El Valle Salado deslumbra desde el río

Responsables del Valle, autoridades y periodistas recorrieron ayer el nuevo itinerario ecológico./Jesús Andrade
Responsables del Valle, autoridades y periodistas recorrieron ayer el nuevo itinerario ecológico. / Jesús Andrade

El nuevo itinerario ecológico que se abrirá al público este verano permite caminar junto al arroyo y bajo las estructuras de las eras

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

El Valle Salado no deja de crecer. Más allá de su dimensión física, lógicamente delimitada, ve aumentar el número de visitantes cada año, incorpora galardones que lo colocan en el mapa internacional o amplía el mercado al que llega la producción de sal. Desde el próximo verano crecerá también su oferta de visitas. La incorporación de un itinerario ecológico permitirá conocer la joya del biotopo protegido del diapiro de Añana desde una perspectiva totalmente diferente. Cualquiera de las más de 82.000 personas que visitaron el Valle el año pasado podrán repetir disfrutando, sin embargo, de una novedosa experiencia.

Hasta ahora, han conocido la historia de más de 7.000 años del paraje, cómo se produce la sal con el mismo sistema que usaban los romanos, han hecho la última parada en el pediluvio y han gozado de un paisaje singular. Pero nunca han podido hacerlo desde la parte más profunda, porque la opción de caminar junto al río Muera no existía. Desde este verano –la fecha está por concretar– lo será. Y desde ahí abajo, la vista y la perspectiva son absolutamente novedosas. Y sorprendentes.

Para completar la nueva opción, el itinerario ecológico ofrecerá una segunda innovación, caminar bajo las estructuras de las eras. Pasear por las socarreñas, como les llaman los salineros. «Así les decimos a estos caminos los de aquí», dice Valentín Angulo, presidente de la Asociación de Salineros Gatzagak. «Por aquí andábamos descalzos, por encima de la sal», recuerda mientras realizaba el nuevo recorrido. En este momento, en el suelo, en vez de sal hay «greda», y ya no se pasa descalzo.

La nueva experiencia, sobre un trazado de 400 metros, que se ampliará en una tercera fase de actuación –hasta ahora se han abordado dos– ofrecerá a los visitantes la posibilidad de empaparse de un relato no mostrado hasta ahora, el medioambiental de esta joya de la biodiversidad. En ese relato se integran «paisaje, geología, hidrogeología, flora y fauna de una extrema belleza», aporta Andoni Erkiaga, director gerente de la Fundación Valle Salado.

Un mirador en el horizonte

La adecuación de las antiguas sendas salineras, junto a la creación de nuevos caminos con pasarelas y puentes, así como la recuperación de entramados de madera, muros, pozos de salmuera y eras de producción de sal forma parte de un proyecto que continúa con el resto del recorrido hasta recuperar los 1.300 metros del mismo. Una vez finalizado incluirá un mirador frente a la llamada «plaza de toros de las salinas» que ofrece una espectacular vista del conjunto. En esas obras, que está previsto que finalicen el año que viene, mantendrán su colaboración el Gobierno vasco –que aporta 450.000 euros– y la Diputación alavesa.