El tornado se tragó Entzia en tres minutos

En primer plano, José Antonio Aranda, de Euskalmet, junto a una de las enormes hayas arrancadas de raíz por el tornado./ Rafa Gutiérrez
En primer plano, José Antonio Aranda, de Euskalmet, junto a una de las enormes hayas arrancadas de raíz por el tornado. / Rafa Gutiérrez

EL CORREO visita junto a los técnicos de la Diputación, la Ertzaintza y Euskalmet la 'zona cero' del desastre. «Urge ahora sacar la madera antes de que se pudra»

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

La visualización de los efectos del tornado desde el aire, a 260 metros de altura, provoca tras el impacto del primer vistazo un respiro de alivio. Porque se certifica al menos que la superficie afectada no es mayor que la que se había determinado en las inspecciones terrestres. Son 72 hectáreas, confirmaron las imágenes tomadas por los dos drones que agentes de la Ertzaintza volaron durante la mañana de este martes, con EL CORREO como testigo en una coral visita -con técnicos de la Diputación, Euskalmet y la Parzonería- a la 'zona cero' del desastre. 72 hectáreas de hayedo devastadas. O lo que es lo mismo, en torno a un 3% de la superficie total de bosque de este tesoro natural que, desde que se desveló que lo que sucedió allí el pasado miércoles fue un tornado, no deja de recibir curiosos.

Mientras los drones sobrevuelan el área, en tierra, el responsable meteorológico de Euskalmet, José Antonio Aranda, observa con atención las imágenes que llegan a las tablets y se reafirma en las conclusiones extraídas tras los anteriores estudios. «Fue un tornado», les dice al diputado de Agricultura, Eduardo Aguinaco; la presidenta de la Cuadrilla de Salvatierra, Ana Gorospe; la gerente de la Parzonería de Entzia, Begoña Martínez; el jefe foral de la sección de Producción y Conservación Forestal, Luis Alfonso Quintana; y la guarda forestal Maru Lekuona, que este martes volvieron a recorrer la zona.

las cifras

3%
del total de la superficie de bosque fue afectada por el tornado que azotó a la Sierra de Entzia.
18.000
metros cúbicos de madera aproximadamente deben sacarse cuanto antes de la zona.

Aranda ya tiene respuesta también para otras cuestiones como la duración de este fenómeno de la naturaleza, tan brutal como inusual en tierras alavesas. «Tres minutos». Tres minutos que si alguien hubiera podido observar le hubieran parecido eternos dada la fuerza con la que soplaba el viento, con la que se movía ese remolino circular que ha supuesto «pérdidas para unas especies y oportunidades para otras», precisa, desde el punto de vista ambiental, Quintana durante el recorrido por el terreno arrasado.

Las hojas de las ramas tronzadas y abatidas han comenzado a secarse, comprueba el grupo aún sin abandonar el camino que sube al parque megalítico de Legaire. En pocos pasos, son testigos de otra evidencia: el ganado ha entrado en ese terreno. Cuando el sol les da de pleno en el raso, los animales buscan sombra en el bosque y entre las ramas y la hojarasca han encontrado pasto. De cara a la futura regeneración de la superficie dañada «habrá que colocar cierres», coinciden técnico y guarda forestal. Suele hacerse siempre que se produce una restauración por el problema que causa «no tanto que se coman los brotes sino que luego la planta ya no crece bien».

Hayas de calidad

Eso forma parte de un segundo paso. El primero es «declarar el aprovechamiento de la madera, tasarla en función de las características. Hay hayas de porte bueno que están enteras y son madera de calidad», explica Aguinaco. Incluso las que fueron partidas, en las que «se ve que tenían un fallo, un problema de pudrición o de resistencia», añade Quintana, podrán ser aprovechadas. «Para la industria papelera, por ejemplo, vale todo». Pero hay que actuar con rapidez. La Diputación decidirá en breve junto con la Parzonería, y probablemente optará por una adjudicación directa. «Es más rápido y en casos excepcionales se puede hacer».

Son unos 18.000 metros cúbicos de madera y hay que evitar que se deterioren. Lo positivo es que «el arrastre aquí es sencillo, las pistas están cerca y se puede agilizar el procedimiento», indica el responsable foral. También deberán estudiar «cómo hacer convivir el aprovechamiento ya adjudicado con esta necesidad de sacar la madera. Porque no tiene sentido tirar un árbol que está en pie cuando están otros en el suelo». En 72 hectáreas arrasadas en tres minutos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos