entre ellos el Samgulari. Jamás pasó de la Segunda División. Su estadística oficial refleja 94 partidos en esa desconocida categoría con un pobre bagaje de cinco goles, veintidós tarjetas amarillas y una roja. Desde 2015, cuando cerró la campaña en un Tercera, no ha vuelto a contar con ficha. En el Alavés, por supuesto, niegan cualquier prueba «con esa persona a la que no conocemos de nada».

Lo que no supo explicar este individuo es por qué llevaba consigo unas ganzúas y una placa de plástico reforzado cuando los agentes le abordaron.