El tesoro de Gasteiz y Vitoria

Es buena idea comenzar a excavar en el convento de San Francisco. Se debió haber hecho antes. Pero se echa en falta un plan para la ciudad, que buscar restos no sea una labor intuitiva de arqueólogos e investigadores

Interior de la iglesia de San Francisco, un templo de estilo gótico avanzado de finales del siglo XIV, años antes de su demolición. /Archivo Municipal / Enrique Guinea
Interior de la iglesia de San Francisco, un templo de estilo gótico avanzado de finales del siglo XIV, años antes de su demolición. / Archivo Municipal / Enrique Guinea
Ramón Loza Lengaran
RAMÓN LOZA LENGARAN

Muchos de los yacimientos arqueológicos que conocemos los ha descubierto el arado. Los ha descubierto y también los ha destruido aún más de lo que ya estaban. La introducción de la maquinaria pesada en Álava tuvo ese doble resultado. Detectamos infinidad de yacimientos hasta entonces desconocidos. Tuvimos que admitir, sin embargo, que los hallazgos, muchas veces, llevaban su cuota de castigo.

En la actualidad la protección de nuestro subsuelo patrimonial es muy completa, la localización de los posibles sitios arqueológicos muy exhaustiva y las cosas suceden de otra manera. Pero lo que no ha cambiado es que, a menudo, el arqueólogo, cuando quiere trabajar, bien por necesidad de intervención, bien por afán de investigación, a veces las dos cosas, lo hace en el medio rural.

Pues bien, una anécdota que todos tenemos, surgida de esa relación curiosa que se establece entre los lugareños y el investigador, es la presencia de un 'mayor' que, una vez establecida la confianza entre partes, nos dejaba caer: «...Ustedes dicen que vienen a sacar piedritas, trozos de botijo y cosas así... pero a mí no me engañan, ustedes vienen a buscar el tesoro...». El tesoro podía tener forma de puchero/hoya con monedas de oro, campana de oro, vajilla de oro... todo en ese sentido. Particularmente he tenido ocasión de buscar el «tesoro» en más de un sitio. Y la suerte de encontrarlo. Porque, cuando se excava, y el yacimiento da resultados, los arqueólogos hemos encontrado nuestro «tesoro». Yo descubrí la mitad de unas termas romanas en Arcaya, la otra mitad está esperando todavía. ¡Qué más puedo decir!

Vitoria, lo que fue Vitoria desde su fundación y aún antes Gasteiz, está perfectamente protegida por normas destinadas a defender su patrimonio de subsuelo; también el aéreo. Estas normas permiten a los arqueólogos intervenir cada vez que se remueve tierra en la primera aldea, en la Villa original y/o en los lugares donde se presume puede haber testimonios de nuestro pasado. Esto es así porque la sociedad tiene asumido que lo que hay debajo es un gran tesoro que hay que buscar y poner en valor. El tesoro de la Historia de la ciudad.

Sin embargo, y a pesar de que las excepciones -excavaciones en Santa María-, han demostrado que lo del tesoro es algo más que una metáfora, esta búsqueda no se hace de forma ni global ni sistemática. Llega estos días la noticia de que se va a excavar bajo las ruinas del convento de San Francisco. La noticia es positiva, aunque muchos habríamos deseado que se hubiera empezado por ahí, hace tiempo, pues una enorme parte de la Historia de Vitoria está allí enterrada; en todos los sentidos. Pero es cosa buena. Igual que será bueno que se haga lo mismo debajo de San Vicente, San Pedro... y puedo seguir. Lo que no es positivo es que se siga haciendo de forma intuitiva, a salto de mata casi, a tenor del interés que pongan unos arqueólogos e investigadores y de que el momento político sea adecuado. Es necesario un Plan General de búsqueda del tesoro.

Lo que no puede ser es que se siga trabajando de la manera que voy a describir. Un promotor quiere construir en el centro de Vitoria. Pide los permisos correspondientes, que incluyen la intervención arqueológica. La mitad del coste lo va a tener que poner él. Lógicamente intenta minimizar gastos. Nada más el desplazamiento de la tierra excavada sale un pico. Los arqueólogos se deben limitar a revisar lo que ocurre, en ocasiones a excavar también, exclusivamente en la zona mínima que convenga al promotor. No pueden excavar todo. Sólo la zona donde va a ir un ascensor, donde van a ir unas zapatas... Aunque el solar esté lleno de historia de Vitoria, su labor se limitará a 'liberar'; es decir, a que el promotor pueda seguir adelante con la obra, los metros cuadrados presupuestados. Y es lógico que así sea porque el retraso, nada más que de un día, la paralización de la obra, la necesidad de desescombrar más espacio... le puede si no arruinar sí causar serios quebrantos económicos.

Yo, que conozco bien el tema, doy fe de que es increíble lo que son capaces de recuperar los arqueólogos, a veces, desde tan poco espacio. Dentro de un tiempo se podrá conocer por una publicación que ya prepara el equipo de Agustín Azcárate, Ismael García y otros/as.

Ahora bien, el que, aún así, se consigan recuperar buenas dosis del tesoro de Vitoria no quiere decir que las cosas deban seguir igual. Se hace necesario que la ciudad, toda la ciudad, representada en sus grupos políticos, se tome la búsqueda de todo el tesoro de manera más eficaz y provechosa para la misma. Y eso significa un Plan Director para la intervención arqueológica bajo todo el subsuelo de la ciudad histórica y un dinero suficiente para hacer frente al pago de los trabajos necesarios para la investigación, en su totalidad, de toda el área afectada por movimientos de tierra, bajo los espacios públicos o privados. De manera que, con lo que ya se ha hecho más lo que se vaya haciendo, de esta manera realmente definitiva, en unos años Vitoria haya recuperado el máximo posible del tesoro que esconde bajo su suelo.