El tornado de la sierra de Entzia, a vista de pájaro

Imagen de cómo quedó el bosque tras el paso del huracán. / DFA

Técnicos de Montes inspeccionarán hoy la Sierra de Entzia con un dron para completar los informes de afección

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

El tornado que azotó el pasado miércoles a la Sierra de Entzia tuvo un efecto devastador. Arrasó, al menos, 72 hectáreas de hayedo, en un perímetro de 11 kilómetros con zonas en las que la banda afectada llega a tener 200 metros de anchura. Son los datos obtenidos en el reconocimiento terrestre realizado por los técnicos del servicio de Montes de la Diputación. Pero no son aún los definitivos. Podría ser peor, porque falta la inspección aérea. Hoy volverán al lugar provistos con un dron para realizar ese examen a vista de pájaro que permitirá determinar si hay otros posibles focos ocultos, que de existir, tendrían una dimensión menor.

Las imágenes tomadas desde el aire son clarificadoras. Y ya existen, capturadas por particulares. Este fin se semana, fueron muchos los que fotografiaron los frondosos árboles que yacían arrancados de cuajo; también quienes grabaron un vídeo. El del técnico forestal Imanol Gago recorre la zona y muestra los daños causados por el segundo tornado oficial que se registra en Euskadi. El anterior fue en Izki en 2014.

El análisis aéreo que efectuarán esta mañana los técnicos forales permitirá completar el informe con todas las estimaciones periciales, imprescindibles para determinar el aprovechamiento de la madera y las actuaciones futuras. Son estos especialistas de Montes y los guardas forestales los que determinan cuándo y como se realizan esos aprovechamientos que, en este caso, requiere actuar con urgencia, «antes de que se pudra la madera», recuerda Begoña Martínez, gerente de la Parzonería de Entzia e Iturrieta.

A medio y largo plazo

Aunque ese es ahora el asunto que más apremia, no es el único. «Hay que tener pensado lo que se va a hacer a medio y largo plazo» de cara a la recuperación del hayedo. «Habrá que implementar medidas», indica Martínez. Por ejemplo, a la derecha de la pista que sube a Legaire -el tornado 'barrió' superficie a ambos márgenes- hay un cierre forestal, «pero a la izquierda no, por lo que habrá que hacerlo para que no entre el ganado» porque si lo hace cuando se renaturalice la zona, impediría su crecimiento. También deberá estar decidido, entre otras cosas, cómo se realiza la plantación de una especie «muy sensible» como son las hayas.

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