El Celedón de Oro sale de parranda

Los Ruiz de Gordoa (Félix, Joselu, Javier y Andoni) rodean a Jesús Moraza, en el centro. /Rafa Gutiérrez
Los Ruiz de Gordoa (Félix, Joselu, Javier y Andoni) rodean a Jesús Moraza, en el centro. / Rafa Gutiérrez

La distinción más vitoriana reconoce la larga trayectoria musical del txistulari Jesús Moraza Zárate y los verbeneros Joselu Anaiak

JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

Esta vez, el Celedón de Oro más animoso sale de parranda y se lleva de compañía a Jesús Moraza Zárate con su txistu y las alegres biribilketas y a Joselu Anaiak con su pegadiza ranchera '¡Ay Anselma!'. El dorado personaje tiene para elegir baile. El músico vitoriano y los cinco hermanos Ruiz de Gordoa se ganaron este miércoles tan preciado y popular galardón por su aporte a la música, la fiesta y, en suma, la cultura del pueblo. La Institución Celedones de Oro les reconoció en el Círculo Vitoriano con la estatuilla de 2018. La entrega física se producirá el 18 de septiembre sobre las tablas del Principal en un acto amenizado por la Banda Municipal.

Moraza y la familia de Araia llevaban un lustro a la cola, compartiendo méritos con otros aspirantes, hasta que por fin les ha llegado su momento en competencia con nueve propuestas ciudadanas, solo una con nombre femenino. El presidente de los Celedones, Josemari Vélez de Mendizábal, anunció el desenlace «con gran satisfacción». «Nos ha parecido oportuno darles 'ex aequo' el premio. Por calidad no había duda de que se lo merecen. Tienen verdadero mérito», les atribuyó.

En realidad, son vidas musicales paralelas, cada una con más de cuarenta años de trayectoria. Jesús Moraza Zárate hizo de su pasión, el txistu, también su profesión. Ya lo tenía en casa, aunque se animó gracias a los sabios consejos de ese maestro de todos llamado Félix Ascasso. Clarinetista de formación académica, primero dirigió la Banda Municipal de Txistularis y luego, la provincial, hasta su jubilación. Igualmente ha transmitido su amor por el instrumento a decenas de aprendices en el conservatorio y más recientemente se ha entregado a los Auroros, esa ronda de voces anónimas por el casco viejo que anuncia la proximidad de La Blanca.

Vélez de Mendizábal asoció la figura de Moraza al valor de la «amistad». «Amigo de sus amigos, y de quien haya que serlo», prosiguió en su alabanza hacia el intérprete. «Hombre sencillo, humilde, cuando le llamé para comunicarle la decisión, me dijo que solo ha trabajado por Álava y que estaba encantado de hacerlo».

Esas verbenas inolvidables

«Todos hemos bailado y saltado en algún momento de nuestras vidas con vuestras canciones». La frase de Vélez de Mendizábal resume fielmente lo que ha sido y sigue siendo Joselu Anaiak, el galardón colectivo, desde que en 1977 se echaron a la carretera, de pueblo en pueblo, atendiendo a quien les llamara. Los cinco de Araia, no todos profesionales del pentagrama, han hecho de la verbena un estilo musical, también una aportación significativa al uso del euskera -han editado ocho discos, desde el primero, 'Arabatik Jaliskora'-. No hay localidad vasca que no haya visto anochecer y casi amanecer con Félix, Joselu, Javier, Andoni y Jesús -ausente este miércoles- sobre el escenario. De hecho, supieron de la concesión del Celedón estando en el tajo, de actuación en Beasain. «Miles y miles de jóvenes y no tanto saltando, brincando, cantando y, ¿por qué no?, enamorándose con las canciones de Joselu Anaiak», les agradeció la institución. «El gran vascófilo araiarra Umandi estaría orgulloso de vosotros», deslizó Vélez de Mendizábal.

Entre tanta alegría y halago, Celedones de Oro compartió también la «sensación agridulce» que le deja la convocatoria de 2018. Su junta directiva solo recibió una candidata femenina al galardón entre once propuestas, entregadas por ciudadanos o colectivos mediante firmas. Es un motivo de preocupación, sentenció su presidente, y también de análisis. «Obviamente hay que cambiar el sistema o incentivar la presentación de candidaturas femeninas. Hay mujeres muy importantes que pueden ser merecedoras de este premio», dijo.

Jesús Moraza - Txistulari «El txistu está en el amor a la tierra»

Los txistularis y atabaleros son mayoría entre los Celedones. «El txistu está en el amor a la tierra», confesó Moraza, que la pasión le viene de cuna. Ocupó el puesto de director de la Banda de la Diputació con la retirada de su padre. Bedia, Félix Ascasso, García de Andoain, 'Txapi', Feliciano Sáenz y José Antonio Zabalza anteceden en el listado al último galardonado.

«He sido músico toda la vida y feliz con mis niños en el conservatorio», resumió Moraza. «No me ha costado trabajo y no sé si me merezco el premio porque lo hago con gusto», concluyó agradecido.

Joselu Anaiak - Grupo musical «Esto nos motiva a seguir adelante»

Los hermanos Ruiz de Gordoa aún tienen cuerda para rato y una programación de verbenas para todo el verano, como les ocurre año tras año. «Este reconocimiento motiva a seguir. Nos activa. Mientras tengamos ilusión, ganas, seguiremos adelante. No sé hasta cuándo, pero seguiremos», avanzó Joselu, la voz cantante. No esperaban el Celedón de Oro, lo agradecen y lo comparten con todos aquellos que les han ayudado por el camino musical. «Como el buen labriego que siembre y recoge la cosecha. Este año viene con denominación de origen» para Joselu Anaiak.

La institución lamenta la ausencia de candidaturas femeninas y se propone fomentar su presentación «Sensación agridulce»

La distinción Celedón de Oro se entrega en Vitoria desde 1962 y pretende reconocer a aquella persona o entidad que promociona la cultura local desde diferentes campos. Inicialmente se acotó a quienes impulsaran las fiestas en honor a la Virgen Blanca, fueran o no de la tierra. Aunque el abanico de galardonados se abrió en su totalidad a finales de los años 90. El desaparecido Casino Artista Vitoriano y el célebre torero Manuel Benítez, 'El Cordobés', disfrutaron del honor de ser los primeros en recibir la reconocida estatuilla dorada, por entonces entregada por el gobernador civil de turno.

Hasta la fecha se ha concedido en 71 ocasiones, con mayoría a título personal (66). Dos veces, en 1996 y 2006, quedó desierto al considerar la institución que ninguno de los candidatos reunía los requisitos debidos para ganarse el premio.

Los 10 últimos ganadores

2018.
Jesús Moraza y Joselu Anaiak.
2017.
Julio Roca.
2016.
Blanka Gómez de Segura y Manu García.
2015.
Aurora Herrera y Patxi Antón.
2014.
Joseba Fiestras.
2013.
Asun Gorospe y Josemari Vélez de Mendizábal.
2012.
Javier Sedano.
2011.
Los ciudadanos de Vitoria-Gasteiz.
2010.
José Ángel Cuerda.
2009.
Satur García.