«La situación política actual es preocupante para las pensiones»

Iñaki Martín (centro) se manifestó el lunes en Bilbao con otros pensionistas vascos./Yvonne Iturgaiz
Iñaki Martín (centro) se manifestó el lunes en Bilbao con otros pensionistas vascos. / Yvonne Iturgaiz

La plataforma de jubilados persiste en sus reivindicaciones y planea un intenso calendario de movilizaciones a partir de septiembre

Sara López de Pariza
SARA LÓPEZ DE PARIZA

Los jubilados alaveses se desplazaron el lunes a Bilbao en plena Aste Nagusia, pero sus intenciones nada tenían que ver con el programa festivo. Agrupadas en el colectivo Pentsionistak Araba, más de un centenar de personas se sumó a la manifestación en defensa de unas pensiones dignas en la que también participaron vecinos de Asturias, Cantabria, La Rioja o Navarra. Iñaki Martín es uno de los portavoces de la plataforma y estuvo allí presente porque, a su juicio, sus reivindicaciones no han perdido ni un ápice de actualidad. Más bien al contrario.

«El movimiento de Bilbao es ya una referencia a nivel nacional y al igual que el año pasado en fiestas este año volvemos. La situación no ha cambiado y las promesas siguen sin cumplirse», explica Martín. La lucha que comenzó a tomar fuerza en 2018 no se para y las reivindicaciones siguen vigentes. ¿La principal? «Garantizar el sistema público de pensiones» que a su juicio se encuentra ahora mismo en peligro. «Se asumen políticas ultraliberales y si no ponemos el grito en la calle mal vamos nosotros, pero también los que nos siguen». Pero hay más. Reclaman que se garantice una subida de las pensiones en base al IPC real y que esto quede reflejado en la Constitución para que ningún partido político pueda variar la medida.

«Pedimos también que se suprima el factor de sostenibilidad que aplicó el PP con su reforma laboral», subraya Martín, en referencia a la medida que recortaría las futuras pensiones a partir del año 2023 debido a la mayor esperanza de vida. A ello se añade la petición de una pensión mínima de 1.080 euros, uno de los lemas más coreados desde que los jubilados comenzaron a tomar las calles. También un salario mínimo de 1.200 euros para los trabajadores que garantice el sistema público.

«Los pensionistas no vamos a tirar la toalla y animamos a más gente a que participe» Llamamiento a la sociedad

La inestable situación política nacional, sin embargo, no es una buena compañera en este viaje de reivindicaciones. «La situación que tenemos actualmente es preocupante. Al no haber un gobierno que garantice lo que pedimos corremos el peligro de que llegue el 1 de enero y se nos aplique solo la famosa subida del 0,25%», sostiene este jubilado. «Nos preocupa que la situación pueda revertir a la misma que teníamos en 2017. Necesitamos estas movilizaciones para que el gobierno en funciones dé pasos y garantice lo que hasta ahora se ha conseguido», agrega.

Además de lograr que las pensiones se cuelen en la agenda de los políticos y de que el factor de sostenibilidad se retrase hasta 2023 -aunque su objetivo es eliminarlo por completo-, el portavoz de Pentsionistak Araba celebra la respuesta social a la causa. «Hemos conseguido mantener un nivel de asistencia a las concentraciones importante, lo que significa que los pensionistas ven que este tipo de movilizaciones son efectivas y que además si no las hacemos podríamos perder lo que hemos conseguido», destaca Iñaki Martín.

Después del parón veraniego, el colectivo retomará el próximo mes el calendario de movilizaciones. El 16 de septiembre regresarán las concentraciones de cada lunes en la plaza de España de Vitoria y para el mes de octubre planean una salida a Madrid para reunirse con los diferentes grupos parlamentarios. En noviembre, su intención es convocar una jornada de gran movilización ciudadana en coordinación con el resto de asociaciones de pensionistas de Euskadi y otros agentes como sindicatos o colectivos de jóvenes. «Los pensionistas no vamos a tirar la toalla y ademas animamos a más gente a que participe, porque nuestras reivindicaciones no nos afectan solo a nosotros», reitera el colectivo vitoriano.