La tormenta dejó en Álava 1.600 rayos en diez minutos

Rayos caídos sobre Euskadi. /EL CORREO
Rayos caídos sobre Euskadi. / EL CORREO

La madrugada del lunes concentró el momento álgido de las borrascas con aparato eléctrico que continuarán al menos hasta mañana

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

Fueron los diez minutos más eléctricos de la noche vitoriana. Una sucesión de miles de rayos en lapsos de segundos rompió la oscuridad más allá del alcance de nuestros ojos, en un radio de cien kilómetros, la madrugada del lunes. Como si se tratara de misiles, el cielo lanzó 1.600 latigazos nube-tierra. Pero también otras tantas descargas más sin impacto en el suelo, entre los propios cúmulos, según Euskalmet. Fue el momento álgido de esa cadena de tormentas que vive Álava desde el pasado viernes y de la que no se va a librar, al menos, hasta el miércoles.

La intensidad será, eso sí, será menor que la vivida durante un fin de semana en el que la oleada de borrascas vertebró el sureste de Euskadi. Entró por el entorno de las localidades alavesas de Comunión y Espejo, se desplazó por el Valle de Kuartango hasta Altube, y continuó su marcha por el Gorbeia hasta culminar en Lekeitio. Un denso pasillo de nubes vivas que dejó precipitaciones intensas -entre 15 y 20 litros por metro cuadrado en intervalos de no más de diez minutos- y que descargó también granizo. «En términos generales las granizadas no fueron muy dañinas», explica José Antonio Aranda, de la agencia vasca de meteorología, porque «estuvieron acompañadas de agua». Leza, Navaridas y Villabuena fueron las poblaciones más afectadas. En algunas zonas -las situadas bajo los bordes de la tormenta- el impacto de la 'piedra' fue mayor. Cayó más seca.

El 'pasillo' de las descargas eléctricas

2.761
'latigazos' registró Euskalmet entre las dos de la madrugada del domingo y la misma hora del lunes en Álava; el 48% del total de los destellos que se contabilizaron en el conjunto de Euskadi. En Bizkaia el número de rayos fue también significativo (2.402) mientras que en Gipuzkoa el número fue notablemente inferior (549).
Lluvia y granizo
Además del intenso aparato eléctrico, las tormentas vinieron acompañadas de fuertes precipitaciones de agua y granizo. Este último tuvo mayor impacto en poblaciones como Navaridas y Leza el sábado (por caer más seco que en otros puntos del territorio). El cielo descargó agua a razón de 15 a 20 litros por metro cuadrado en ciclos de menos de diez minutos.

Lluvia, granizo... y rayos. La tormenta perfecta. 2.761 cayeron en toda Álava entre las dos de la madrugada del domingo y la misma hora del lunes. Echando cuentas, el 48% del total que Euskalmet registró en toda Euskadi en 24 horas. Y esas fueron solo las descargas eléctricas que acabaron en la superficie terrestre, las que se intercambiaron «entre las nubes, fueron muchísimas más», precisa Aranda.

Esos diez minutos en los que todo el espectáculo era visible desde Vitoria -entre unos y otros, 3.200 destellos-, lo más fuerte era una tormenta que se había gestado en la costa cántabra, a la altura de Laredo. «Se puso frente al Abra y tuvo una actividad impresionante cuando se situó en el mar». Fue un episodio que sumó a los que se vivieron en Álava en especialmente en los valles de Kuartango y Zuia.

Electrones y viento vertical

Las tormentas son la consecuencia de ese aire relativamente frío en niveles altos que colisiona con el cálido de las capas más bajas -el fin de semana tuvimos temperaturas por encima de los 30 grados-. ¿Y los rayos? Aquí las que entran en conflicto son las zonas de la atmósfera con mayor y menor carga de electrones. «Cuando hay mucha diferencia saltan muchos rayos», puntualizan desde Euskalmet. El cóctel que ha de producirse requiere muchos ingredientes. Porque aunque esa disparidad de electrones es la base, también entra en juego la carga de hielo y agua de las partículas o el viento vertical. Por plantearlo de un modo muy básico, si en el cielo se percibe esas nubes veraniegas con forma de coliflor es que hay mucho movimiento de aire vertical. La tormenta eléctrica es inminente.

Un ejercicio que se puede hacer tanto hoy como mañana. Porque el tiempo no se estabilizará hasta el jueves (tardes tormentosas que localmente pueden ser fuertes, con mayor intensidad mañana miércoles). Después «el aire frío en altura se iría integrando con la circulación general», pronostican.