Los samuráis se rinden en el Museo de Armería

Armadura samurai que ha restaurado el servicio foral./Rafa Gutiérrez
Armadura samurai que ha restaurado el servicio foral. / Rafa Gutiérrez

Una armadura del siglo XVIII ya luce restaurada en la primera planta del museo vitoriano

RAMÓN ALBERTUS

¿Waraji? ¿Obi? ¿Kabuto? Seguramente les suene a japonés. Son piezas de de la armadura samurái de finales del XVIII que ha restaurado el servicio foral y ya luce en la primera planta del Museo de Armería.

Pero no piensen en una protección curtida en mil batallas. No hay rastro de sangre. «Sabemos que era un guerrero diestro porque la parte derecha está más dañada. Pero perteneció a un periodo de paz en el que los samuráis se dedicaban a cultivar el arte, la literatura y también las artes marciales», destacó Ortiz de Errazti, quien ha trabajado junto a Ruth Valentín directamente sobre el material compuesto de oro, cobre, acero, estaño, seda, piel, madera y lacas rojas y negras. «Cada pieza tiene su función. La restauración en sí nos ha llevado un año y otros dos de estudio y documentación», resaltó Ortiz de Errazti acerca de una restauración que ha combinado los criterios occidentales de «respeto al material» con un guiño oriental para contextualizar más la pieza añadiendo unas sandalias y un cordón a la armadura que reflejan cómo vestían.

La combinación de materiales permitía a estos guerreros protegerse de puntas de espadas y flechas. Para su exposición se ha tenido en cuenta el modelo nipón en el que las recreaciones de guerreros e muestran apoyados en un baúl donde guardaban estos trajes cuyos primeros usos se remontan al siglo X.

La restauración ha supuesto a su vez dos retos para el equipo que se ha encargado de reparar esta vestimenta de guerra que fue donada al centro por el coleccionista Félix Alfaro Fournier -nieto de Heraclio- y lleva en el centro del paseo Fray Francisco desde 1966, un año después de que se la comprara a un particular. Por un lado, nunca se había tratado una pieza así, como destacó Cristina Aransay, jefa del servicio de restauración. Por otro lado, el tratamiento con textiles frágiles «rotos y deteriorados» tenía que ser meticuloso, además de hacer que el método occidental de respeto a la pieza

En octubre entrará en el servicio de restauración otra armadura. «Nos será más fácil trabajar con ella porque ya tenemos experiencia», señaló Aransay. «Quienes han trabajado en la restauración han hecho un curso de japonés sobre los elementos que componen la armadura». Waraji son sandalías de cuerda de paja, obi es cinturón y kabuto es el casco tradicional de la armadura japonesa.

 

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