Seis años para el violador de la estación de Lakua

La joven contactó con su posterior agresor para que le acercase a la estación de autobuses./Rafa Gutiérrez
La joven contactó con su posterior agresor para que le acercase a la estación de autobuses. / Rafa Gutiérrez

La Audiencia de Álava condena al hombre que se ofreció a llevar a una joven y la agredió sexualmente dentro de su vehículo

David González
DAVID GONZÁLEZ

La Audiencia Provincial de Álava ha condenado a seis años de prisión al hombre que, el verano pasado, violó a una joven a la que se ofreció para llevarla a la estación de autobuses de Lakua. La víctima se había quedado sola tras perderse de sus amigos durante una noche de fiesta. Él se presentó y ella aceptó su ayuda. Poco después, una patrulla de la Ertzaintza se la encontró cerca de la terminal «en estado de shock».

Un año después, para los tres magistrados no cabe duda alguna de que este hombre la agredió sexualmente. En la vista oral, él lo tildó de «romance» y incluso apostilló que «hicimos el amor». Esta versión, no obstante, carece de enjundia para la sala. Todo lo contrario que el relato de la víctima, quien explicó que durante la madrugada del pasado 22 de julio lloraba al encontrarse sola en una ciudad «desconocida». Se fio de este hombre, quien sin embargo ya «se me insinuó» al poco de emprender su trayecto juntos. Se negó de forma tajante y, en un primer momento, parece que lo aceptó.

En pleno traslado, ella se dio cuenta de que había perdido su móvil. Regresaron a por él y su actitud ya no fue la misma. Tras buscarlo sin éxito enfilaron otra vez hacia Lakuabizkarra. Sólo que esta vez, el hombre, de origen subsahariano, dejó atrás la estación. Pese a los ruegos de la chica para que frenara, continuaron hasta que aparcó en un parque cercano, pegado a Sansomendi. Allí se produjo el ataque.

Amparado en su superioridad física -el sentenciado mide 1,87 metros, alrededor de una veinte centímetros más que su víctima-, la condicionó para que pasara del asiento del copiloto a la parte trasera del turismo. «Fue una intimidación de libro», tachó durante el juicio la fiscal, cuya petición iba hasta los ocho años, dos menos de los establecidos por la sentencia.

No hubo oposición por parte de la joven porque «estaba en shock» y porque «pensaba que iba a matarme y tirarme en cualquier campo». Por eso, según declaró en la sala anexa de la Audiencia Provincial de Álava, sólo acertó a decirle: «Haz lo que quieras, pero no me mates».

En la parte trasera del vehículo se encontró ADN del hombre. Durante el ataque, la chica se quedó «quieta», «con los ojos cerrados» y «en posición fetal por el miedo». En este sentido, los forenses manifestaron que la ausencia de marcas en la víctima «es compatible con que no haya habido consentimiento».

El condenado permanece en prisión provisional desde el 24 de julio del año pasado, cuando ertzainas le localizaron en su piso de Vitoria. Este año entre rejas se le descontará de la condena dictada en la sentencia, contra la que cabe recurso.

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