Las temperaturas se disparan en Álava y se mantendrán hasta el día de Santiago

Un hombre combate el calor en un banco de Vitoria./Igor Martín
Un hombre combate el calor en un banco de Vitoria. / Igor Martín

El mercurio se eleva desde el lunes y alcanzará los 38 grados antes del viernes, cuando el ambiente se templará con chubascos

EL CORREO

Las temperaturas se dispararán desde el lunes en Vitoria y Álava, donde el mercurio no dará un respiro hasta el próximo viernes. La festividad de Santiago, que se celebrará el jueves, se avecina por tanto tórrida, e incluso no se descarta que se acerque a los 40 grados, justo antes de que los chubascos templen el ambiente de cara al fin de semana. El bochorno será la tónica general en el territorio, que este domingo registró temperaturas por encima de los 30 grados en Moreda y Campezo, entre otros.

Aunque el calor ofreció una mínima tregua en la capital alavesa (el mercurio superó los 26 grados a las 16.00 horas), pegará con fuerza desde el lunes, cuando rebasará la frontera de los 35 grados (la máxima que prevé para hoy Euskalmet es de 36) e incluso experimentará un ligero ascenso en los próximos días. El viento, además, tampoco parece dispuesto a aliarse con los alaveses. Soplará con intensidad baja a moderada de dirección variable; con predominio del sureste en el interior.

«Las 24 horas peores se registrarán entre el miércoles y el jueves, aunque aún no se puede saber con certeza la temperatura que se va a alcanzar», explica Margarita Martín, responsable de Aemet en Euskadi. En este sentido, la previsión indica que el mercurio alcanzará los 38 grados en el interior. Los valores, además, no se reducirán de manera drástica de madrugada, por lo que se producirán las denominadas noches tropicales. El Departamento de Seguridad, de hecho, ha activado por este motivo sendos avisos amarillos por temperaturas altas extremas y persistentes, que estarán vigentes el lunes y el miércoles.

Martín recuerda, no obstante, que «no se ha batido jamás la máxima de la historia en Euskadi que se registró el 27 de julio de 1895, de 42,5 grados, o los 41 grados de agosto de 2003, y apunta a que esta semana tampoco lo hará. «No hay motivo de alarma porque son temperaturas habituales en julio», añade. De lo que hay muchas probabilidades, eso sí, es que las tormentas puedan hacer acto de presencia el día 25, la festividad de Santiago, según las previsiones de Aemet. Para el final de la semana se espera la entrada de un frente desde el Atlántico con una masa de aire más fresca e inestable que podría refrescar las temperaturas en toda la Península.