Las vaquillas ponen emoción en Llodio

Las vaquillas animaron la matinal de los sanroques en Llodio./sandra espinosa
Las vaquillas animaron la matinal de los sanroques en Llodio. / sandra espinosa

Cerca de un millar de vecinos asisten a los primeros encierros, uno de los actos que suscitan más interés en las matinales festivas

A. A.

Con el segundo día de las fiestas de Llodio llegaron las vaquillas, una de las actividades que más curiosos y voluntarios atrae a las matinales de los sanroques. No se celebró uno, sino que fueron dos los encierros que se hicieron a lo largo de la mañana. El primero, como es habitual, estuvo dirigido a los más jóvenes, mientras que el segundo solamente permitió participar a los mayores de 16 años. Ambas sesiones lograron llenar la plaza de toros sin excesivas complicaciones, por lo que cerca de un millar de vecinos asistieron al juego del 'gato y el ratón' en versión taurina con astados y recortadores.

El plato principal, como es normal, fue el segundo encierro, que se celebró a las 12.30 bajo un sol abrasador. Fueron 16 los animales que tomaron parte en el acto, según explicó Javier Manzarbeitia, responsable de las Ganaderías Manzarbeitia de Orozko, encargadas de proveer el ganado: «Son seis vacas, ocho novillos y dos bueyes. Todos bravos, ojo», advertía ante cualquier sospecha de que los animales pudieran venir amansados.

De cara al futuro y tras el éxito de participación del encierro para principiantes, que había acabado apenas media hora antes, Manzarbeitia se mostró orgulloso y optimista, a partes iguales: «La afición a los toros no se acabará nunca, solo hay que ver la cantidad de niños que había en la plaza. Todos son futuros taurinos», remató.

Tras el encierro principal, breve y sin excesivas complicaciones, llegó el momento de los recortadores. En la arena, una escalera a base de fardos de paja y una jaula de protección hacían las veces de cortafuegos ante las presumibles embestidas de los animales. Y así fue, dos bueyes, cinco novillos y una vaca entraron en tromba a la plaza. A pesar de la intensidad de uno de los novillos, que llegó a doblar uno de los burladeros, no hubo que lamentar ninguna desgracia.

«Vaquilla inteligente»

Fue cuando esas ocho reses abandonaron la plaza y entró un solo novillo cuando el público y los recortadores se comenzaron a animar. El 'speaker', mientras, calentaba el ambiente. «Esta vaquilla es inteligente», exclamaba. «¿Alguien se atreve a saltarla?».

Así, uno de los recortadores foráneos, de Bergara en este caso, saltó a la vaquilla mientras hacía una voltereta lateral. Esta acción levantó una de las pocas grandes ovaciones que se escucharon por parte del público. El mozo repitió la acción otras tres o cuatro veces, para alegría de los espectadores, que ya no hacían más que abanicarse para aminorar el implacable calor. Fueron entrando y saliendo del recinto hasta que se llegó a la última, especialmente agresiva. Saltó con facilidad los fardos y atropelló a uno de los recortadores. Por fortuna, el incidente se quedó en un revolcón. Menos mal que eran vaquillas.

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