Santiago estrena la nueva unidad de diálisis que aumenta los puestos hasta 42
Las instalaciones, que acogerán a pacientes de los dos hospitales, están equipadas con máquinas de última generación «que nos colocan en el top a nivel europeo»
El hospital Santiago ha estrenado esta semana la nueva unidad de diálisis que servirá para reorganizar este servicio en la OSI Araba. Las nuevas instalaciones ... acogen desde el martes a los pacientes que antes se trataban en la 4º planta del céntrico hospital y a partir de enero se incorporarán los de Txagorritxu, donde solo se mantendrá una actividad residual centrada en crónicos agudizados con 8 puestos. Después de dos años de obras y una inversión superior a los 3 millones de euros ha abierto al público una unidad «que nos coloca en el top de la hemodiálisis a nivel europeo», destaca Enrique Bárez, gerente de la OSI Araba. Se han incorporado máquinas de última generación –unas de las más modernas del mercado– y sofisticados procedimientos que permiten a los profesionales hacer un seguimiento más detallado de cada paciente en el momento.
Se ha reconvertido por completo el sótano 1 del Pabellón A del HUA Santiago, que antiguamente ocupaban el hospital de día, el archivo de historiales clínicos y la biblioteca. Ahora el espacio de 1.690 metros cuadrados luce completamente renovado y con espacio para seis salas que suman un total de 42 puestos de diálisis, lo que ha permitido aumentar la capacidad de la unidad. «Tenemos 32 camas a las que se suman dos boxes de agudos, dos salas de entrenamiento para pacientes que realizan el tratamiento en sus casas y una zona aislada para pacientes con el virus de la hepatitis B que no pueden entrar en contacto con el resto», detalla Guillermo Alcalde, jefe del servicio de Nefrología de la OSI Araba. La mejora en Santiago ha sido sustancial porque más allá de los espacios de tratamiento, los pacientes cuentan ahora con una amplia sala de espera que en la 4º planta no existía.
23.000 sesiones al año
La OSI Araba atiende actualmente a 162 pacientes en hemodiálisis hospitalaria, lo que supone más de 23.000 sesiones de diálisis al año. «Estamos en máximos históricos», subraya Alcalde. El paulatino aumento de las cifras en la última década se debe principalmente al envejecimiento de la población. «La gente vive más y el riñón se estropea», resume Iratxe Mosquera, supervisora de diálisis. Los enfermos acuden tres veces por semana a recibir el tratamiento durante una media de 4 horas cada día, así durante toda la vida hasta que sea posible realizar un transplante de riñón. La edad media de estos pacientes es de 68 años aunque por esta unidad han pasado jóvenes desde los 18 años. Si nos fijamos en los sexos, los hombres son mayoría (casi un 65%). En cualquier caso «el objetivo siempre es que lleguen en las mejores condiciones posibles al transplante y que tengan una vida normal», desliza el jefe de servicio.
En la nueva unidad trabajan profesionales de nefrología, de enfermería, auxiliares, celadores y administrativos. Más allá de la modernización y de las mejoras evidentes para los usuarios, estas nuevas instalaciones han permitido a los profesionales mejorar los protocolos y la forma de trabajar. «Hemos ganado mucho con el nuevo espacio porque se ha diseñado en base a las necesidades reales. El otro, en la cuarta planta, ya se había quedado obsoleto y los pacientes tenían que esperar en los pasillos en sillas de ruedas», coinciden el jefe de servicio y la supervisora.
Las nuevas instalaciones cuentan con suelo radiante y mejoras en la accesibilidad ya que tienen entrada directa desde la calle a cota 0 tanto para peatones como para ambulancias. La obra «es un paso más en la unificación de servicios de la OSI Araba y ha sido una de las más sofisticadas que hemos hecho», concluye Enrique Bárez.
Medio centenar de pacientes se tratan en sus domicilios
Actualmente casi medio centenar de pacientes se realizan tratamientos de diálisis en sus domicilios, sin tener que acudir tres días a la semana al hospital para estar durante una media de cuatro horas conectados a una máquina. «Nosotros siempre damos la posibilidad a personas con un mínimo de autonomía de poder realizar el tratamiento en casa, pero la última palabra siempre la tiene el paciente», explica Guillermo Alcalde. Para aquellos que se deciden a realizar la diálisis de manera independiente se organizan unas sesiones de entrenamiento previas para las que ahora hay más consultas y más amplias. Normalmente son personas jóvenes o de mediana edad que combinan el tratamiento con sus trabajos.
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