El Valle Salado estrena enclave botánico y habilita el manantial como zona visitable

El manantial de Santa Engracia, que ha sido acondicionado, forma parte de la parcela del enclave botánico./Jesús Andrade
El manantial de Santa Engracia, que ha sido acondicionado, forma parte de la parcela del enclave botánico. / Jesús Andrade

La Diputación reserva 16 eras junto al nacimiento del río Muera para trabajos de investigación y difusión sobre la biodiversidad salina

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

Plantas halófilas, especies propias de los ambientes con gran cantidad de sal, como la 'frankenia pulverulenta', el 'juncus acutus' o la 'atriplex prostata' han crecido siempre de manera silvestre en el Valle Salado. Forman parte de su biodiversidad, de las especies autóctonas con las que nadie había trabajado hasta ahora. Sin embargo, hace unos meses la Diputación inició la puesta en marcha de un enclave botánico para contribuir a su regeneración y a la difusión de la biodiversidad. Las primeras plantaciones se llevaron a cabo en noviembre y comienzan a dar resultados. «Ahora habrá que probar diversas técnicas y metodologías para su mantenimiento», ha explicado este jueves in situ Agustí Agut, del Banco de Germoplasma del Jardín Botánico de Olarizu, que junto al banco equivalente de la Diputación Foral de Gipuzkoa son responsables de los trabajos.

Esas labores constituyen «un hito dentro de la andadura del Valle Salado», resaltó Andoni Erkiaga, director gerente de la Fundación. Para los cultivos, que permitirán el desarrollo de distintas investigaciones, se han reservado 16 eras en una parcela de 1.800 metros cuadrados. Situado junto al nacimiento del río Muera, el enclave aspira a convertirse «en un pequeño Jardín Botánico que sirva de muestrario de esas especies que sólo crecen aquí», ha planteado Joseba Carreras, responsable foral de Patrimonio Natural, que ha ejercido de guía en la visita que han realizado el diputado general, Ramiro González, y el de Medio Ambiente, Josean Galera.

El proyecto, en el que se han invertido más de 100.000 euros –financiados al 50% por los fondos europeos Feder– ha permitido también el acondicionamiento del manantial de Santa Engracia, que se encontraba muy deteriorado. Después de que una riada lo destruyera, fue reconstruido. Durante tiempo se colocó sobre él una especie de caseta de la que ya sólo queda documentación gráfica porque en los trabajos de acondicionamiento se ha realizado una estructura de madera como la que tenía en origen. Para evitar la afección al manantial, la estructura se construyó fuera y fue colocada posteriormente.

Laboratorio y almacén

Ahora los visitantes ya pueden verlo como fue originalmente. Para disfrutar de esta zona sólo hay que realizar la ruta denominada 'Manantiales' que ha ampliado su propuesta y llega hasta esa zona «clave para el funcionamiento del Valle Salado», destacó González, ya que es allí desde donde parte la salmuera que origina la milenaria explotación de Salinas de Añana. La nueva área, que incluye el itinerario interpretativo, con espacios de descanso y un nuevo acceso para vehículos de trabajo, supone «un atractivo más del Valle para las cerca de 90.000 personas que lo visitan cada año».

La adecuación de la zona ha incluido también la colocación de una caseta de madera, siguiendo igualmente el tipo de construcciones que se utilizaban hace siglos, que servirá como laboratorio y pequeño almacén. Una vez que el enclave botánico está en marcha, el equipo de salinería del Valle recibirá formación para que puedan encargarse del cuidado de estas plantas propias del espacio salino.

Los datos

1.800
metros cuadrados tiene de superficie la parcela en la que se sitúa el enclave botánico.
89.307
personas visitaron en 2018 el Valle Salado, que ahora ofrece entre sus rutas una que llega al manantial de Santa Engracia.