Unos traficantes dispararon y dejaron desangrarse a un miembro de su banda en Miranda

La operación en la que se detuvo a los presuntos implicados se desarrolló el 23 de mayo en Vitoria. /Avalino Gómez
La operación en la que se detuvo a los presuntos implicados se desarrolló el 23 de mayo en Vitoria. / Avalino Gómez

El jefe de la Guardia Civil de Segovia, José Luis Ramírez, detalla el asesinato de un hombre relacionado con la red de narcotráfico desmantelada en junio

C. BLANCO/ C. ORTIZ

«La droga está relacionada con lo peor y trae toda la miseria». Así se ha expresado este martes el teniente coronel jefe de la Guardia Civil de Segovia, José Luis Ramírez, al detallar la operación desarrollada contra el tráfico de sustancias ilegales y que se ha saldado en total con 23 detenidos. De ellos, 16 fueron arrestados en Segovia y Madrid, y 7 en Miranda de Ebro.

Precisamente, Ramírez se ha referido a la implicación de la red criminal en el asesinato de unos sus miembros en la localidad burgalesa. El pasado mes de mayo, se avisó de la desaparición de un vecino de unos 60 años que unos días después fue encontrado muerto, maniatado y con signos de violencia en una balsa situada en la pedanía de Montañana, cercana al río Ebro.

Estos hechos pusieron en marcha la maquinaria de una investigación por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Burgos que acabó juntándose en el camino con la que llevaba a cabo la Guardia Civil de Segovia. Según ha explicado Ramírez, en los mensajes y conversaciones intervenidas durante el seguimiento a los delincuentes implicados en la red de narcotráfico se logró descifrar la información sobre el asesinato.

Usaban un «lenguaje codificado»

Se avisó a Miranda de Ebro de ello y ambos cuerpos colaboraron en el esclarecimiento de los hechos, han manifestado los responsables de la Policía Nacional de Burgos y de la Benemérita segoviana. El jefe de la Comandancia provincial ha precisado que los malhechores «usaban un lenguaje codificado» en sus comunicaciones vía móvil.

Asimismo, ha hecho especial hincapié en la crueldad y la violencia con la que actuaban sus integrantes. En el asesinato de Miranda de Ebro, emplearon «un arma de fuego» que lanzaron al río se haya podido encontrar. No la hallaron, pese a las labores de búsqueda llevadas a cabo incluso en el cauce del río por buzos de los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS) desplazados desde Valladolid. A la víctima le pegaron un tiro «sin tocar ningún órgano vital y le dejaron morir durante horas», lo que ilustra la forma de actuar que tenía la red criminal ahora desmantelada.

Las investigaciones que venía desarrollando el Equipo contra la Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil de Segovia, dirigida por el sargento Miguel Ángel Barbero, permitió a la Policía burgalesa detener a siete personas relacionadas con el crimen de Miranda, entre ellas el presunto autor. El resto fueron arrestados como posibles responsables de «limpiar el rastro». En este operativo participaron los GEOS y la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil.

Una pelea sobre la custodia de la droga

Además, el teniente coronel el jefe de la Comandancia de Segovia ha desvelado el móvil del asesinato. Según la exposición de José Luis Ramírez, detrás de esta muerte hay «una pelea entre los miembros de la organización por la custodia de la droga». El fallecido era el encargado de gestionar esa custodia, pero las disputas internas sobre cómo desempeñaba esa función acabaron con el desenlace ya conocido de su asesinato.

El presunto autor material del disparo está en prisión, mientras que el resto de detenidos en Miranda relacionados supuestamente con los hechos se encuentran en libertad provisional controlada. El teniente coronel Ramírez añade que todas estas personas vinculadas a la rama mirandesa de la trama criminal de tráfico de drogas son españolas.

En Miranda estaba solo uno de los tentáculos de una organización criminal que distribuía droga en la ciudad, en Segovia y en Leganés, donde estaba la base de la banda y se encargaban de traerla, cortarla y tratarla. Era donde estaba el laboratorio para cocinarla, una instalación permanentemente custodiada por dos personas. En la localidad burgalesa solo se llevaba a cabo la venta al menudeo, al por menor. La banda tenía distintas estructuras.

La operación 'Resurgir' se ha cerrado con esos 23 detenidos y casi 13 kilos de cocaína de gran pureza incautados. De ellos, 11,7 se intervinieron en Barajas, en dobles fondos de maletas, a una persona a la que la organización había enviado a Sudamérica con el objetivo de importar una gran cantidad de droga. El resto, 1,3 kilos, fue interceptado en un vehículo con dirección a la capital segoviana.